Uno de los Parásitos Más Desagradable que Podría Pegarse en Tu Perro

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Junio 21, 2017 | 4,826 vistas

Historia en Breve

  • Ya llegó la temporada de garrapatas a la mayor parte de los Estados Unidos, y las enfermedades transmitidas por garrapatas están alcanzando proporciones epidémicas
  • Las garrapatas están expandiendo constantemente su territorio geográfico y cada vez son más resistentes a los pesticidas químicos
  • Una sola garrapata puede albergar múltiples organismos infecciosos
  • La enfermedades transmitidas por garrapatas comúnmente observadas en perros incluyen anaplasmosis, babesiosis, ehrlichiosis, Lyme y fiebre de las Montañas Rocosas
  • El mejor tip de prevención es: revisa a tu perro al menos una vez al día con el fin de detectar garrapatas y realízale análisis de sangre frecuentes para detectar infecciones transmitidas por éstas

Por la Dra. Becker

La ​​temporada de garrapatas ya está aquí o se dirige hacia ti si vives en lugares donde estas pequeñas sanguijuelas se desarrollan durante los meses más cálidos del año.

Las enfermedades transmitidas por garrapatas están alcanzando proporciones epidémicas en todo el país. Estos parásitos están en constante expansión de su territorio mientras se hacen cada vez más resistentes a muchos pesticidas.

Además, una mordedura de garrapata puede transmitir múltiples enfermedades. Las garrapatas recogen patógenos de la fauna silvestre infectada. Los ratones y ardillas son los principales portadores de la enfermedad de Lyme y babesiosis; las garrapatas que se adhieren a estos animales son mucho más propensas a coinfectarse.1

Algunas garrapatas incluso pueden estar infectadas con tres patógenos, incluidos Lyme, babesiosis y anaplasmosis. A continuación se presentan cinco de las enfermedades transmitidas por garrapatas más frecuentes en perros, seguidos de 5 tips sobre cómo mantener seguro y saludable a tu propio miembro canino de la familia durante la temporada de garrapatas.

5 Infecciones Transmitidas por Garrapatas Comúnmente Diagnosticadas en Perros

1. Anaplasmosis. Esta infección transmitida por garrapatas es causada por la bacteria Anaplasma phagocytophilum o Anaplasma platys. La infección se transmite por la garrapata de venado o por la garrapata café, que se encuentran a lo largo de los Estados Unidos.

Los perros infectados pueden tener fiebre elevada, pérdida del apetito, vómitos y diarrea, dolor de cuello, síntomas neurológicos, anemia e incluso convulsiones.

Si tu perro da positivo en la prueba de anaplasmosis pero no tiene anemia u otros síntomas, es posible que haya eliminado eficazmente las bacterias por sí mismo. Los antibióticos se utilizan para tratar infecciones más graves y confirmadas.

2. Babesiosis. La mayoría de los casos de babesiosis en perros ocurren en la parte sur de los Estados Unidos, también se han registrado focos de la enfermedad en el noreste. La babesiosis es causada por el parásito intracelular Babesia, y el período de incubación entre la exposición y la aparición de los síntomas es de aproximadamente 2 semanas.

Cuando se presentan los síntomas, pueden variar de leves a muy graves y pueden incluir falta de energía, falta de apetito, debilidad, fiebre, palidez en las encías y lengua, orina de color naranja o rojo, heces descoloridas, pérdida de peso, inflamación de los ganglios linfáticos, esplenomegalia e ictericia.

Una infección severa puede afectar múltiples sistemas de órganos incluyendo los pulmones, tracto gastrointestinal (GI), riñones y el sistema nervioso.

3. Ehrlichiosis. La ehrlichiosis canina es causada por dos bacterias: Ehrlichia canis que es transmitida por la garrapata café y se encuentra, por lo general, en el suroeste y los estados de la costa del Golfo; y por la Ehrlichia ewingii, que es transmitida por la garrapata estrella solitaria y se localiza desde el medio oeste hasta Nueva Inglaterra.

Al igual que otras enfermedades transmitidas por garrapatas, la ehrlichia puede causar estragos en el cuerpo de tu perro si no es detectada y tratada. Los síntomas incluyen pérdida del apetito, fiebre baja, letargo, inflamación de los ganglios linfáticos y, ocasionalmente, moretones inexplicables, cojeras y hemorragias nasales.

El hecho de que un perro dé positivo en la prueba de detección inicial de ehrlichiosis, no significa que debe ser tratado de inmediato. En realidad, la mayoría de los perros eliminan la infección con éxito sin necesidad de intervención médica. Por ello no recomiendo la administración automática de antibióticos a perros que obtuvieron un resultado positivo en la prueba.

Si tu mascota obtiene un resultado positivo, pídele a tu veterinario que realice pruebas adicionales para averiguar si sólo estuvo expuesto o si se trata de una infección.

4. Enfermedad de Lyme. La enfermedad de Lyme, también conocida como borreliosis, es causada por la bacteria Borrelia burgdorferi que es portada por dos tipos de garrapatas: la garrapata de ciervo común, en el noreste y la parte alta del medio oeste, y la garrapata de patas negras que se localiza en el oeste de los Estados Unidos.

