¿Te Encanta esta Raza? Cuidado con Esta Anomalía Potencialmente Debilitante

epilepsia mioclonica juvenil en perros

Historia en Breve -

  • Los investigadores han identificado un gen defectuoso en la raza crestado rodesiano (Rhodesian Ridgebacks) que contribuye con el desarrollo de epilepsia mioclónica juvenil (JME)
  • Por lo general, las convulsiones por JME comienzan en perros de entre 6 semanas y 18 meses de edad, ocurren a diario o casi diario, un perro con JME puede presentar hasta 150 contracciones nerviosas por día
  • La JME parece ser más común en la raza crestado rodesiano en Europa y Reino Unido que en los Estados Unidos
  • El tratamiento convencional para la JME involucra una gran variedad de medicamentos anticonvulsivos, todos los cuales tienen efectos secundarios
  • Existen muchas terapias naturales que pueden ayudar a controlar las convulsiones en perros, incluyendo la dieta cetogénica, los perros con convulsiones frecuentes deben ser tratados con un protocolo integral compuesto por terapias naturales y terapia con medicamentos

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Lamentablemente, muchos perros sufren convulsiones, especialmente las razas con una predisposición genética a este trastorno. Recientemente, un equipo internacional de investigadores descubrió que una raza específica tenía un defecto genético relacionado con la epilepsia. El gen defectuoso se llama DIRAS1.1

El Defecto Genético Recién Descubierto Solo se Encuentra en la Raza Crestado Rodesiano

El equipo de investigación evaluó a más de 600 crestados rodesiano epilépticos, así como a otros 1 000 perros de diferentes razas que también sufrían convulsiones. El defecto DIRAS1 solo se encontró en la raza crestado rodesiano (Rhodesian Ridgeback).

La forma de epilepsia relacionada con el defecto DIRAS1 se conoce como epilepsia mioclónica canina, que es parecida al síndrome mioclónico juvenil (JME por sus siglas en inglés) en humanos.

Las epilepsias mioclónicas son una de las formas de epilepsia más comunes en humanos,” dice Hannes Lohi de la Universidad de Helsinki, “y estos hallazgos caninos no solo ayudarán en el diagnóstico, sino que también ofrecen un nuevo punto de partida para entender la fisiopatología de la enfermedad.”2

Las convulsiones mioclónicas comienzan casi a la misma edad tanto en perros como en humanos (alrededor de los 6 meses de edad). Los síntomas y la respuesta a los medicamentos anticonvulsivos son similares.

Los Perros del Estudio Utilizaron Mochilas Especiales Para Monitorear la Actividad Epiléptica

Para el estudio, los investigadores les colocaron mochilas especiales a los perros que habían reportado experimentar movimientos bruscos mientras dormían, descansaban o estaban quietos. Gracias a estas mochilas especiales, no hubo necesidad de confinamiento, ni de uso de medicamentos para dormir.

Las mochilas permitieron que los investigadores colocaran electrodos en las cabezas de los perros mientras estaban despiertos y los perros podían continuar con su vida con normalidad, lo que ofreció mejor información sobre lo que estaba sucediendo en sus cerebros. Los cables de los electrodos estaban conectados a un pequeño dispositivo portátil que se colocó en la espalda del perro y que transmitía los datos directamente a las computadoras de los investigadores.

Con las mochilas puestas, el equipo podría monitorear toda la actividad. Como lo describió James:

“De repente, la actividad en la pantalla cambió de normal a relativamente plana o bien, reducciones y aumentos bruscos. Dijimos, “espera un segundo." Observamos al perro y sus movimientos nerviosos y el dueño dijo, “eso es lo que hace.”

De acuerdo con la coautora del estudio, Riika Sarviaho, la identificación del gen DIRAS1 les ofrece a los científicos un nuevo objetivo para el desarrollo de tratamientos para la epilepsia, porque jamás ha sido relacionado con ninguna enfermedad neurológica.

Este gen aún no está bien definido, pero podría desempeñar un papel importante en la neurotransmisión colinérgica, que podría ser una vía para las epilepsias mioclónicas.

En los Perros Afectados, las Convulsiones Ocurren Diario o Casi Diario

La epilepsia mioclónica juvenil que afecta a los perros crestado rodesiano jóvenes se caracteriza por convulsiones que causan movimientos musculares rápidos e incontrolables, así como movimientos nerviosos que afectan las piernas, el tronco, la cabeza y la cara. Las convulsiones comienzan cuando los perros tienen entre 6 semanas y 18 meses de edad y ocurren a diario o casi diario, con una frecuencia de 150 contracciones nerviosas por día.3

A pesar de que las convulsiones pueden ocurrir de forma aleatoria, por lo general, ocurren cuando los perros están relajados, somnolientos o poco después de quedarse dormidos. Algunos perros con este trastorno experimentan convulsiones visualmente inducidas, causados especialmente por destellos de luz (fotosensibilidad).

Aproximadamente el 15% de los perros crestado rodesiano son portadores de un gen defectuoso y del 2 al 3% se ven afectados. Cuando la madre y el padre son portadores, los cachorros tienen un riesgo de epilepsia del 25%.

