Desungulación: El atroz procedimiento de rutina que los dueños tristemente siguen solicitando

extirpacion de garras en gatos

Historia en Breve -

  • El día de hoy, la Dra. Becker entrevista a la Dra. Jean Hofve, consultora y escritora para diversas publicaciones impresas y en línea quién además es coautora de 2 libros, “The Complete Guide to Holistic Cat Care” (La guía completa para el cuidado holístico de los gatos) y “Paleo Dog: How to Give Your Best Friend Long Life, Healthy Weight, and Freedom from Illness by Nurturing his Inner Wolf “ (Perro Paleo: Dale a tu mejor amigo una vida larga, un peso saludable y libertad frente a las enfermedades al nutrir a su lobo interno)
  • Asimismo, la Dra. Jean dirige el galardonado sitio web Little Big Cat junto con Jackson Galaxy. El tema que hoy la Dra. Becker y la Dra. Hofve expondrán está relacionado con la desungulación o extirpación de garras en los gatos
  • La Dra. Becker y la Dra. Jean coinciden en que los estudiantes de veterinaria no conocen adecuadamente las consecuencias que los procedimientos para extirpar las garras conllevan, las cuales incluyen complicaciones, efectos secundarios y cuidado posterior
  • Asimismo, ambas están de acuerdo en que el procedimiento es una barbarie, de hecho, la primera vez que la Dra. Jean vio un video instructivo sobre cómo realizar dicho procedimiento, tuvo que retirarse abruptamente al baño para vomitar
  • La Dra. Jean explica gráficamente y en detalle qué es este procedimiento – cómo se hace, los métodos utilizados y el hecho de cambia por completo la forma en que un gato camina
  • De igual forma, analiza las complicaciones que pueden surgir al vendar las patas tras la extirpación, las causas del dolor que produce y la cuestión de que, en la mayoría de los casos, el manejo adecuado del dolor no es el estándar de atención
  • Asimismo, las veterinarias hablan sobre los cambios conductuales y emocionales que se presentan en muchos gatos cuando les extirpan las garras. Por lo general, estos cambios están relacionados con el dolor – algo que muchos veterinarios y la mayoría de los dueños ignoran
  • La Dra. Jean analiza diversas alternativas para extirpar las garras de los gatos, además explica que estos animales puedan ser entrenados para que utilicen superficies de rascado apropiadas al crear barreras que restrinjan el paso a las inapropiadas
  • Ella y la Dr. Becker discuten la importancia de ayudar a que los nuevos dueños de mininos aprendan a implementar tareas rutinarias de aseo, como colocar protectores de garras. Además, los gatos – sobre todo los mininos, pueden condicionarse para que los cortaúñas les resulte algo insignificante
  • Finalmente, la Dra. Becker y la Dra. Jean explican cómo reaccionan los dueños cuando descubren el verdadero problema de este procedimiento – el cual no es un recorte de garras permanente e inofensivo, sino al menos 10 amputaciones sumamente dolorosas de una parte de los dedos del gato
  • Explican que, aunque gran parte del mundo civilizado ya no lo realiza, el procedimiento aún se lleva acabo de forma rutinaria en los Estados Unidos y Canadá. Y concuerdan en que todos debemos seguir difundiendo la realidad de la extirpación de garras, con la esperanza de que, en el futuro, cada vez menos dueños soliciten este procedimiento, y cada vez menos veterinarios lo realicen

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Hoy, tengo una invitada muy especial a la que estoy entrevistando vía telefónica, la Dr. Jean Hofve, y vamos a hablar sobre el inquietante tema de la extirpación de garras.

La Dra. Jean obtuvo su Doctorado en Medicina Veterinaria (DVM, por sus siglas en inglés) en la Universidad Estatal de Colorado en 1994. Más tarde complementó su formación en homeopatía, homotoxicología (un sistema de medicina bioenergética similar a la homeopatía), reiki y esencias florales, posteriormente ejerció medicina veterinaria en Denver por muchos años.

Aunque en la actualidad se ha retirado de la medicina veterinaria, La Dra. Jean es escritora y consultora. Ha escrito para muchas publicaciones impresas y en línea, como Whole Dog Journal, el Journal of the American Holistic Veterinary Medical Association (Diario de la Asociación Médica Veterinaria Holística de Estados Unidos), Let's Live, Amazing Wellness y Animal Wellness Magazine.

