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Garrapata

Historia en Breve -

  • La tularemia, también llamada fiebre de los conejos, es una infección bacteriana zoonótica relativamente rara que se ve con más frecuencia en los gatos que en los perros. Los humanos, peces, aves, cerdos, caballos y ovejas también podrían adquirir la enfermedad
  • La tularemia podría ser transmitida por la picadura de una garrapata, moscas de venados o pulgas; por consumir un animal infectado, normalmente un conejo o roedor; o a través de la exposición a un animal infectado, o tierra o agua contaminada
  • Una infección leve podría no causar síntomas obvios, o una mascota podría sufrir brevemente de la falta de apetito, letargo y fiebre de bajo grado. Los signos de una infección más grave incluyen deshidratación, fiebre alta, ganglios linfáticos inflamados, úlceras en o alrededor de la boca e ictericia
  • El tratamiento de la tularemia consiste en una terapia con antibióticos, y cuanto antes se diagnostique y se trate la enfermedad, mejor será el pronóstico
 

Cuidado Con Esta Fiebre Que Tu Mascota Puede Transmitirte Fácilmente

Mayo 13, 2015 | 7,866 vistas
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Por la Dra. Becker

La tularemia, también llamada fiebre de los conejos, es una enfermedad relativamente rara en los Estados Unidos, visto con más frecuencia en los gatos que en los perros. Pero un pequeño brote el verano pasado en Fort Collins, Colorado sirvió como una advertencia para todos nosotros que tenemos mascotas. Los conejos silvestres en la zona se morían en números inusualmente altos, y se determinó que la tularemia fue la culpable por un conejo que fue puesto a prueba.

La Tularemia es una Enfermedad Bacteriana Zoonótica

La bacteria Francisella tularensis es la que causa la tularemia. En América del Norte, las bacterias se propagan principalmente de un animal a otro por las garrapatas, incluyendo la garrapata Americana del perro, garrapata Estrella Solitaria y garrapata de Madera de las Montañas Rocosas.

Las garrapatas adquieren la infección al alimentarse de animales o aves infectadas, y podrían transmitir la bacteria a otros animales en cualquier momento de su ciclo de vida de 2 años. Las pulgas y moscas de venado también podrían transmitir tularemia.

Las mascotas también podrían estar expuestas por consumir un conejo o roedor infectado. La F. tularensis invade los órganos y fluidos corporales de los animales silvestres infectados, que a su vez contaminan el medio ambiente. La bacteria podría vivir durante semanas o meses en el suelo, vegetación y el agua.

La bacteria también podría infectar a un gato o un perro a través de la piel, o al meterse en las vías respiratorias, los ojos o el sistema gastrointestinal.

Además de los conejos y otros roedores salvajes, la tularemia también podría esparcirse por el castor y la rata almizclera. Los humanos, perros, gatos, peces, aves, cerdos y caballos podrían contraer la enfermedad. Las ovejas son especialmente vulnerables; el ganado rara vez se ve afectada.

Los Síntomas de la Fiebre del Conejo

La tularemia se ve con más frecuencia en los gatos que en los perros, y en animales jóvenes más que en los adultos. Una mascota con una infección leve podría no presentar síntomas o podría sufrir brevemente de falta de apetito, letargo y fiebre de bajo grado.

Las infecciones más graves podrían causar deshidratación, fiebre alta, inflamación de los ganglios linfáticos, infecciones oculares, úlceras en o alrededor de la boca, drenaje de abscesos, ictericia y agrandamiento del hígado o el bazo.

En los seres humanos, los signos de la infección incluyen fiebre, escalofríos, dolor de cabeza, dolores musculares, dolor de pecho y tos. Si el modo de transmisión fue a través de la piel, normalmente hay úlceras en la piel y glándulas hinchadas. Si se ingirieron las bacterias, podría haber una infección de garganta, dolor abdominal, diarrea y vómitos.

Diagnóstico y Tratamiento

La tularemia se diagnostica basándose en los signos clínicos, evidencia de infección en el trabajo de laboratorio, y una prueba específica de anticuerpos para la F. tularensis. Sin embargo, los anticuerpos podrían no detectarse en los inicios de la enfermedad.

El crecimiento de F. tularensis en el laboratorio de las descargas o tejidos afectados del animal también confirma el diagnóstico.

El tratamiento de la tularemia implica un tratamiento con antibióticos, y suele ser eficaz siempre y cuando la infección se detecte a tiempo. Cualquier mascota que tome antibióticos también debe empezar con un suplemento probiótico. Si la enfermedad no se trata, la tasa de mortalidad es alta, por lo que es muy importante ver a tu veterinario si tu mascota es sintomático y piensa que existe la posibilidad de exposición a F. tularensis.

Un gato o un perro con tularemia deben ser aislados de otros animales y los cuidadores humanos deben tomar las precauciones adecuadas para evitar la propagación de la enfermedad. La bacteria comúnmente entra en el cuerpo a través de la piel dañada y las membranas mucosas o por inhalación. Mientras que los humanos son más propensos a adquirir la infección por la picadura de una garrapata, convivir con un animal infectado sin tomar las medidas de precaución (máscara, bata, guantes) aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades.

¿Cómo Prevenir la Tularemia?

El Condado de Larimer, en Colorado, donde se produjo el brote de tularemia el verano pasado ofrece pautas para evitar contraer la enfermedad, incluyendo:1

  • Evita los animales muertos
  • Ponle correa a tus mascotas cuando están al aire libre y mantenlos lejos de los animales muertos.
  • Si tienes que mover a un animal muerto, evita el contacto directo con él. Ponte un repelente para protegerte de sus pulgas o garrapatas y utiliza una pala para recogerlo. Colócalo en una bolsa de plástico y ponlo en un recipiente de basura que este al aire libre. Después lávate bien las manos.
  • Cuando estas al aire libre, cerca de los lugares donde hay conejos o roedores, usa un repelente de insectos.
  • Utiliza un preventivo de garrapatas y pulgas para las mascotas. Consulta a tu veterinario si no estás seguro de qué usar.

También es importante señalar que la F. tularensis podría vivir en la carne de conejo congelada por más de 3 años.