Cómo la medicina reactiva podría empeorar un problema de salud en una mascota

Análisis escrito por Dra. Karen Shaw Becker
mascota en el veterinario

Historia en Breve -

  • Muy frecuentemente, cuando las mascotas jóvenes son llevadas a un veterinario por problemas digestivos, el tratamiento que reciben podría ser más dañino que útil
  • En la actualidad, muchas mascotas presentan intolerancias alimenticias a una edad temprana, pero las prácticas veterinarias convencionales rara vez las identifican
  • Por ejemplo, si tienes una mascota joven con diarrea continua, considera evitar los antibióticos y la prescripción de una alimentación procesada, y en cambio, solicita a tu veterinario hacer pruebas de intolerancias alimenticias o, alternativamente, hacer pruebas caseras
  • A menudo, las mascotas con intolerancias alimenticias identificadas se benefician de una alimentación novedosa y temporal, seguida de una lenta reintroducción de una variedad más amplia de proteínas y carbohidratos

En fechas recientes, mi colega, la Dra. Jean Dodds, publicó un estudio de caso NutriScan sobre un pastor australiano llamado Cinch que presentó una diarrea severa, a la edad de 18 meses. Antes de que la Dra. Dodds empezara a atenderlo, el perro fue sometido al doble "estándar de tratamiento" veterinario convencional y habitual, que sé que les resultará familiar a muchas de las personas que lean este artículo.

Que quede constancia de que, la Dra. Dodds no emitió ninguna opinión en su estudio de caso publicado sobre el tratamiento que recibió el perro antes de empezar a tratarlo, pero creo que es importante que los dueños de mascotas aprendan a discernir lo que es un buen tratamiento médico en comparación con una prescripción basada en especulaciones, para mejorar la salud de nuestros pacientes lo más rápido posible.

Un ejemplo evidente sobre cómo hacer un diagnóstico basado en especulaciones podría agravar una mala circunstancia de salud

El dueño de Cinch lo llevó con un veterinario que hizo una suposición basada en síntomas por haber consumido algo que no debería, y le recetó dos antibióticos. Cinch mejoró de inmediato, sin embargo, cuando se terminó la prescripción de 10 días, la diarrea se presentó de nuevo.

La mayoría de las personas saben que no soy una fanática de prescribir antibióticos sin estar segura de que son necesarios para tratar una infección identificada (en este caso, un análisis de diarrea de un laboratorio veterinario nacional habría identificado la presencia de una infección gastrointestinal tratable antes de administrar antibióticos innecesarios).

Un segundo veterinario tomó una radiografía, pero no mostró nada, por lo que Cinch recibió la prescripción de un alimento enlatado para su salud gastrointestinal (GI). La mañana después de que comenzó su nuevo "tratamiento", el perro defecó "consecutivamente, hierba y sangre de color rojo brillante", según la Dra. Dodds. Parecía que cada vez que Cinch comía algo que no le agradaba, le impulsaba a consumir mucha hierba, hasta el punto de despertar a su dueño en medio de la noche para que lo sacara para poder comer más.

La respuesta del segundo veterinario fue prescribir una alimentación diferente, diseñada para "tratar" las sensibilidades e intolerancias alimenticias del perro. Sin embargo, cada vez que el dueño de Cinch intentaba proporcionarle un alimento diferente, la diarrea regresaba, por lo que (supongo que el segundo veterinario) le recomendó que lo mantuviera en la segunda alimentación recetada "para siempre hasta que ya no funcionó".

En algún momento durante el lapso de esa desgracia médica, finalmente se le recomendaron más pruebas (endoscopia), y Cinch fue diagnosticado con una enfermedad inflamatoria intestinal (IBD). Aunque esta costosa prueba de diagnóstico reveló una inflamación en el tracto gastrointestinal, no identificó la causa de la inflamación.

Dependía del dueño del perro encontrar la causa del problema

Por fortuna, en el caso de Cinch, su dueño no era fanático de proveerle la alimentación recetada que debía seguir "para siempre", por lo que visitó a un tercer veterinario, quién le recomendó una alimentación cruda a base de carne liofilizada. A Cinch le fue muy bien con esa alimentación, pero a su inteligente dueño se le ocurrió dar un paso más allá y precisar cuál era la razón exacta de sus sensibilidades alimenticias.