Asimismo, es coautora de The Complete Guide to Holistic Cat Care: An Illustrated Handbook La Guía completa para el cuidado holístico de los gatos: un manual ilustrado con la nutricionista Dra. Celeste Yarnall, y también recientemente publicó un segundo libro, Paleo Dog: Give Your Best Friend a Long Life, Healthy Weight, and Freedom from Illness by Nurturing His Inner Wolf. (Paleo Dog: Dale a tu mejor amigo una vida larga, un peso saludable y libertad frente a las enfermedades al nutrir a su lobo interno.)

Además, la Dra. Jean dirige el galardonado sitio web Little Big Cat, que fundó en 2003 con el maravilloso Jackson Galaxy. Little Big Cat es una respetada fuente de información sobre salud felina, nutrición y comportamiento.

Los estudiantes de veterinaria no conocen adecuadamente las consecuencias de la extirpación de garras

El tema que la Dr. Jean y yo discutiremos el día de hoy, es emocionalmente doloroso para nosotras, e indudablemente lo es físicamente para los mininos que lo han padecido.

En lo particular crecí con gatos, pero a ninguno de ellos se les extirpo las garras. Nunca reflexioné mucho al respecto hasta que asistí a la escuela de veterinaria y tuve que aprender a hacerlo. El procedimiento me pareció impactante y abrumador.

En 1997, cuando me gradué, los estudiantes de veterinaria no conocían adecuadamente las consecuencias de la extirpación o la forma de realizar el procedimiento de una manera que pudiera ayudar a mitigar las posibilidades de un mal resultado.

Le pregunté a la Dra. Jean si pensaba que los estudiantes de veterinaria recibían capacitación adecuada en la facultad sobre este fundamental tema. Ella respondió que cuando era estudiante de veterinaria a principios de la década de 1990, la extirpación era muy común. Hoy en día, existen 2 escuelas que ya ni siquiera enseñan el procedimiento – La Universidad Tufts y la Universidad Estatal de Luisiana. En la mayoría de las otras escuelas veterinarias, se ha convertido en una clase optativa.

Obviamente muchos estudiantes de veterinaria de grandes especies no necesitan la información, y cada vez más estudiantes de especies pequeñas tampoco toman la clase. Sin embargo, de acuerdo con la Dra. Jean, recientemente se realizó una encuesta cuyo resultado reveló que se espera que los recién graduados de la escuela veterinaria realicen una extirpación de garras en su primer día de trabajo, lo cual es impactante.

La Dra. Jean coincide en que es espantoso, y hasta el día de hoy dice que a los estudiantes se les da muy poca información, si es que se la proporcionan, sobre las consecuencias de este procedimiento – los efectos secundarios, complicaciones y cuidado posterior. Mi colega ha hablado con los estudiantes de algunas escuelas veterinarias, y dicen que han expuesto la cuestión con su facultad, sin embargo, todo indica que la facultad no está de acuerdo con ellos.

La primera vez que la Dra. Jean vio en video un procedimiento de extirpación de garras le causo debilitamiento.

Le pregunté a la Dra. Jean cuál fue su experiencia personal respecto a la extirpación de garras. Ella respondió que tuvo una "evolución" bastante abrupta. La noche anterior a la extirpación que había sido programada durante su turno quirúrgico, tuvo que consultar un video de cómo se realizaba el procedimiento. Esto se utiliza durante la capacitación de la mayoría de los procedimientos quirúrgicos veterinarios – los estudiantes miran un video y al día siguiente realizan el procedimiento ellos mismos.

La Dra. Jean dijo que estaba horrorizada por el mismo. Ella recuerda haber pensado lo siguiente mientras estaba sentada: "Esta es la cosa más atroz que he visto. Se supone que los veterinarios son los que protegen. ¿Qué estamos haciendo?" Y cuanto más tiempo estuvo sentada, más asco sentía. Finalmente, tuvo que salir de la habitación para correr al baño a vomitar. Describe la experiencia como algo espantoso.

