No Ignores Estas Advertencias de Enfermedad en Tu Gato

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Octubre 24, 2017 | 2,857 vistas

Historia en Breve

  • La colangiohepatitis felina se caracteriza por un inflamación del hígado y los conductos biliares en los gatos
  • La mayoría de los pacientes que padecen colangiohepatitis, también tienen al menos un trastorno coexistente, como la enfermedad inflamatoria intestinal o pancreatitis
  • Los síntomas de la colangiohepatitis dependen de la forma que adopte el padecimiento, e incluyen fiebre, abdomen adolorido e inflamado, deshidratación, falta de energía y apetito y vómitos intermitentes
  • El tratamiento de esta enfermedad depende de su causa; muchos pacientes con colangiohepatitis felina son buenos candidatos para aplicar un enfoque terapéutico integrativo

Por la Dra. Becker

La colangiohepatitis felina es una palabra que describe la inflamación de los conductos hepáticos y biliares en los gatos. Es una típica causa de la enfermedad hepática felina, especialmente en razas como el gato del Himalaya, Persa y siames. La colangiohepatitis y lipidosis hepática (hígado graso) representan aproximadamente dos tercios de todas las enfermedades hepáticas en los gatos.

El hígado desempeña una serie de funciones importantes en el cuerpo, una de las más importantes es ayudar a tu gato a digerir los alimentos que consume a través de fabricar y secretar la bilis, que es un líquido de color marrón verdoso que viaja por el hígado a través de los conductos biliares, hasta la vesícula biliar, donde se almacena hasta que los intestinos la utilizan.

Cuando es requerida por los intestinos (por lo general, después de consumir alimentos que tienen un alto contenido de grasas), las contracciones de la vesícula biliar impulsan la bilis a través de un amplio conducto llamado conducto biliar común, que se encuentra en el intestino delgado, donde apoya al proceso digestivo, al descomponer las grasas alimenticias para que puedan ser absorbidas por el cuerpo.

La bilis sirve para muchas otras funciones importantes del cuerpo. Destruye los parásitos, promueve la peristalsis (las contracciones musculares ondulatorias que mueven los alimentos a través del tracto digestivo), y une a las toxinas producidas por el hígado para que puedan ser transportadas por el intestino y eliminadas del cuerpo.

Tipos de Colangiohepatitis

Existen tres formas de colangiohepatitis:

  1. Supurativa, o formación de pus que, a menudo tiene un repentino inicio de fiebre.
  2. No supurativa, la cual es recurrente y tiene un muy mal pronóstico.
  3. Limfocítica-plasmacítica, en la cual los linfocitos y las células plasmáticas invaden y rodean la vena portal del hígado y, frecuentemente, también el conducto biliar y la arteria del hígado. Por lo general, esta forma es crónica y prolongada, y es propensa a desarrollarse en cirrosis o formar cicatrices en el hígado, con el tiempo.

Independientemente de la forma que adopte, la inflamación e hinchazón que causa la enfermedad inhibe el flujo apropiado de la bilis, lo cual hace que sea retenida en el hígado y conductos biliares, lo que crea una situación llamada “hígado estancado.”

Ya que la bilis es un fluido digestivo altamente ácido, que cuando no fluye libremente puede causar irritación, congestión y un daño tisular significativo.

La Mayoría de los Gatos con Colangiohepatitis También Padecen Otras Enfermedades

La mayoría de los gatitos que desarrollan colangiohepatitis también padecen la enfermedad inflamatoria intestinal—según un estudio, sería alrededor del 80 %. Además, muchos tienen pancreatitis, que es la inflamación del páncreas.

Esto es debido a que el conducto pancreático que transporta las enzimas digestivas al intestino se abre en el mismo puerto que el conducto biliar común. Estos dos conductos comparten una entrada común al intestino, lo que significa que si las bacterias invaden la entrada, tanto el hígado como el páncreas podrían inflamarse e infectarse.

En el caso de IBD, las células del revestimiento intestinal se irritan e inflaman, lo que interfiere con la absorción de nutrientes, que a su vez altera a las poblaciones bacterianas que viven en el intestino. Entonces, podría ocurrir un crecimiento bacteriano excesivo, o algunas especies más agresivas de bacterias podrían controlar e invadir rápidamente el conducto biliar y el páncreas.

A menudo, esta combinación de la colangiohepatitis, enfermedad inflamatoria intestinal y pancreatitis es denominada como triaditis, y estos tres padecimientos deben ser abordados para que el gato pueda recuperarse completamente.

Síntomas y Causas de Colangiohepatitis

Los típicos signos de colangiohepatitis supurativa incluyen la fiebre, abdomen adolorido e inflamado, ictericia (amarilleamiento de la piel y la esclerótica de los ojos), y deshidratación. Las mascotas con colangiohepatitis supurativa parecen y se sienten muy enfermas.

Esta forma de la enfermedad podría ser causada por una infección bacteriana o como resultado de una obstrucción en el conducto biliar o vesícula biliar.

Los síntomas de la colangiohepatitis no supurativa incluyen el crecimiento del hígado, falta de energía y apetito, y vómitos intermitentes. Por lo general, esta forma de la enfermedad se produce junto con una obstrucción parcial del conducto biliar, inflamación de la vesícula biliar, cálculos biliares, o barro biliar. También, podría ocurrir junto con una pancreatitis o IBD.

