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Discoespondilitis Canina

Historia en Breve -

  • La discoespondilitis es la causa más común del dolor de espalda en los perros de edad mediana o mayores y en los perros de raza gigante
  • La discoespondilitis es una infección localizada entre los discos y las vértebras adyacentes de la espalda
  • El dolor de espalda es el síntoma más común de la discoespondilitis, en conjunto con la rigidez, cojera y aletargamiento
  • El diagnóstico puede ser difícil y puede involucrar una variedad de análisis
  • El tratamiento de la discoespondilitis está basado en lo que causa la infección
 

La Causa Más Común de Dolor de Espalda en Estos Tipos de Perros...

Enero 3, 2016 | 5,413 vistas
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Por la Dra. Becker

La espina dorsal de tu perro está hecha de muchos huesos pequeños llamados vértebras, que van de la base del cráneo hasta la punta de la cola.

Las vértebras están conectadas con discos acojinados y flexibles hechos de cartílago: los discos intervertebrales. Los discos funcionan para absorber el shock entre cada hueso de la espalda y permiten que el cuello, la espina y la cola se doblen y flexionen cuando el perro cambia de postura.

Sobre los discos y a todo lo largo de las vértebras está la médula espinal, que consiste en una masa de fibras nerviosas que envían mensajes de un lado a otro entre el cerebro y el resto del cuerpo.

Espina Dorsal Canina

Discoespondilitis

La discoespondilitis, también llamada osteomielitis vertebral, es la causa más común del dolor de espalda en los perros de mediana edad o mayores.

Puede sucederles a los perros de cualquier tamaño y de ambos géneros, aunque es más común en los perros machos grandes o de raza gigante, especialmente en el Pastor Alemán y Gran Danés.

La discoespondilitis, es una infección en la espalda del perro, localizada entre el disco y las vértebras adyacentes. Cuando un patógeno bacterial o un hongo (mucho menos frecuente), se sitúa en un disco y en cualquier lado de las vértebras ocurre la discoespondilitis.

Cualquier disco de la espina dorsal puede verse afectado, aunque la infección es más común en la espalda baja (en la región lumbosacra).

La discoespondilitis causa inflamación (itis significa inflamación), hinchazón y deformidades óseas que presionan o comprimen la médula espinal que corre a lo largo de las vértebras de la espalda.

No hay que confundir la discoespondilitis con la discoespondilosis, una condición que describe una fusión o degeneración no infecciosa de los huesos de la espalda.

Causas de la Discoespondilitis

La discoespondilitis se observa frecuentemente en áreas con abundancia de plantas con aristas, como semillas de pasto y colas de zorro. Se cree que las aristas contienen bacterias u hongos, y cuando una pasa a través de la piel de un perro, llega al torrente sanguíneo y propaga las bacterias.

Otras causas posibles de la discoespondilitis son la endocarditis bacteriana (una infección del recubrimiento del corazón), infecciones del tracto urinario y de la próstata, y extracciones o enfermedades dentales, que pueden ocasionar que las bacterias entren en el torrente sanguíneo e infecten las vértebras.

También se ha descubierto que la brucelosis, una enfermedad venérea bacteriana, puede causar discoespondilitis en los perros. Muchos de los casos de discoespondilitis no tienen una causa conocida. También podría haber una predisposición genética en algunos perros.

Síntomas de la Discoespondilitis

El dolor de espalda es el síntoma clínico principal de la discoespondilitis. La intensidad del dolor varía bastante, por lo que a menudo se diagnostica erróneamente o se ignora.

Los síntomas más obvios que hay que observar son la rigidez, la cojera y el aletargamiento, especialmente en una fase temprana de la enfermedad.

Los perros con discoespondilitis a menudo están cada vez más renuentes a correr o saltar. Conforme progresa la enfermedad, se daña el sistema nervioso y se presentan síntomas variables que pueden ser: debilidad de las extremidades traseras y falta de coordinación. Raramente, se desarrolla un sitio de drenaje o fístula, que es visible al nivel de la piel, por encima del espacio intervertebral afectado.

Otros síntomas comunes de la discoespondilitis son la falta de apetito, pérdida de peso, depresión y fiebre.

Diagnóstico de la Discoespondilitis

El diagnóstico de la discoespondilitis a veces es difícil y puede involucrar:

  • Los análisis usuales de diagnóstico, como el conteo sanguíneo completo (CSC), perfil químico sanguíneo y un análisis de orina
  • Rayos-X y tal vez una tomografía computarizada (CT) o una resonancia magnética de la espina dorsal de tu perro
  • Cultivos de sangre y orina, para determinar la fuente de la infección y el organismo infeccioso específico que está involucrado
  • Una mileografía para determinar el lugar exacto de la compresión de la espina
  • Una evaluación con ultrasonido del corazón o abdomen
  • Revisión en busca de brucelosis

Se considera que la punción lumbar o el cultivo de líquido encefalorraquídeo, que es un procedimiento invasivo, es el método definitivo para diagnosticar la discoespondilitis.

A menudo es mejor que un veterinario especializado en radiología, neurología o cirugía realice algunos de los análisis de diagnóstico, o todos.

Opciones de Tratamiento

El tratamiento de la discoespondilitis está basado en lo que causa la infección, las cuales son generalmente bacterias, aunque ocasionalmente puede ser un hongo, según lo determina el análisis del cultivo o de sensibilidad.

Las infecciones óseas son más difíciles de tratar, en comparación con otros tipos de infecciones, así que se suministran medicamentos durante al menos 6 semanas, y el tratamiento puede continuar hasta por seis meses o más. Es importante terminar el tratamiento completo, ya que son comunes las recaídas.

Inicialmente, se administra el medicamento de forma intravenosa. Se deben realizar los rayos-X a intervalos regulares para evaluar el progreso del tratamiento.

Tu perro debería sentirse mejor dos semanas después de haber iniciado los medicamentos, conforme se eliminan los síntomas. Dependiendo de la severidad de éstos, podrían necesitarse otros tratamientos, como medicamentos para el dolor, líquidos intravenosos, monitoreo del índice cardiaco y respiratorio y de la temperatura corporal, y terapia de rehabilitación, para restaurar la fuerza y el paso normal.

Desafortunadamente, algunos perros necesitan una cirugía para reducir la compresión de la médula espinal.

Yo he descubierto que la acupuntura y la terapia intravenosa con vitamina C pueden ser benéficas para los perros con discoespondilitis, así como los nutracéuticos que estimulan al sistema inmunológico.

Los perros con discoespondilitis no deberían recibir vacunas bajo ninguna circunstancia y alimentarlos de forma nutritiva con comida fresca ayudará a apoyar la respuesta saludable de su sistema inmunológico.

El pronóstico para los perros con discoespondilitis depende de varios factores, como la gravedad de la infección, el éxito con el que se erradica el organismo infeccioso, qué tan débil está el perro cuando se inicia el tratamiento y la cantidad de daño al nervio que ocasiona la compresión espinal.

Los perros que han sido diagnosticados con discoespondilitis a menudo desarrollan una dolorosa osteoartritis como resultado, incluso después de un tratamiento efectivo, así que es importante comenzar con el apoyo a sus articulaciones y discos en cuanto se realiza el diagnóstico.