Sin embargo, durante su primer día de trabajo en la clínica, se le exigió realizar el procedimiento, por lo que tuvo que realizarlo. Allí estaba, realizando un procedimiento que no deseaba realizar, en un animal que indudablemente no deseaba que se lo hicieran.

Su jefa en ese momento creía – y aún lo cree en la actualidad – que la extirpación de garras hace que más gatos sin hogar encuentren uno. Ella creía que más gatos serían adoptados, y se quedarían en ese hogar, si se realizaba el procedimiento. Sin embargo, la Dra. Jean dice que los hechos no corroboran su teoría.

Por desgracia, sabemos que los veterinarios actuales siguen siendo capacitados inadecuadamente en el procedimiento. La mayoría no administra los analgésicos adecuados. La tasa de complicaciones es sumamente alta – cerca del 80% para los estudiantes de veterinaria. Por este motivo nos preguntamos por qué las escuelas veterinarias no se esfuerzan por enseñar mejor el procedimiento. Y más tarde se suscita la pregunta más elemental, ¿por qué todavía se realiza el procedimiento?

La extirpación de garras: Los sangrientos detalles

Le pedí a la Dra. Jean que nos explicara exactamente qué sucede cuando se extirpan las garras de un minino con el fin de ayudar a las personas que escuchan y leen nuestro contenido, quienes probablemente sean dueños primerizos o saben muy poco de este procedimiento. Muchas personas asumen que es un simple corte de garras permanente, sin embargo, esto es completamente falso.

La Dra. Jean explicó que los gatos tienen 3 huesos en cada uno de sus dedos, así como tenemos 3 huesos en cada uno de los nuestros – 2 articulaciones y 3 huesos. La garra de un minino crece a partir del último hueso. Esto es muy diferente de las uñas humanas, que crecen fuera de la carne. La garra de un gato crece a partir del hueso, por lo que el hueso debe ser extirpado –  amputado – con el fin de evitar que la garra vuelva a crecer.

El procedimiento implica cortar entre el segundo y el tercer hueso además de amputar el último que contiene la garra. Esto, desde luego, amputa todo lo que se encuentre en el medio – nervios, tendones y vasos sanguíneos. Una extirpación de garras delanteras requiere 10 amputaciones por separado. Si también se realiza el procedimiento en las patas traseras, son otras 8 amputaciones más. Afortunadamente, este procedimiento en las patas traseras es mucho menos común, sin embargo, también es considerablemente más doloroso para el gato.

extirpacion de garras

Se utilizan 3 métodos diferentes para la extirpación de garras – el Resco, que utiliza cortaúñas que también se conocen como alicatas; bisturí; y laser, Resco es, por mucho, el método más común. La Dra. Jean explica que de acuerdo con la forma en que se enseña este método en la escuela veterinaria, es decisión del veterinario si dejar una pequeña pieza de hueso por atrás. Las alicatas solo cortan en línea recta, y como la articulación no es recta, el hueso debe cortarse.

Existe un largo debate en torno a si un trozo de hueso debe dejarse o extirparse. Si se deja adentro, puede sentirse permanente como una piedra en el zapato, lo cual resulta incómodo. Sin embargo, si se retira el fragmento del hueso, los tendones se contraerán todavía más y pueden causar un grave posicionamiento anormal de los dedos, lo cual cambiará la forma en que las patas soportan el peso.

Algunos veterinarios creen que utilizar un láser causa menos dolor, sin embargo, de acuerdo con la Dra. Jean, no existe ni la más mínima evidencia científica de que resulte menos doloroso. Causa menos hemorragia, pero nada más. Este resultado parece "más gentil" en comparación con el de los otros métodos, sin embargo, aún implica quemar el tejido, y existen diversas complicaciones relacionadas al uso del láser.

Cualquiera de los 3 métodos – bisturí, láser o Resco – cambia la anatomía y la fisiología del gato. El procedimiento cambia por completo la forma en que un gato camina. Algunos veterinarios realizan vendajes y otros no. Cuando los hacen, estos son muy apretados con el fin de controlar el sangrado, por lo que no es agradable imaginar esas paras sumamente adoloridas e hinchadas envueltas por un vendaje apretado.

