8 signos de que tu perro podría tener una infección del tracto urinario

infeccion del tracto urinario en perros

Historia en Breve -

  • Las infecciones del tracto urinario (UTIs) son relativamente comunes en perros, y la E. coli es la culpable de alrededor de la mitad del total de las UTIs bacterianas en caninos
  • Por lo general, las infecciones urinarias son causadas por una alteración en las defensas inmunológicas de un perro, lo que permite que las bacterias proliferen y persistan en su tracto urinario
  • Cuando los perros padecen alguna infección urinaria manifiestan diversos síntomas; por lo que se requiere un análisis de orina para confirmar el diagnóstico, así como un cultivo y prueba de sensibilidad para verificar la presencia y el tipo de bacteria involucrada
  • La razón principal por la que las UTIs no mejoran es porque se utiliza un antibiótico incorrecto y/o la duración de la terapia es inadecuada
  • Para prevenir las infecciones urinarias en perros, es importante controlar los niveles de pH de la orina y proporcionar una alimentación baja en carbohidratos, sin almidones, nutricionalmente balanceada, apropiada para su especie y de preferencia fresca

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Las infecciones bacterianas del tracto urinario (UTIs, por sus siglas en inglés) son más comunes en perros que en gatos, y al igual que en los seres humanos, se observan con mayor frecuencia en las hembras. Se estima que alrededor del 14 % de los perros desarrollará una infección urinaria bacteriana en algún momento de su vida.1

La bacteria E. coli es la culpable de alrededor de la mitad del total de las infecciones urinarias en perros. Usualmente, este tipo de infecciones son causadas por una alteración en las defensas inmunológicas de un perro, lo que permite que las bacterias patógenas proliferen y persistan en su tracto urinario. La mayoría de las UTIs se desarrollan en la vejiga, pero también podrían presentarse en los riñones, uréteres y uretra.

Además, las UTIs podrían originarse debido a un proceso de enfermedad, anatomía particular del perro, uso de catéteres y ciertos medicamentos.

Por ejemplo, los perros que tiene un riesgo de UTIs superior al normal son:

  • Perros diabéticos
  • Perros con enfermedad de Cushing (hiperadrenocorticismo)
  • Perros que reciben esteroides de forma constante (por ejemplo, prednisona)
  • Perros hospitalizados que son cateterizados

Las infecciones de la vejiga se manifiestan cuando las bacterias se desplazan de forma ascendente en una vejiga con buen balance microbiano, desde los genitales, perineo o recto de un perro. A menos que se elimine constantemente un gran flujo del cuerpo, las bacterias patógenas continuarán ascendiendo hacia la vejiga.

En perros con mecanismos inadecuados de defensa inmunológica o niveles anormales de pH, las bacterias colonizan y proliferan en los pliegues y revestimiento de la vejiga, lo cual ocasiona infecciones.

Síntomas y diagnóstico de una infección del tracto urinario

Algunos de los síntomas que un perro podría manifestar debido a una infección del tracto urinario, son:

Orinar repentinamente dentro de la casa

Lamer constantemente las aberturas urinarias

Eliminar orina oscura o turbia; orina con rastros visibles de sangre

Perder el control de la vejiga; gotear orina

Eliminar muy poca orina o ser incapaz de orinar

Vómitos, letargo, falta de apetito

Tener dificultad para orinar; expresar un dolor agudo al orinar

Beber más agua de lo normal

Todas éstas son señales que podrían indicar un posible problema grave en el tracto urinario o la vejiga de tu perro. Es importante llevarlo--junto con una muestra de su orina--al veterinario lo más pronto posible.

Tu veterinario empleara la muestra que le entregues (o tomará alguna de tu perro) para realizar un análisis urinario, que proporcionará información importante sobre el estado de tu mascota.

Además de proveer información sobre la presencia de sangre, proteínas, glucosa, cetonas y bilirrubina, el análisis urinario también determinará qué tanta orina concentra, un indicador de salud renal.

El mayor problema que observo en la comunidad holística es que los dueños de mascotas asumen que pueden resolver todos los problemas urinarios por sí solos, al categorizar las UTIs, cistitis y los cristales de la misma forma.

Ahí es donde las cosas podrían descontrolarse rápidamente, y donde he observado personas con buenas intenciones terminar con mascotas críticamente enfermas que padecen terribles infecciones renales, quienes erróneamente asumieron que podrían solucionarlas por sí solos.

Lo más importante es estar mejor informado, y donde es primordial colaborar con el veterinario. Si tu mascota presenta algún síntoma de malestar urinario, lo primero que debes hacer es obtener más información sobre por qué ocurre, una cuestión donde el análisis de orina desempeña un rol fundamental.