Fue entonces cuando se le realizó la prueba de sensibilidad alimenticia de la Dra. Dodds. Afortunadamente, su dueño descubrió lo que muchos veterinarios de medicina funcional saben; esta prueba de diagnóstico no invasiva y relativamente económica es una medida inteligente (y con suerte, el primer paso) para identificar la causa de los problemas gastrointestinales de una mascota.

La prueba NutriScan de Cinch demostró que tenía sensibilidad al maíz, pollo, pato, leche de vaca, pavo, venado, trigo, pescado blanco, cebada, quinoa y conejo. Los resultados de la prueba determinaron que el perro no tenía problemas con la carne de res, y su dueño decidió seguirle proporcionando alimento liofilizado.

Eventualmente, se cambió la alimentación de Cinch a una dieta basada en carne de res cruda y fresca para ayudarle a aumentar de peso, y según la Dra. Dodds, aún tiene buen estado de salud y no ha presentado más episodios de diarrea.

¿Por qué es tan importante insistir en un diagnóstico?

Nunca sabremos si Cinch padecía inflamación gastrointestinal debido a su sensibilidad a los alimentos, o si su padecimiento era el resultado de los antibióticos que le recetaron, que alteraron su microbioma y le produjeron disbiosis, junto con su primera prescripción alimenticia que incluía ingredientes que su tracto gastrointestinal no podía tolerar, además de semanas o meses de daño acumulado en su sistema digestivo.

Al no confirmar la presencia de una infección real antes de prescribir no solo uno, sino dos antibióticos a menudo pueden constituir un trauma gastrointestinal mayor. Esto sigue siendo una práctica común en la medicina veterinaria convencional, a pesar del cada vez mayor problema de la resistencia a los antibióticos, y el hecho de que los antibióticos pueden generar efectos secundarios duraderos en el microbioma intestinal.

El hecho de no confirmar a qué alimentos era sensible Cinch antes de prescribirle su primera alimentación resultó en heces con residuos de sangre roja brillante y un paciente en un estado lamentable. Este es el típico escenario de muchos animales, que, sin saberlo, cambian a los alimentos proinflamatorios que exacerban sus síntomas gastrointestinales.

Por suerte, el dueño de Cinch era un padre de familia competente que buscaba más respuestas de las que recibía, por lo que solicitó el análisis de NutriScan de la Dra. Dodds. Lo ideal es que esta recomendación se considerara como la primera opción en la lista de los diagnósticos sugeridos del primer veterinario, lo que le habría ahorrado a este perro meses de sufrimiento innecesario.

Cuando la alimentación de tu mascota es la causa probable

Las mascotas que reciben la misma alimentación todos los días, durante un período de meses o años, a menudo desarrollan una sensibilidad a esta fuente de proteína. Pero, los granos y vegetales también pueden ser los responsables. Si la comida está hecha de materias primas de bajo costo (la gran mayoría de los alimentos para mascotas) y es altamente procesada (la gran mayoría de las croquetas se han cocinado 4 veces antes de ser empacadas), lo más probable es que la carne pueda estar cargada de productos finales de glicación avanzada, antibióticos y hormonas, lo que también podría causar una reacción exagerada del sistema inmunológico.

A menudo, estas mascotas también se vuelven sensibles a los ingredientes reactivos en los alimentos, generalmente granos y otros carbohidratos refinados. Muchos granos son transgénicos y rociados con glifosatos, lo que podría comprometer la barrera intestinal y contribuir a la permeabilidad intestinal en tu mascota.

Lo primero que recomiendo para los animales mayores de 12 meses que sospecho que padecen una sensibilidad a los alimentos, es una prueba de saliva NutriScan. Si lo primero que te recomienda tu veterinario son antibióticos o una alimentación prescrita y procesada, te sugiero que en su lugar solicites una prueba NutriScan. Además, te sugiero buscar y colaborar con un veterinario integrativo u holístico para encontrar la causa del padecimiento de tu mascota y desarrollar un protocolo de curación personalizado.