De acuerdo con la Dra. Jean, se han presentado diversos casos en los que los gatos terminaron perdieron una extremidad porque se les puso un vendaje demasiado apretado o se les aplico incorrectamente un torniquete.

La extirpación de garras es tan dolorosa, que es el procedimiento que la medicina veterinaria elige para probar nuevos analgésicos en gatos.

La Dra. Jean señala que la extirpación de garras es tan dolorosa que es el procedimiento que se elige para probar nuevos analgésicos para gatos. Todos en la comunidad veterinaria saben que es un procedimiento más doloroso en comparación con esterilizar o castrar. "Los gatos no caminan sobre su útero," explica la experta.

Se sabe que la cirugía en manos y pies es uno de los procedimientos más dolorosos que un ser humano puede soportar. La Dra. Jean explica que tuvo una "extirpación" parcial en uno de sus propios dedos del pie hace unos años, y TODAVÍA duele.

Además de la mutilación de los dedos de sus patas, los gatos deben utilizar sus patas para soportar el peso, lo que hace que sentarse, y sobre todo estar de pie y caminar, sea una verdadera tortura.

Asimismo, muchos DVM que aún realizan el procedimiento envían a los pacientes a casa y les prescriben analgésicos solo por 2 o 3 días. ¿Cómo alguien puede pensar que este tipo de insoportable dolor disminuirá en 48 horas?

Le pregunté a la Dra. Jean de dónde venía esta ridícula idea, por no decir despiadada.

Ella respondió que en realidad provenía de los propios gatos. Los felinos son criaturas extremadamente estoicas, tal y como lo sabe cualquier persona que tenga uno. No muestran signos de dolor si pueden evitarlo. Si duda alguna, los gatos son depredadores, pero también son presas de animales más grandes como los coyotes, zorros y búhos cornudos. Si un gato muestra debilidad y signos de dolor, puede convertirse rápidamente en el almuerzo de alguno de estos animales.

Por lo anterior, ocultan el dolor sumamente bien. Parecen estar bien, sin embargo, como lo expone perfectamente la Dra. Jean, "la falta de evidencia no implica que sea ilusorio". El dolor de la extirpación aún está presente – el gato solo hace un gran esfuerzo para no hacerlo obvio.

En un estudio realizado hace algunos años, los investigadores midieron el peso que los gatos ponían sobre sus patas tras el procedimiento. El estudio solo duró 12 días, y de acuerdo con la forma en que se movían, los mininos seguían sintiendo dolor al final de este tiempo y trataban de evitar poner peso en sus patas.

Sabemos que los analgésicos deben administrarse durante al menos 2 semanas, sin embargo, la Dra. Jean dice que no conoce a alguien que haga dicha prescripción. Y concuerdo con ella, definitivamente no es el estándar de cuidado tras la extirpación, lo cual es terrible cuando se pone en perspectiva.

Además del grave problema del dolor, cuando la capacidad de un minino para soportar su peso cambia, como ocurre con la extirpación de garras, cambia la forma en que funcionan los dedos de las patas, las garras y las muñecas.

Afecta la articulación del codo y se ejerce presión en la columna vertebral. Los cambios compensatorios que se producen para acomodar la función afectada de la extremidad delantera alteran la locomoción del gato y pueden provocar artritis.

Los mininos que han sido sometidos a una extirpación de garras delanteras y traseras, literalmente no tienen una pierna fuerte en la que recargarse, lo que sienta las bases para el dolor crónico.

Con frecuencia, los gatos que han sido sometidos a extirpaciones de garras presentan cambios conductuales.

Le pedí a la Dra. Jean que analizara algunos de los cambios emocionales o de personalidad que se pueden presentar tras la extirpación. Porque la realidad es que cuando alguien extirpa las garras de su gato para conservar su sofá, corre el riesgo de tener importantes y permanentes efectos secundarios en su mascota como resultado del procedimiento.

La Dra. Jean respondió que los cambios conductuales provienen del dolor que el gato experimenta. De acuerdo con la doctora, la comunidad veterinaria es muy cautelosa sobre el debate en torno a los problemas conductuales tras el procedimiento. Cuando los gatos que fueron sometidos a la extirpación se comparan con grupos de control, se dice que no hay pruebas suficientes que señalen problemas conductuales.

