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Inflamación en Perros

Historia en Breve -

  • Un reciente estudio examinó la diferencia entre muestras fecales de perros con enfermedad inflamatoria intestinal (EII) y de perros sanos
  • Los investigadores pudieron determinar con un alto nivel de exactitud cuáles perros tenían EII y cuáles no; desafortunadamente también descubrieron que las bacterias intestinales de los perros y los humanos no se parecen lo suficiente como para aplicar sus hallazgos en las personas con EII
  • Para tener un diagnóstico definitivo de EII se requiere hacer una biopsia intestinal, la cual es invasiva y costosa. Yo prefiero realizar un examen gastrointestinal funcional
  • Los perros con EII deben de hacer la transición a una alimentación blanda temporalmente para permitirle al tracto digestivo descansar y comenzar a sanar
  • Yo recomiendo trabajar con un veterinario holístico para crear un régimen alimenticio innovador y un protocolo de suplementos específicos para la situación de tu mascota.
 

Un Indicio de Que Tu Perro Sufre de Enfermedad Inflamatoria Intestinal

Noviembre 23, 2016 | 2,321 vistas
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Por la Dra. Becker

Se cree que las bacterias que vive en nuestros tractos digestivos, conocidas como microbiomas, participan en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), padecimiento que puede tener tanto los perros como las personas. La EII puede ser difícil de detectar porque para obtener un diagnóstico definitivo se requiere hacer biopsias intestinales, las cuales son invasivas, costosas y no son confiables al 100 %.

Ya que tanto los perros como los humanos pueden tener EII, los investigadores de la Facultad de Medicina de San Diego de la Universidad de California, decidieron ver qué podían aprender acerca de esta enfermedad al examinar bacterias intestinales de los perros.

Un Análisis de Microbios Intestinales Puede Identificar a los Perros con EII

Para su estudio, el cual fue publicado en la revista Nature Microbiology,1 los investigadores recolectaron muestras de excremento de 65 perros con síntomas gastrointestinales crónicos e inflamación, y de 85 perros sanos. Luego utilizaron una técnica especial de secuenciación para identificar las especies de microbios presentes en cada muestra.

Después lo investigadores usaron la información de la secuenciación para buscar similitudes y diferencias en las especies de bacterias que encontraron entre los perros con EII y sin EII. Las diferencias fueron lo suficientemente significativas para determinar con un alto nivel de exactitud (más de 90 %) cuáles perros tenían EII y cuáles no.

Sin embargo, el equipo también encontró que los microbios intestinales de los perros y humanos no se parecen lo suficiente como para aplicar sus hallazgos a las personas con EII. Por ejemplo, las Fusobacterium (una especie de microbio) se encuentra en las personas con EII y en los perros sin EII.

Según Rob Knight, co-autor del estudio, profesor de pediatría y director del Centro para la Innovación de Microbiomas en la UC en San Diego, la mayoría de las personas con EII tienen un patrón similar de cambios en los tipos de microbios que viven en sus tractos gastrointestinales en comparación con las personas que no sufren de ésta enfermedad.

Pero incluso con esta información, es difícil identificar la diferencia entre intestinos humanos saludables y aquellos con EII con tan sólo ver los microbios presentes en las muestras fecales. Tampoco se conoce aún si los patrones microbiales relacionados a la EII son la causa o el resultado de la enfermedad.

Opciones Tradicionales de Diagnóstico

Yo creo que la secuenciación de microbiomas específica para cada especie y las investigaciones ofrecen resultados prometedores para tratar una variedad de problemas médicos y de comportamiento en la medicina veterinaria y agradezco las continuas investigaciones que se realizan.

Esperemos que los hallazgos del estudio de la UC San Diego puedan algún día ayudar a los veterinarios a diagnosticar las enfermedades inflamatorias intestinales en los perros. Actualmente existen dos tipos diferentes de exámenes diagnósticos para detectar EII. Uno de ellos se conoce como "el examen de confirmación”, el cual es una biopsia.

Una biopsia es un pequeño pedazo de tejido que se extrae con una endoscopía y se manda a un laboratorio patológico para analizarlo. El patólogo evalúa las características comunes en los tractos gastrointestinales de los animales con enfermedad inflamatoria intestinal.

