La evolución de los ojos de 'cachorro'

Análisis escrito por Dra. Karen Shaw Becker
ojos de cachorro

Historia en Breve -

  • Estudios recientes sugieren que los procesos de selección y las adaptaciones conductuales pueden haberles otorgado a los perros la capacidad de percibir las señales humanas para comunicarse de maneras que otros animales no pueden
  • El "movimiento interno para elevar la ceja" de los perros puede haberse desarrollado durante miles de años, pero solo tras ser domesticados de los lobos, mientras que los lobos no tienen este mismo músculo
  • Estudios previos demuestran que el contacto visual es considerado como una señal para los perros, y que la comunicación humana es específicamente relevante para ellos, por lo que mueven mucho más las cejas cuando perciben que los humanos pueden estarlos observando
  • Las expresiones caninas cambian dependiendo de si se encuentran mirando a otro perro o a un humano, especialmente si los perros observados se sienten amenazados
  • De acuerdo con los investigadores, el movimiento de las cejas recién adquirido hace que lo ojos luzcan más grandes y les otorga una apariencia casi infantil, la cual puede imitar los movimientos faciales realizados por los seres humanos al estar tristes

Cuando observas perros en diferentes situaciones, es extraño cómo sus ojos parecen reflejar la atmósfera del momento. Aunque quizás como los perros fueron domesticados hace más de 33 000 años, los estudios, procesos de selección y adaptaciones conductuales les otorgaron a los perros la capacidad de percibir las señales humanas de una manera que otros animales no pueden.

De acuerdo con un estudio, los científicos explican la posibilidad de que las expresiones demostradas por los perros, pueden ser más fáciles de leer actualmente de lo que pudo haber sido hace unos miles de años, como cuando expresas qué tan buen perro es, o al observar tu reacción frente al agujero que cavó en el jardín.

Publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), la revisión compara la anatomía y el comportamiento de los perros y los lobos durante milenios, lo que sugiere que su estructura facial, especialmente los músculos alrededor de sus ojos, ha "evolucionado" para que puedan tener una "mejor comunicación con los seres humanos".

El equipo de investigación de la Universidad de Portsmouth en el Reino Unido, se encontró conformado por expertos en comportamiento y anatomía de la Universidad de Duquesne en Pittsburgh, dirigido por la psicóloga comparativa Juliane Kaminski, y la profesora anatomista Anne Burrows, así como la psicóloga evolucionista Bridget Waller, el anatomista de Howard University en Washington D.C. Rui Diogo, y el anatomista Adam Hartstone-Rose de la North Carolina State University como coguionistas. Según Science Daily:

“En el primer análisis detallado que compara la anatomía y el comportamiento de los perros y los lobos, los investigadores encontraron que la musculatura facial de ambas especies era similar, excepto por encima de los ojos. Los perros cuentan con un músculo pequeño que les permite elevar intensamente su ceja interna, algo que los lobos no tienen”.

Puede ser significativo que, según los investigadores, el husky siberiano, una de las pocas razas antiguas de perros, es la única especie estudiada que no poseía el músculo relativamente reciente para mover las cejas, al que se le otorgo el nombre de Unidad de Acción (AU) 101, de acuerdo con Waller, quien mapeo la estructura muscular facial de los perros.

Todo está en las cejas

Kaminski explica que existe evidencia convincente de que el "movimiento interno para elevar las cejas" en perros puede haberse desarrollado durante miles de años, pero solo tras ser domesticados de los lobos.

De hecho, después de estudiar el comportamiento de ambas especies, como perros domésticos de la especie Canis lupus familiaris y lobos con el nombre científico de Canis lupus, los investigadores descubrieron que, al estar presentes con los humanos durante dos minutos, los perros elevaron más sus cejas y con una mayor intensidad que los lobos.