Sin embargo, de acuerdo con la Dra. Jean, casi ninguno de los estudios utilizó grupos de control. La realidad es que deberíamos determinar el comportamiento de un gato antes del procedimiento y compararlo con su comportamiento tras el mismo.

Con ese indicativo, al consultar las estadísticas, cerca del 33% de los gatos desarrollan un problema conductual, por ejemplo, morder u orinar fuera de la caja de arena. Ambos comportamientos están relacionados con el dolor.

Ahora bien, evidentemente también se ha modificado la capacidad del gato para caminar de forma natural. Por lo general, los mininos recargan el 60% de su peso corporal en sus patas delanteras. Si las patas delanteras están dañadas, aunque sea de forma temporal, los problemas se extienden la muñeca, codo y hombro, y descienden por la columna hasta la cola.

De acuerdo con los estudios, el peso se equilibra después de 6 meses aproximadamente, sin embargo, eso es cuando el peso se soporta en 4 patas. En las patas que sufrieron la extirpación, un gato seguirá recargando su peso hacia atrás, lo que puede provocar el colapso de las muñecas. En última instancia, los gatos que fueron sometidos al procedimiento caminan sobre sus tobillos o muñecas, lo cual es doloroso.

En ocasiones, cuando queda un pequeño fragmento de hueso, vuelve a crecer un poco, incluso hasta 15 años después de la extirpación. Esto también es sumamente doloroso.

Los tendones se contraen cuando son cercenados en el procedimiento, lo cual retrae los dedos. Esto cambia el ángulo en que la pata toca el suelo, lo que puede causar demasiado dolor.

La extirpación de garras también puede causar cambios emocionales permanentes en los gatos.

La extirpación de garras puede provocar un dolor crónico y severo que dure varias maneras, y los gatos, como seres estoicos, saben lidiar con esto. Parece que están bien. Incluso pueden volver a jugar. Pueden "pretender" arañar con sus garras frontales faltantes. Pueden trepar y saltar, sin embargo, nada de eso es un movimiento normal porque toda su fisiología ha sido alterada por la extirpación. Su biomecánica ha cambiado, y en el futuro, pueden surgir problemas conductuales.

Como explica la Dra. Jean, cerca de un tercio de los gatos que fueron sometidos a la extirpación presentan cambios conductuales de inmediato, por ejemplo, muerden la caja de arena u orinan fuera de ella. Sin embargo, también se pueden desarrollar problemas mentales y emocionales. Muchos dueños cuyos gatos han sido sometidos al procedimiento, informaron que su mascota se volvió taciturna, retraída, irritable e incluso agresiva.

Evidentemente, esto es normal si un gato siente dolor en cada paso que da. Y aunque los propietarios no relacionan el cambio conductual con el dolor porque los gatos son estoicos, este suele ser la causa.

De acuerdo con la Dra. Jean, últimamente una herramienta de escala facial de dolor que se denomina Grimace Scale ha recibido cierta atención. Existen signos sutiles de dolor que se pueden observar, si es que los busca, en las caras de los animales, como los gatos que fueron sometidos a la extirpación de garras.

Algunos de estos signos son las orejas y bigotes hacia atrás; ojos entrecerrados; y una cara "fruncida" con una nariz arrugada y mejillas hinchadas debido a la mandíbula apretada. Existe una escala facial de dolor para varios animales, sin embargo, aún no para gatos. La escala facial de dolor del ratón la puede consultar aquí. De izquierda a derecha, las imágenes son de un ratón sin dolor, con dolor moderado y con dolor intenso.

La Dra. Jean cree que cuando ciertos animales sienten dolor, como los gatos, muchas personas no quieren reconocerlo, lo que probablemente explica por qué no existe una escala para los gatos.

Muchos estudiantes de veterinaria se gradúan creyendo que la extirpación es un procedimiento aceptable, y muchos DVM practicantes no quieren renunciar a la fuente de ingresos del procedimiento.

Más tarde, le pregunté a la Dra. Jean por qué, en su opinión, todavía existían veterinarios dispuestos a realizar el procedimiento de la extirpación de garras. En lo particular yo estaba convencida que al graduarme de la escuela de veterinaria nunca ofrecería este procedimiento cosmético o de "comodidad", al igual que cortar la cola, orejas, o cualquier otro que mutile o ampute.