El análisis urinario también detectará las células blancas de la sangre, lo que significa que hay alguna inflamación o infección; y un cultivo y prueba de sensibilidad urinaria podrían determinar la presencia de bacterias, qué tipo, y ayudar planear un tratamiento.

Aproximadamente en el 25 al 30 % de los perros con UTIs, se encuentran presentes uno o más patógenos junto con la E. coli, y estos casos podrían ser considerablemente más difíciles de solucionar.2

Si hay una infección, se necesitará de medicamento--más que nada--para tratar el problema. Sin embargo, algunas veces las mascotas presentan inflamación (cistitis) o cristales en la orina sin la presencia de alguna infección.

En éste caso, al inicio podrían requerirse medicamentos distintos, pero finalmente, en ambos casos, a menudo es una señal de que es el momento de cambiar la alimentación de tu perro (enseguida más información al respecto).

La cuestión más importante es no asumir que el problema es la inflamación, ya que podría tratarse de una infección agresiva. Ya que las infecciones también estimulan respuestas inflamatorias, los síntomas de UTIs podrían reducirse temporalmente por medio de suplementos naturales que aborden la inflamación.

El problema es que las bacterias que generan la infección no son eliminadas, entonces aunque los síntomas sean temporalmente solucionados, esta infección sin tratar podría dirigirse desde la vejiga hasta los uréteres y riñones (y algunas veces hacia el torrente sanguíneo, lo que podría generar una situación de riesgo).

Ya que los síntomas son idénticos, la única forma de saber exactamente a qué te enfrentas--infección versus inflamación--es al realizar un análisis de orina con tu veterinario.

Por favor, no intentes hacer un tratamiento en tu hogar hasta que hayas realizado este paso o correrás el riesgo de que la infección se propague y tu mascota se enferme mucho más o tenga daño renal permanente.

Riesgos relacionados con infecciones crónicas del tracto urinario

Como mencioné anteriormente, la mayoría de las infecciones del tracto urinario se tratan con antibióticos. Para que el tratamiento tenga éxito es importante no adivinar qué medicamento solucionará la infección. Se debe elegir el medicamento correcto (lo cual requiere un cultivo y prueba de sensibilidad) y la duración de la terapia debe ser la adecuada.

El uso de los antibióticos podría causar muchos efectos secundarios, incluyendo síntomas gastrointestinales (GI) que pueden ocasionar que el dueño no le suministre a su perro el medicamento según lo indicado, que el perro rechace la medicina, y/o que el medicamento se absorba menos, lo que puede resultar en un nivel insuficiente del antibiótico en la sangre y orina.

Estos problemas pueden interferir con la eliminación de las bacterias, causar UTIs y también podría contribuir a desarrollar resistencia a los antibióticos. Cuando un perro padece infecciones urinarias recurrentes puede ser por un tratamiento antibiótico muy breve, o la incapacidad del medicamento para afectar a la bacteria.

Si no se ha realizado un cultivo o si las bacterias eran parcialmente sensibles al medicamento, o si el medicamento fue descontinuado demasiado pronto, las recaídas pueden ocurrir poco tiempo después de terminar el tratamiento.

Además, las infecciones urinarias que son parcialmente tratadas, podrían reaparecer después de haber transcurrido cierto tiempo, en cuyo caso pueden confundirse con una nueva infección.

Asimismo, la resistencia a los antibióticos es un problema tanto para la medicina humana como la veterinaria.

Un estudio realizado en 2008 reveló que la resistencia a las bacterias era mayor en los perros con infecciones del tracto urinario causadas por la bacteria E. coli,3 y un estudio más reciente identificó la bacteria E. Coli en dos perros que resultaron inmunes a 12 diferentes antibióticos en un lapso de dos semanas.4

Si el cultivo de orina de tu mascota presenta una cepa bacteriana resistente a los medicamentos, te recomiendo que realices dos pasos; primero, solicítale a tu veterinario que complete las pruebas de espectro extendido, que evalúan otros medicamentos que podrían ser más eficaces para tratar las infecciones resistentes; y segundo, busca un servicio de atención veterinaria integrativa de inmediato.

Los veterinarios de medicina funcional manejan un conjunto de recursos completamente diferentes en su "kit de herramientas" médicas que podrían fortalecer drásticamente las defensas innatas de la vejiga. En el caso de infecciones agresivas, ambos enfoques son necesarios para curar al paciente.

Cómo supervisar la salud del tracto urinario de tu perro en casa

Dada la grave naturaleza de las infecciones bacterianas y los riesgos relacionados con la terapia por medio de antibióticos, en primer lugar es fundamental hacer todo lo posible por prevenir las infecciones urinarias. Una excelente forma de hacerlo es al verificar cotidianamente los niveles de pH de la orina de tu perro.