El análisis NutriScan examina 24 extractos alimenticios purificados que reconocen 56 ingredientes alimenticios:

Carne de res (bisonte, búfalo)

Pollo (grasa de pollo, cuellos, saborizantes)

Mijo

Soya (isoflavonas de soya)

Cerdo (grasa de cerdo)

Conejo

Venado (ciervos, alces, permios/masticables)

Cebada (agua de cebada)

Arroz

Batatas (ñames)

Salmón (aceite de salmón)

Quinoa

Huevos de gallina (huevos de gallina fertilizados)

Trigo (harina de germen de trigo)

Papas

Avena

Cordero (lácteos de cordero y cabra)

Lentejas (chícharos, fibra de chícharo, proteína de chícharo)

Maíz (fécula de maíz, maíz harina de gluten)

Pavo (cuellos de pavo, grasa de pavo)

Cacahuates (aceite de cacahuate)

Leche de vaca (productos lácteos de vaca)

Pato (grasa de pato)

Pescado blanco (aceites de pescado blanco, arenque, sardinas, atún)

Como fue el caso de Cinch, a menudo los resultados de la prueba NutriScan pueden identificar los ingredientes específicos en los alimentos que le causan problemas a tu mascota, lo que podría facilitar aún más poder personalizar su alimentación para resolver el problema.

Alimentación novedosa para mascotas con sensibilidades alimenticias

Cuando un animal exhibe una reacción a algo en su alimentación, su cuerpo necesita un descanso de ese alimento. Después de determinar la sensibilidad alimenticia de una mascota con una prueba NutriScan, mi recomendación es introducir una alimentación novedosa para promover la sanación. Esto significa hacer la transición de tu mascota a un alimento diferente que contenga ingredientes con los que su cuerpo no está familiarizado.

Es muy importante evitar todos los alimentos reactivos durante al menos varios meses. Con frecuencia, los animales experimentan una reacción a las fuentes principales de proteínas y carbohidratos en su alimentación. Además de evitar todos los alimentos reactivos, es importante reducir o eliminar los "ingredientes de relleno" (así como los nutrientes sintéticos) que pueden desempeñar un rol en la sensibilidad de los alimentos y padecimientos inflamatorios.

Asimismo, creo que las mascotas con intolerancias alimenticias obtienen mejores resultados al llevar una alimentación muy baja en almidón. El almidón (también conocido como carbohidratos solubles) es proinflamatorio para el cuerpo y puede exacerbar la inflamación gastrointestinal. La Dra. Holly Gantz, experta en microbioma, también ha percibido cambios beneficiosos en el microbioma de las mascotas cuando se reducen los niveles excesivos de los carbohidratos.

Hasta que los nuevos estándares de etiquetado estén completamente vigentes, los fabricantes de alimentos para mascotas no están obligados a incluir el contenido de los carbohidratos en sus etiquetas, por lo que debes calcularlo. Valdría la pena tomarte el tiempo de hacerlo antes de elegir una alimentación nueva (el objetivo es menos del 20 % de contenido de carbohidratos).

Cómo volver a proporcionarle a tu mascota su alimento regular

Una mascota con sensibilidades alimenticias debe llevar una alimentación novedosa durante un mínimo de 2 meses, y de preferencia 3 meses, para permitirle a su cuerpo eliminar las sustancias alergénicas y comenzar con el proceso de desintoxicación.

Durante este período de 3 meses, también se trata la disbiosis (síndrome de intestino permeable, que es causado por la respuesta inflamatoria en el tracto gastrointestinal) con los probióticos apropiados, terapia restauradora de microbiomas y nutracéuticos necesarios para abordar la causa del problema.

Nuevamente, debido a que cada caso de intolerancia alimenticia es único, recomiendo un protocolo formulado y personalizado, diseñado por un veterinario integrativo u holístico. Una vez que un paciente ha llevado una alimentación novedosa durante 2 a 3 meses, pueden introducirse lentamente otros alimentos, uno por uno, mientras se monitorea la respuesta del animal de forma cuidadosa.

Algunas mascotas demuestran una mejora dramática con la nueva alimentación, y en esos casos, a menudo no apresuro la reintroducción de alimentos que podrían ser problemáticos.

Cuando el animal está estable y se encuentra bien, animo a los dueños de las mascotas a encontrar al menos 1 y de preferencia otras 2 fuentes de proteínas que tu mascota tolere bien para que cada 3 a 6 meses puedan rotarse las proteínas y, con suerte, evitar nuevas intolerancias.

Además, considero que cuanto más "limpias" sean las proteínas, menos posibilidades hay de que tu mascota se vuelva sensible con el tiempo. Las proteínas animales no son tóxicas. Por ejemplo, los animales que llevan una alimentación natural (que son alimentados con pasto y que no son criados en granjas industriales), así como los animales que no reciben hormonas, son las mejores fuentes de alimento para las mascotas con sensibilidades alimenticias.

+ Fuentes y Referencias
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