La Dra. Jean respondió que sorprendentemente, existen veterinarios a la vieja usanza que han descubierto la verdad, sin embargo, muchos estudiantes recién graduados de la escuela veterinaria todavía creen lo que sus profesores enseñan sobre estos procedimientos. Se gradúan con la creencia de que este y otros similares no representan problema alguno.

De hecho, la opinión de la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA, por sus siglas en inglés) es que, si la cirugía se realiza correctamente y se maneja el dolor adecuadamente, la extirpación de garras no resulta tan gravosa.

Sin embargo, como hemos discutido, la mayoría de los DVM no realizan el procedimiento correctamente y no proporcionan un alivio adecuado del dolor. Lo que significa que la mayoría de los veterinarios no deberían realizar el procedimiento. Sin embargo, la Dra. Jean cree que es una cuestión de educación. Se trata de "amedrentar un poco a las personas... de una manera agradable," con el fin de educarlos sobre las realidades del procedimiento.

La Dra. Jean participó activamente en la aprobación de leyes contra la extirpación de garras en algunas de las ciudades más grandes de California, como San Francisco, Berkeley, Los Ángeles y Santa Mónica. En vista del tamaño de esas ciudades, afirma que alrededor de 4 millones de gatos se han salvado de ese procedimiento. Ella dice que fue interesante observar la reacción de los miembros del consejo y los supervisores de la ciudad, una vez que entendieron lo que implicaba la extirpación dijeron, "¡Dios mío, es una crueldad!"

La Dra. Jean dice que, lamentablemente, su grupo tuvo mucha oposición por parte de la Asociación Médica Veterinaria de California (CVMA, por sus siglas en inglés) y de los veterinarios locales – algunos se enojaron por la prohibición. ¿Por qué?

De acuerdo con la Dra. Jean, el motivo se debe a que los ingresos de estos procedimientos estaban siendo amenazados. De hecho, la reacción fue tan grave que la CVMA aprobó una ley que le impide a las ciudades individuales del estado prohibir los procedimientos veterinarios sin importar cuál sea.

Existe al menos una docena de alternativas para la extirpación de garras.

Luego, quise hablar con la Dra. Jean sobre las alternativas de este procedimiento, y cómo combatir la creencia popular pero equivocada, de que es más fácil que se adopten gatos sin garras. De hecho, la asociación humana con la que trabajé hace años ofreció la extirpación de garras como un procedimiento "extra."

Le pregunté a la Dra. Jean cómo le podemos enseñar a las personas las realidades de este procedimiento.

Qué le podemos decir a los que afirman:

"Mi gato está destruyendo mi casa con sus garras y estoy a nada de dejarlo en un refugio. ¡Ayuda!"

La Dra. Jean respondió que existe al menos una docena de alternativas para la extirpación de garras. Puede encontrarlas enlistadas en Little Big Cat. La solución número uno es proporcionarle al gato una superficie alternativa de rascado. Los gatos están diseñados para arañar. Incluso los mininos que se les extirpó las garras y que aún pueden sentir dolor por el procedimiento, seguirán intentando arañar con sus garras delanteras; así de fuerte es su instinto.

En una encuesta realizada hace solo 2 años, el 48% de los dueños no sabía que debían darles a sus mascotas un poste rascador. Esto es inaudito. Evidentemente, los dueños no están prestando suficiente atención, aunado a esto, los veterinarios deben estar haciendo un trabajo verdaderamente pésimo al guiar a sus clientes quienes tienen un gato.

En primera instancia, cualquier persona que tenga un gato debe obtener un poste rascador. Más tarde, deberá observar qué rasca el minino. ¿Prefiere la alfombra? Si es así, obtén una superficie de rascado horizontal que se pueda colocar sobre el piso.

¿Prefiere el sofá? Si es así, consigue un árbol alto y resistente para rascar. A los gatos les gusta sobre todo los que tienen cuerda de sisal. E incluso puedes reemplazar la cuerda cuando se haya desgastado (aunque tu gato puede preferirla así).