Una biopsia no es mi examen favorito ni mi primera opción, porque es costoso, invasivo y requiere anestesiar al paciente. El segundo examen de diagnóstico para la EII y el que prefiero es el examen gastrointestinal funcional utilizando muestras de sangre y fecales.

Lo que se busca en los resultados de las muestras de sangre, es analizar los niveles de absorción de la vitamina B y cobalamina. El folato es soluble en agua y no se absorbe fácilmente en el intestino delgado al menos que se descomponga ahí. Si el intestino delgado de tu mascota no puede descomponer el folato, es decir que no puede descomponerlo en una forma que se pueda absorber, tu mascota puede desarrollar una deficiencia de folato.

Si éste es el caso, su examen de sangre mostrará niveles bajos de folato. Esto me permite saber que la habilidad de su cuerpo para asimilar y absorber nutrientes es baja o que su intestino delgado no es capaz de descomponer eficientemente los nutrientes, lo que indica una enfermedad o problema en ese órgano.

Por otro lado, si el nivel de folato en la sangre es anormalmente alto, significa una enfermedad conocida como SIBO: sobrecrecimiento bacteriano intestinal.

La cobalamina, la otra vitamina B que busco en las muestras, está ligada a las proteínas y se libera a través de una compleja serie de eventos que comienzan en el estómago y terminan en el intestino delgado. Si los niveles de cobalamina son bajos, podemos asumir que éste complejo proceso no funciona como debería. Los niveles de cobalamina son una medida de la digestión.

La mala digestión también a veces puede involucrar al páncreas, como en la enfermedad llamada Insuficiencia Pancreática Exocrina (IPE). La IPE se puede diagnosticar haciendo una prueba de sangre llamada Inmunoreactividad a la tripsina (TLI por sus siglas en inglés). También me gusta hacer un examen de Inmunoreactividad de la lipasa pancreática (PLI por sus siglas en inglés), porque la pancreatitis secundaria es muy común en los pacientes con EII.

Completar un examen de dibiosis también provee de mucha información a los veterinarios proactivos sobre la salud o estatus de enfermedades en el tracto gastrointestinal y permite formular un plan reparador específico (que normalmente involucra terapia restaurativa del microbioma).

Tratar la Enfermedad Inflamatoria Intestinal en los Perros

La recomendación tradicional para los perros con EII, sobre todo aquellos con vómito o diarrea es darles una alimentación blanda temporalmente hasta que los síntomas mejoren. Los alimentos blandos que yo recomiendo son pavo magro cocinado, calabaza enlatada o camote cocinado.

La dieta blanda que sugieren la mayoría de los veterinarios es carne molida y arroz, pero yo creo que no es tan eficiente. La res tiene más grasa, lo que puede aumentar la inflamación y provocar una pancreatitis. El arroz es un carbohidrato complejo que no se requiere y que con frecuencia fermenta en el tracto gastrointestinal y causa gases, inflamación y más irritación gastrointestinal.

Si a tu perro le diagnosticaron EII y le estás dando una alimentación blanda, te recomiendo trabajar con un veterinario holístico o integral. Después del régimen blando tienes que escoger un régimen alimenticio innovador, balanceado, con pocos residuos y de preferencia con fruta fresca.

Un régimen innovador le dará el descanso merecido al tracto gastrointestinal, al sistema inmune de tu mascota y la naturaleza anti-inflamatoria de ésta alimentación lo ayudará a sanar.

Tú y tu veterinario también deben de considerar los suplementos adecuados, incluyendo probióticos de alta calidad para mascotas que pueden ayudarle a sanar y poblar el microbioma con bacterias saludables. Además, existen muchos tipos de hierbas y nutracéuticos que son excelentes para ayudarle a reducir la inflamación gastrointestinal y los síntomas del EII.

Ya sea que estos suplementos se tomen antes, durante o después del cambio en la alimentación, depende de la situación particular de tu perro. Una transición muy rápida o mal hecha puede empeorar los síntomas, por lo que yo recomiendo ampliamente buscar ayuda profesional de un veterinario holístico o integral.

Otros factores y estilos de vida que se deben de tomar en cuenta incluyen vacunas futuras (lo cual yo no recomiendo) y otros medicamentos veterinarios (incluyendo la prescripción de desparasitantes sin confirmación de la existencia de parásitos), así como las toxinas potenciales en el ambiente de tu perro o su estilo de vida que podrían contribuir a que esté inflamado.