La Epilepsia Mioclóica Juvenil no Parece ser un Problema Común en los Perros Crestado Rodesiano Estadounidenses

En los Estados Unidos, la edad promedio de la aparición de la epilepsia en la raza crestado rodesiano es de alrededor de 5 a 6 años. La evidencia anecdótica sugiere que la JME es más frecuente en Europa y Reino Unido, dado a que en este estudio no se evaluaron perros estadounidenses.

De acuerdo con Nina Lindqvist, fundadora de un grupo de Facebook de epilepsia mioclónica en la raza crestado rodesiano, “la JME parece funcionar en muchas líneas diferentes. Por lo tanto, se asume que la mutación ya ha estado en esta raza durante mucho, mucho tiempo.”4

Hay una prueba genética disponible para la epilepsia mioclónica juvenil. Para asegurar una camada libre de mutación, uno de los padres, ya sea la madre o el padre, no debe tener este defecto genético. Los portadores no tienen la enfermedad y solo pueden transmitirla si su cría también es portador.

Hasta el momento, prácticamente todos los perros sometidos a prueba que tienen dos copias del gen (es decir, ambos padres son portadores) son sintomáticos. Dado a que la JME es una enfermedad progresiva y potencialmente devastadora, sin mencionar la desgarrada sensación de angustia que causa, si estás pensando en tener un perro de esta raza, te invito a hacer tu propia investigación o bien acudir a un criadero, incluso si vives en los Estados Unidos.

Terapias Naturales Para Perros con Epilepsia

El tratamiento convencional de la JME en perros de raza crestado rodesiano involucra una variedad de medicamentos anticonvulsivos, todos los cuales tienen efectos secundarios. El Lavetiracetam, que en los Estados Unidos tiene el nombre comercial de Keppra, se desarrolló para tratar las convulsiones mioclónicas en niños y parece ser más eficaz que otros medicamentos, sin embargo, en algunos casos relacionados con perros parece no funcionar a largo plazo.

Hay muchas sustancias naturales que podrían ayudar a aumentar el umbral de convulsiones de tu perro, así como reducir el potencial de estos eventos, incluyendo:

También es importante saber que los problemas de salud relacionados con la nutrición pueden causar o empeorar un trastorno convulsivo. Un problema son las alergias alimentarias, que pueden provocar una respuesta inflamatoria sistémica que, a su vez, puede reducir el umbral de convulsiones de tu perro.

Otro problema es que la mayoría del alimento comercial y procesado para perro contiene sustancias químicas sintéticas, conservadores, emulsionantes y otros ingredientes que también pueden causar inflamación sistémica y reducir el umbral de las convulsiones.

Los médicos con frecuencias les dicen a los humanos con epilepsia que deben cambiar a una dieta cetogénica, lo que significa una dieta muy baja en carbohidratos netos, una cantidad reducida de proteína y altas cantidades de grasas saludables. Es muy importante medir los niveles de glucosa en la sangre, con el objetivo de mantener la glucosa por debajo de 80 mg/dL y los niveles de cetonas por encima de 0.3 mM con el fin de asegurarte de que tu perro se encuentre en cetosis.

Durante años, los veterinarios pensaron que esta intervención natural no ayudaría a controlar la epilepsia en mascotas, sin embargo, una revisión de estudios previos demostró que ni los carbohidratos (que se convierten en azúcar), ni la proteína se redujeron adecuadamente, por lo que los resultados no fueron sobresalientes.

Cuando se hace correctamente, la cetosis nutricional no solo ha demostrado ser muy útil en el control de la epilepsia en mascotas, sino que es el tratamiento estándar para la epilepsia pediátrica.5

Esta forma de alimentación no solo es parte de la biología evolutiva de tu perro, sino que además puede ayudar a mejorar otros síntomas, incluyendo una reducción de la enfermedad inflamatoria. Al mantener un bajo consumo de carbohidratos netos, el nivel de insulina del cuerpo se restablece a un nivel mucho más saludable (y menor), lo que reduce el estrés metabólico en cada célula del cuerpo de tu mascota. Visita KetoPet Sanctuary para prender más sobre la cetosis nutricional en perros.

Para perros con convulsiones frecuentes, normalmente creo un protocolo integral de terapias naturales y terapia con medicamentos. Siempre les pido a los dueños de las mascotas que lleven un registro de la fecha, hora e intensidad de las convulsiones.

Muchas veces hay una relación entre las convulsiones y una hora en particular del mes o años. Si identificamos un ciclo, podremos desarrollar un plan para controlar los episodios utilizando las opciones de tratamiento más seguras y efectivas disponibles.

Los animales con convulsiones no deben recibir vacunas, sino pruebas de títulos. Las vacunas veterinarias contienen timerosal, compuestos de organomercurio o alumino como adyuvantes para aumentar la respuesta del cuerpo a la inmunización.

Los metales pesados son capaces de atravesar la barrera hematoencefálica y dado a que el sistema nervioso central no tiene la capacidad de desintoxicarse por sí mismo, no hay forma de eliminar esos metales pesados. Las vacunas también pueden desencadenar una reacción autoinmune que causa una inflamación secundaria en el cerebro, lo que a su vez, puede provocar un trastorno convulsivo en tu mascota.

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