Otra alternativa es usar cubre garras para mininos llamados Soft Paws. Obtenga orientación de un peluquero de mascotas o su veterinario sobre cómo aplicarlos. Las fundas están diseñadas para evitar daños por los rasguños.

La Dra. Jean hace la excelente observación de que los perros también tienen garras, y con ellas pueden rasguñar tus muebles o a ti. Sin embargo, no extirpamos las garras de los perros, y la razón, de acuerdo con uno de sus profesores de la facultad, es porque "los perros exteriorizarán de manera estrepitosa el dolor ante la extirpación".

Lamentablemente, los gatos no lo hacen. Gracias a su naturaleza estoica, los gatos solo lo sobrellevan, lo que probablemente es una de las principales razones por las que se continúa realizando este atroz procedimiento.

Más alternativas ante la extirpación.

La Dra. Jean se pregunta en voz alta cómo es que todas las naciones civilizadas del planeta ya no extirpan las garras, menos los Estados Unidos y Canadá. En toda la Unión Europea, el procedimiento es ilegal. Y todos esos países tienen personas jóvenes, mayores, que toman anticoagulantes, inmunocomprometidas, con corticosteroides, con trasplantes de órganos y con enfermedades relacionadas con el sistema inmune.

Dichos países tienen el mismo nivel de riesgo que en los Estados Unidos, sin embargo, al parecer a nadie le inquieta dejar intactas las garras de sus gatos.

No existe razón alguna para realizar la extirpación. Existen alternativas no quirúrgicas a todas las razones dadas para extirpar las garras de un gato. Además de las mencionados previamente, también existen cortaúñas rotativas como el Dremel que muchas personas utilizan satisfactoriamente.

Asimismo, se pueden crear barreras en lugares que al minino le gusta rascar. Por ejemplo, si le gusta afilar sus garras en el sofá, coloca una alfombra de plástico con las puntas hacia arriba, sobre el piso delante o detrás del sofá. Coloca papel de aluminio en puntos que no deba rascar. También considera la posibilidad de adquirir una cinta doble cara. Existe un producto llamado Sticky Paws que no dañará las superficies de la tela.

La idea es evitar que tu gato rasque superficies inapropiadas sin tener que invertir demasiado. Debe hacer que le resulte incómodo rascar y extenderse en el lugar incorrecto.

Tal y como señala la Dra. Jean, no tienes que vivir con barreras para siempre. Tendrás que sobrellevar uno que otro inconveniente durante las pocas semanas que lleva entrenar a tu gato para que utilice sus propias superficies para rascarse, sin embargo, los gatos sí aprenden. No son tan fáciles de entrenar como los perros, pero no es algo imposible. Esto podría ser mucho más rápido si encuentras EL premio que tu gato se esforzara por conseguir.

Y en la medida de lo posible, siempre es mejor comenzar cuando el gato es un minino. Puedes adiestrar a un minino para que te permita cortar sus garras. De forma alternativa, un peluquero para mascotas o su veterinario lo puede hacer. Por lo general, los cubre garras no son caros.

En mi consultorio, cuando ayudamos a que los nuevos dueños aprendan cómo realizar las tareas básicas de aseo lo llamamos "una garra al día." Solo corta una garra por día, y para cuando tu minino se dé cuenta de lo que está pasando, ya habrás acabado. De hecho, mis 3 gatos está recostados sobre sus espaldas ahora y podríamos cortar todas las garras en una sola sesión.

Sin embargo, esto se debe a que han sido condicionados para darse cuenta que hacerlo no es doloroso. Y corto sus garras todas las semanas sin falta. Mantenemos las garras cortas y en buenas condiciones, por lo que nunca se suscitan inconvenientes.

Por desgracia, muy pocos veterinarios adoptan este tipo de enfoque proactivo con sus clientes. En mi consultorio, es algo que hacemos con todas las personas que recientemente han adquirido un cachorro o minino. Tomarse el tiempo para mostrarles a los clientes cómo llevar a cabo tareas rutinarias de aseo, como cortar las garras de nuevas mascotas, puede ser la diferencia entre un gato que encuentra un hogar de por vida y uno que es abandonado o que regresaron al refugio para animales.

Muchas personas se están dando cuenta de la verdad de la extirpación de garras. Lamentablemente, muchos la siguen ignorando.