Muchos perros infectados con B. burgdorferi no presentan síntomas en absoluto, y la presencia de la bacteria sólo se detecta a través de pruebas rutinarias en una clínica veterinaria.

Si tu perro desarrolla síntomas por lo general aparecerán de 2 a 5 meses después de la mordedura de la garrapata y pueden incluir fiebre e inflamación de los ganglios linfáticos y las articulaciones, cojera, letargo y pérdida del apetito. Por eso recomiendo realizar pruebas dos veces al año con el fin de detectar esta enfermedad en zonas endémicas, antes de que los perros experimenten los síntomas.

Al igual que ocurre con otras infecciones transmitidas por garrapatas, muchos perros eliminan exitosamente las infecciones por Lyme por sí mismos. Si tu perro da positivo en una prueba de detección, no te recomiendo administrarle antibióticos automáticamente. En cambio, consulta a tu veterinario para asegurarte de que tu perro esté realmente infectado a través de una prueba de seguimiento llamada prueba cuantitativa C6 (QC6).

5. Fiebre de las Montañas Rocosas. Esta infección transmitida por garrapatas causada por el organismo Rickettsia rickettsii se observa con más frecuencia en el este, medio oeste y en la región de las llanuras de los Estados Unidos. La enfermedad es transmitida por la garrapata americana del perro y la garrapata estrella solitaria. Una garrapata infectada debe estar adherida a tu perro por lo menos 5 horas para que se produzca la transmisión.

Los síntomas de la Fiebre de las Montañas Rocosas pueden incluir fiebre, reducción del apetito, depresión, dolor articular, cojera, vómitos y diarrea. Los síntomas más severos incluyen anomalías cardiacas, neumonía, daño renal y hepático, además de síntomas neurológicos. Por fortuna, cuando se detecta a tiempo, la enfermedad es completamente tratable.

5 Consejos Para Ayudar a Tu Perro a Evitar una Infección por Garrapatas

1. Revisa a tu mascota en busca de garrapatas todos los días. Y no ignores las áreas en las que podrían ocultarse, por ejemplo, entre y por debajo de los dedos, en las orejas y alrededor de la base de la cola.

Es por eso que revisar a tu perro todos los días con el fin de detectar garrapatas o, mejor aún, revisarlo cada vez que haya estado afuera potencialmente expuesto, y eliminar las garrapatas de inmediato, son medidas importantes para reducir el riesgo de que tu perro contraiga una infección.

2. Utiliza disuasivos naturales contra las garrapatas. Hay muchos en el mercado y aunque ninguno puede prevenir las mordeduras de garrapata al 100% todo el tiempo, hacen que tu perro sea un huésped menos atractivo.

3. Enfócate en que tu perro goce de una salud óptima. Las garrapatas y otros parásitos prefieren huéspedes más débiles. Crear un sistema inmunológico fuerte y resistente en tu perro al brindarle una alimentación nutricionalmente equilibrada a base de alimentos frescos, realizarle títulos de anticuerpos y minimizar su exposición a sustancias químicas, lo hará menos atractivo para las garrapatas.

4. Elimina las garrapatas de la forma correcta. Si encuentras una garrapata en tu perro, asegúrate de retirarla de inmediato pero con cuidado. No utilices tus manos sin protección porque corres el riesgo de contagiarte al manipular o aplastar una garrapata infectada. Usa guantes, o mejor aún, utiliza una herramienta para quitar garrapatas.

Agarra la garrapata de muy cerca de la piel de tu mascota con una herramienta de eliminación de garrapatas o un par de pinzas. Retira con cuidado el cuerpo de la garrapata y una vez que esté lejos de la piel de tu perro tírala por el inodoro. Después, desinfecta su piel con agua y jabón o povidona yodada diluida (Betadine). También recomiendo aplicar una gota de aceite de lavanda sobre la mordedura.

Revisa la zona afectada los días siguientes. Si notas cualquier irritación o inflamación de la piel, consulta a tu veterinario.

5. Realízale pruebas a tu perro con el fin de detectar enfermedades transmitidas por garrapatas. Hazlo 3 o 4 semanas después de quitar la garrapata (no antes de las 3 semanas). Pregunta a tu veterinario por las pruebas SNAP 4Dx o Accuplex4, que son exámenes de sangre.

Si no le has hecho ninguna de estas pruebas a tu perro, tendrás que vigilarlo con atención durante varios meses para detectar cualquier signo de pérdida del apetito, letargo, cambios al caminar, fiebre, cojera intermitente — todos los posibles síntomas de las enfermedades transmitidas por garrapatas.

Y recuerda que esperar a que tu perro presente síntomas no es el método más proactivo. He notado que tratar las enfermedades transmitidas por garrapatas una vez que el perro está evidentemente enfermo es considerablemente más difícil. El período de infección subclínica (cuando el perro no tiene síntomas) es cuando los profesionales integrales tienen más éxito en el tratamiento.

Revisar a tu perro por fuera en busca de garrapatas, además de hacerle exámenes sanguíneos frecuentes (lo recomiendo cada 6 meses) con el fin de detectar infecciones silenciosas, es el mejor método para mantenerlo a salvo de enfermedades transmitidas por garrapatas potencialmente devastadoras.

[+]Fuentes y Referencias [-]Fuentes y Referencias

  • 1 PLOS One, June 18, 2014