Por fortuna, puedes comprar fácilmente tiras para prueba de orina sin receta (y en línea), las cuales podrían darte una idea de lo que ocurre en la orina de tu mascota, también podrás medir subjetivamente pequeñas cantidades de sangre, glóbulos blancos y pH de la orina.

Los perros son carnívoros y deben tener un pH de orina un poco ácido, entre 6 y 6.5 (entre más alto sea el pH de la orina, será más alcalino). Por naturaleza, los mamíferos vegetarianos, como los conejos y caballos, tienen un pH de orina muy alcalino (superior a 8.0). La orina de los seres humanos también es un poco más alcalina (entre 6.5 y 7) que la de los caninos.

Es importante que tu perro saludable mantenga un pH de orina un poco ácido (inferior a 7) porque la orina conserva sus defensas naturales cuando se encuentra dentro del rango apropiado de 6 a 6.5. Cuando su pH se acerca al rango alcalino, la orina pierde sus defensas naturales y genera un ambiente más idóneo para el desarrollo de bacterias y cristales de estruvita.

Por el otro lado, si el pH es menor a 6, podría ocasionar que tu perro desarrolle un padecimiento diferente--como piedras de oxalato de calcio. Si tu perro ha padecido una o más infecciones u otros problemas del tracto urinario, te recomiendo comprar tiras de pH con tu veterinario o en la farmacia para verificar el pH de su orina en casa, así estarás seguro cuándo este dentro o fuera del rango adecuado.

Debes recolectar las muestras de orina por la mañana, antes de alimentar a tu perro. Puedes sostener la tira bajo el chorro de orina de tu perro o tomar la muestra en un recipiente e introducir la tira para revisar su pH. Debes hacerlo inmediatamente con una muestra fresca, para garantizar que el resultado sea correcto.

La mejor alimentación para la salud del tracto urinario de tu perro

En mi experiencia, la mala o deficiente alimentación es la causa de la mayoría de los casos de perros con problemas crónicos del tracto urinario. La alimentación prescrita que recomiendan muchos veterinarios convencionales, normalmente combina alimentos altos en carbohidratos con medicamentos para disminuir el pH de la orina de tu mascota.

Esto no es lo que yo recomiendo; sino más bien, hacer la transición a una alimentación que no contenga carbohidratos alcalinos proinflamatorios.

Cuando los carnívoros llevan una alimentación a base de granos, su orina se vuelve alcalina. Una alimentación a base de carne es naturalmente ácida, mientras que a menudo una alimentación a base de almidones es la causa de infecciones urinarias crónicas; porque como mencioné anteriormente, la falta de acidez inhibe la actividad antimicrobiana en la orina.

Una orina alcalina también podría generar cistitis (inflamación de la vejiga), cristales, e incluso urolitiasis (cálculos renales), que requiere cirugía.

Con frecuencia, el pH de la orina de un perro puede mantenerse naturalmente entre los 6 y 6.5 al llevar una alimentación nutricionalmente balanceada, apropiada para su especie y de preferencia fresca.

Para disminuir el pH de la orina, debes proporcionarle alimentos bajos en carbohidratos, sin almidón, papa/tapioca/lentejas (es decir, croquetas sin granos), y preferentemente fresca o por lo menos enlatada, para incrementar su contenido de humedad.

Estos son productos comerciales que disminuyen el pH de la orina y contienen el aminoácido acidificante DL- metionina. Este es un complemento seguro para la alimentación de tu perro, aunque el enfoque más lógico sería simplemente dejar de darle granos y alimentos alcalinos.

En un estudio realizado en 2016, los científicos evaluaron los efectos del extracto de arándano en el desarrollo de infecciones del tracto urinario en perros.

Los resultados de sus estudios demostraron que al parecer el extracto de arándano es igual o más efectivo que un tratamiento antimicrobiano de corto plazo para prevenir las infecciones del tracto urinario ocasionadas por E. coli en los perros—sin los efectos secundarios. Además, el extracto de arándanos puede ayudar a combatir las bacterias resistentes a múltiples medicamentos en los perros con UTIs recurrentes por E. coli.5

Recomiendo escoger un extracto de arándanos orgánico que contenga D-manosa, que es un azúcar simple similar a la glucosa y que está presente de forma natural en los arándanos, duraznos, manzanas, otras bayas y algunas plantas.

La D-manosa es completamente absorbida (pero no ocasiona la liberación de insulina ni altera los niveles de glucosa en la sangre, por lo que no tiene efectos sistemáticos negativos), se desplaza rápidamente a los riñones, luego a la vejiga, y es eliminada por medio de la orina.

La D-manosa realiza su acción en la vejiga de tu perro, donde se adhiere a la lectinas de la E. coli. Casi toda la D-manosa termina en su orina, que a su vez recubre la bacteria E. coli para que no pueda adherirse a las paredes de la vejiga y que su cuerpo pueda desecharla cuando orine.

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