Le pregunté a la Dra. Jean cómo reaccionan los dueños de gatos cuando se les explica los inconvenientes que la extirpación de garras conlleva. ¿Decidieron no hacerlo?

Ella respondió que tan pronto como explica que el procedimiento no es un indoloro "corte de garras permanente," sino que en realidad implica amputaciones múltiples, el 75% de las personas deciden inmediatamente cancelar el procedimiento. Ella ni siquiera les tiene que explicar los efectos secundarios o los resultados a largo plazo – todo lo que tiene que hacer es aclararles lo que implica el procedimiento.

Por desgracia, el 25% restante generalmente continúa con el procedimiento. Y en el consultorio veterinario en el que trabajó hace muchos años, se esperaba que lo realizara. Sin embargo, ella trabajó allí solo por 5 años, y desde el día que se fue, nunca extirpó las garras de otro gato.

La mayoría de las personas están dispuesta a escuchar, sobre todo cuando se les dice que un tercio de los gatos que son sometidos a este procedimiento desarrollan un problema conductual como morder. Con frecuencia, los problemas que el dueño espera solucionar al extirpar las garras no son tan problemáticos como los problemas que se presentan tras el procedimiento.

De acuerdo con la Dra. Jean, los dueños también están aprendiendo que un gato sin garras es tan capaz de hacer daño como un gato con ellas. De hecho, California aprobó una ley que prohíbe a los propietarios exigir la extirpación de garras como una condición para el alquiler. En la opinión de la Dra. Jean, es algo que debería hacerse en todo el país.

No obstante, esto no pasa en Denver, donde vive. La doctora contó que rechazó un hermoso departamento que le parecía perfecto porque el propietario quería que extirpara las garras de sus gatos de 15 y 18 años. Está por demás decir que ella se negó.

Espero que todos los que escuchen y lean esto visiten el sitio web de la Dra. Jean, Little Big Cat, y descubran más sobre la extirpación de garras y las alternativas. Espero que más dueños lo piensen mejor antes de optar por el procedimiento.

Asimismo, espero que muy pocos veterinarios, si es que todavía los hay, sigan recomendándolo como un procedimiento "adicional" junto con la esterilización o castración. Se necesita difundir que la extirpación de garras causa cambios fisiológicos, emocionales y de personalidad permanentes e irreversibles.

Me parece que cuanto más hablemos de ello y lo difundamos, más personas se darán cuenta de que este es un procedimiento arcaico y atroz que simplemente no debería realizarse. La única razón por la que a un gato se le debe extirpar una garra es en el caso de que tenga un tumor en un dedo de su pata o se tenga que amputar el mismo por alguna otra razón.

Tal y como declara la Dra. Jean, la extirpación de garras no es un tratamiento médico, "Es una solución quirúrgica irreversible para un problema conductual". Los veterinarios no son muy buenos para tratar estos problemas, sin embargo, sí saben cómo hacer una cirugía. Y como dice el viejo dicho: "Si solo tienes un martillo, todo te parece un clavo."

Una cosa que no hemos abordado es el problema del dolor fantasma, que, como señala la Dra. Jean, ni siquiera se reconoce en la medicina veterinaria. Ella siente que es inevitable que los gatos experimenten dolor fantasma de forma intermitente e incluso constante, a causa de las partes amputadas de los dedos de las patas.

Entonces, si la solución ante un problema conductual del gato es realizar un procedimiento que podría causar dolor al animal por el resto de su vida, es nuestro deber encontrar alternativas. La Dra. Jean cree que, si el dueño de un gato no puede hacer que ninguna de las alternativas funcione, él o ella deben encontrarle al gato un hogar con una persona que sí pueda.

¡Muchas gracias a mi buena amiga, la Dra. Jean Hofve!

Quiero expresar mi profundo agradecimiento a la Dra. Jean por el tiempo que nos ha proporcionado y por compartir su conocimiento respecto a este doloroso y emocional tema. Siempre es un verdadero placer tenerla como experta invitada en Healthy Pets.

Albergo la esperanza de que cuanta más información acerca de la extirpación difundamos, más personas tomarán decisiones más acertadas para los gatos bajo su cuidado.

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