Diagnóstico de Colangiohepatitis

Dado que los síntomas de la colangiohepatitis felina son comunes en otros trastornos hepáticos graves, a menudo se necesitan realizar varias pruebas de diagnóstico para confirmar el diagnóstico. Estas pruebas podrían incluir un recuento sanguíneo completo (CBC, por sus siglas en inglés), perfil bioquímico sanguíneo, análisis de orina, análisis de ácidos biliares, prueba de coagulación sanguínea, y rayos X abdominales y/o ultrasonido.

Con frecuencia se recomienda realizar una biopsia hepática guiada por ultrasonido para confirmar el diagnóstico y determinar la forma de colangiohepatitis que se encuentra presente. Sin embargo, no recomiendo hacer biopsias en gatitos que no estén estables, porque los riesgos podrían ser mayores a los beneficios.

A menudo, las Terapias Integrativas Son Ideales Para los Pacientes Que Padecen Colangiohepatitis

El tratamiento depende de lo que haya causado la colangiohepatitis de tu gato. Si se encuentra presente una infección o inflamación, tiene que ser controlada. Algunas veces se produce una reacción autoinmunológica que requiere un manejo especial. En la mayoría de los casos, se prescriben coleréticos para diluir la bilis, de modo que pueda salir más fácilmente de la vesícula biliar.

Los médicos veterinarios holísticos e integrativos utilizan una variedad de excelentes terapias de apoyo para abordar la colangiohepatitis. Utilizamos S-adenosilmetionina (SAMe), vitamina B y suplementos de vitamina E, y vitamina K (en caso de que sea necesaria). Se proporcionan alimentos con un alto contenido de vitamina K, para abordar los problemas de coagulación sanguínea, y los alimentos altos en zinc ayudan a prevenir la cirrosis (cicatrización del hígado).

Asimismo, la colina, N-acetil-cisteína (NAC), terapias glandulares, cardo lechero, diente de león y raíz de remolacha, podrían ser muy beneficiosos. De igual manera, la terapia con oxígeno hiperbárico podría ser una excelente opción para estos pacientes, si puedes encontrar una instalación que ofrezca este servicio.

Además, utilizamos remedios homeopáticos basados en los síntomas específicos de tu gato, así como la Medicina Tradicional China (TCM, por sus siglas en inglés), que también son adaptados a las necesidades individuales de un gatito.

En la Medicina Tradicional China, la falta de armonía del hígado podría afectar negativamente el comportamiento de tu mascota y contribuir a una variedad de diferentes síntomas, tales como neurológicos, en los ojos, intestino y piel. Existen hierbas chinas que son muy beneficiosas y podrían ser eficaces para disminuir la inflamación del hígado, independientemente de la causa.

Los animales que se encuentran deshidratados o desnutridos podrían requerir fluidos por vía intravenosa (IV) por cierto período de tiempo. Algunos gatos requieren un tubo de alimentación, especialmente si dejan de comer, lo cual es peligroso. A veces, para salvar la vida de un paciente, se coloca temporalmente un tubo de alimentación.

El tratamiento podría tomar de tres a cuatro meses, y será necesario hacer un monitoreo regular de las enzimas hepáticas. Por lo general, los animales que padecen colangiohepatitis no supurativa requieren una terapia a largo plazo, a veces durante el resto de sus vidas. Estas son situaciones en las que las modalidades holísticas podrían ser increíblemente beneficiosas.

A menudo, se pueden sustituir por completo los protocolos farmacológicos convencionales para hacer la terapia de mantenimiento, o al menos reducir significativamente la cantidad de medicamentos que son necesarios a largo plazo.

Los gatos que tienen una enfermedad concurrente, tal como IBD, pancreatitis, ductopenia (la ausencia hereditaria de los conductos hepáticos), o problemas de absorción del intestino delgado, también tendrán que llevar un tratamiento para estos padecimientos.

Los pacientes que tienen problemas hepáticos mejoran al llevar una alimentación completamente natural con un alto contenido en antioxidantes alimenticios, carnes de grado humano, y sin conservadores sintéticos. Disminuir la cantidad de “elementos adicionales” en el cuerpo de tu mascota significa que reducirás la carga de trabajo del hígado, lo cual es el objetivo.

Perspectiva a Largo Plazo

El pronóstico para los gatitos con colangiohepatitis podría ser impredecible. Muchos de los gatos que padecen la forma supurativa de esta enfermedad, quienes son diagnosticados de forma temprana y atendidos adecuadamente, podrían tener una completa recuperación.

En el caso de los gatos que padecen la forma no supurativa de la enfermedad, quienes son diagnosticados de forma temprana y atendidos a tiempo, es posible tener una remisión a largo plazo.

Desafortunadamente, el pronóstico es mucho menos optimista para los gatitos que no son diagnosticados hasta que la enfermedad se encuentra en un estado avanzado. Esto podría suceder cuando los dueños de las mascotas no se percatan de que su gato está enfermo, o esperan demasiado tiempo para hacer una cita con el veterinario.

Esta es una de las razones por las que recomiendo colaborar con un veterinario proactivo, quien te indicará los análisis sanguíneos de rutina que deben hacerse de forma regular, para controlar continuamente la salud interna y general de tu mascota.