Kaminsky explica lo siguiente:

“Los hallazgos sugieren que las cejas expresivas de los perros pueden ser el resultado de preferencias inconscientes (de los humanos) que influyeron en la selección durante la domesticación.

Cuando los perros realizan el movimiento, parece provocar un fuerte deseo humano de cuidarlos. Esto les otorga a los perros que mueven más las cejas, una ventaja de selección sobre los demás y refuerza el rasgo de los 'ojos de cachorro' en generaciones futuras".

En un estudio previo en Alemania en el 2011, dirigido por Kaminsky, el contacto visual es percibido como una señal de la comunicación humana específicamente relevante para ellos; Resulta curioso que, cuando los humanos realizaron gestos a los perros, los cuales no fueron observados, resultaron ignorados. También parecía que la cantidad de veces que los perros movían las cejas cuando sabían que estaban siendo observados era significativamente más frecuente que cuando no lo sentían así.

Al utilizar el "seguimiento de la mirada" para observar las expresiones de los perros y los humanos, los investigadores notaron que los perros generalmente observaban primero los ojos de los humanos por un periodo más prolongado que otras áreas como la nariz o la boca. Según otro estudio de Kaminsky, en la Universidad de Helsinki en el 2016:

“Los gestos amenazantes evocaron un sesgo atencional, el cual puede basarse en un mecanismo evolutivo adaptativo: la sensibilidad para detectar y evitar amenazas representa una ventaja de supervivencia.

Es interesante señalar que, el comportamiento visual de los perros dependía de la especie representada: los rostros amenazantes de sus congéneres evocaban una mirada más prolongada pero los rostros humanos amenazantes obtenían una respuesta elusiva. Las señales amenazantes con diferente validez biológica probablemente se procesan a través de vías neurocognitivas distintivas".

Además, "El comportamiento de observación social de los perros domésticos se asemeja al de los humanos: los perros perciben las expresiones faciales de forma sistemática, pero prefieren los ojos". Además, su expresión dependía de si miraban a un perro o a un humano, especialmente si los perros (aquellos observados) se sentían amenazados.

Observaciones y conclusiones de la anatomía canina

De acuerdo con Kaminsky, Burrows y Waller, la domesticación es lo que permitió que los lobos se transformaran en perros, y no se trataba únicamente de su socialización, sino de la anatomía de su estructura facial, "específicamente para la comunicación facial con los humanos".

"Con base a las disecciones de las cabezas de los perros y los lobos, mostramos que la elevación del ángulo interno del ojo, un músculo responsable de elevar intensamente la ceja interna, se encuentra presente de manera uniforme en los perros, y no en los lobos.

Este movimiento aumenta el pseudomorfismo y se asemeja a una expresión producida por los humanos cuando están tristes, por lo que su producción puede desencadenar una respuesta de ternura en los humanos. Presumimos que los perros con cejas expresivas cuentan con una ventaja de selección y que los "ojos de cachorro" son el resultado de una selección basada en las preferencias humanas".

Según Waller, la capacidad recién adquirida del movimiento de las cejas hace que los ojos de los perros luzcan más grandes y les da una apariencia casi infantil, lo que puede ser una imitación de los movimientos faciales realizados por los humanos al estar tristes. Ella añade que su investigación exhibió cuán importantes pueden ser las expresiones faciales para captar nuestra atención, y cuán poderoso puede ser para la interacción social.

Borrows observó que los músculos de las cejas de los lobos se encontraban conformados por "un grupo escaso e irregular de fibras". Hartstone-Rose intervino, al decir que, en los perros eran tan delgados que se podía ver a través de ellos, pero con un efecto lo suficientemente poderoso como para resistir "una presión evolutiva sustancial". Rui Diogo señaló lo siguiente:

"Debo admitir que me sorprendieron estos resultados porque la anatomía macroscópica de los músculos normalmente cambia de manera muy lenta en la evolución, y esto sucedió mucho más rápido, en solo unas docenas de miles de años".

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