El gesto amoroso que todo gato necesita: Ignóralo y lamentaras

rasguno de gatos

Historia en Breve -

  • Conforme la práctica de la desungulación felina se ha vuelto cada vez menos común, es importante que los propietarios les proporcionen a sus mascotas superficies de rascado apropiadas dentro de casa
  • El primer paso es observar cómo y dónde tu minino clava sus garras, para determinar qué tipos de superficies debes comprar o confeccionar
  • Después, debes dirigir la tendencia por rascar de tu gato a los rascadores utilizando juguetes, catnip, premios, caricias y felicitaciones
  • Finalmente, si tu gatito está acostumbrado a rascar tus pertenencias, deberás tomar medidas para poner fin al comportamiento

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Afortunadamente, la práctica de la desungulación felina se dirige hacia su extinción. Cada vez más propietarios y veterinarios se dan cuenta de que este es un procedimiento inhumano porque implica amputar las puntas de los dedos del gato. Contrariamente a lo que suele suponerse, no es un recorte ni una extracción de garras.

La desungulación, u oniquectomía, es la amputación de la garra, huesos, nervios, cápsula articular, ligamentos colaterales y tendones extensores o flexores. Esta amputación altera la forma de las patas del gato, lo que puede ocasionar importantes complicaciones físicas, como la artritis crónica de los huesos pequeños, enfermedad articular degenerativa y neuralgia.

Por fortuna, en la actualidad la mayoría de los gatos domésticos no son sometidos a estas inhumanas amputaciones de falanges. El lado no tan amable es que, a menos que implementes medidas para prevenirlo, esas pequeñas y afiladas garras pueden dañar gravemente tus muebles, alfombras, cortinas y otras superficies de tu hogar.

"Los gatos reaccionan a su entorno,” dice mi amiga la Dra. Marci Koski, una conductista felina que dirige su propia consultoría, Feline Behavior Solutions.

La Dra. Marci explica que:

"Por ejemplo, si un gato araña muebles es porque necesita arañar algo.”

“Nuestro deber es aprender a redirigir la acción a una superficie adecuada. Y pasa lo mismo prácticamente con cualquier cosa en el entorno del gato. Me parece que solo es cuestión de enseñarle a los humanos las necesidades de los gatos como depredadores silvestres y carnívoros.

Hemos metido a gatos silvestre en nuestros hogares. ¿Cómo podemos recrear en nuestra casa lo que necesitan?”

Paso # 1: Observa cómo y dónde tu gato clava sus garras

Los gatos son animales digitígrados, lo que significa que caminan sobre los dedos de sus patas. La mayoría de los otros mamíferos, como los humanos, caminan sobre las plantas de sus pies. Los mininos utilizan sus garras para equilibrarse, hacer ejercicio, estirarse y tonificar los músculos de sus piernas, espalda, hombros y patas.

Como parte del típico comportamiento felino, los gatos que deambulan al aire libre (algo que no recomiendo) utilizan sus garras para cazar, capturar presas, escapar o defenderse de los depredadores. En vista de que el rascar es un comportamiento felino instintivo, es importante que dentro de casa los gatitos tengan acceso a una variedad de superficies destinadas a este fin.

Tanto la forma, como las superficies que prefieren rascar varía en todos los gatos. Si acabas de traer a casa a un minino nuevo o uno adulto, lo ideal es que hayas planeado su llegada con anticipación al colocar superficies de rascado adecuadas alrededor de tu casa. Si diriges su tendencia a rascar hacia esas superficies, pronto se acostumbrará.

Pero, ¿qué pasa si esto es algo que desearías haber hecho (o algo que intentaste sin tener éxito), y ahora tu minino está destrozando metódicamente la esquina de tu sofá o una parte de tu alfombra?

En primer lugar, observa cómo rasca e intenta comprar algo que coincida con su tendencia. Algunos mininos rascan horizontalmente. Algunos alcanzan una gran altura en vertical para poder estirarse plácidamente hacia atrás. Por ejemplo, algunos se acuestan boca arriba y rascan una superficie que se encuentre encima de ellos como el envés de la delgada tela en la base de su cama. Asimismo, algunos gatos incluyen en su manía toda una variedad de actividades para utilizar sus garras.

También debes observar el tipo de superficie que tu gato prefiere rascar. Algunos gatos prefieren las telas suaves mientras que otros prefieren los pisos de madera.

Luego, compra o confecciona rascadores que coincidan con la superficie y posición preferidas de tu gato para rascar. Esto podría implicar más de un diseño, por ejemplo, un poste cubierto de alfombras, un poste cubierto de sisal o un poste con superficies de raspado horizontales y verticales. Los postes de rascado deben ser muy resistentes (no deben tambalearse) y deben permanecer estables mientras tu gato esté rascándolos.

Paso # 2: Dirige o redirige la tendencia de tu minino por arañar los rascadores

Cuando tengas listas las superficies de rascado, debes colocarlas donde serán utilizadas. Recuerda: En parte, rascar es un típico comportamiento felino, por lo que probablemente regrese al mismo lugar para hacerlo.

Es poco probable que los rascadores felinos coincidan con la decoración de tu hogar, pero desafortunadamente, debes ponerlos lo más cerca posible de la esquina del sofá o de la parte de la alfombra que le gusta a tu gato con el fin de atraerlo. También puedes intentar ubicar uno en frente de la ventana que mira, en donde come o donde está su caja de arena. Será difícil que tu gato se anime a utilizar los rascadores si los pones en lugares apartados que no frecuenta.

De la misma forma que pasa con la caja de arena para hogares donde viven varios gatos (debes tener una caja de arena por gato más una extra), es recomendable que dependiendo del número de gatos que tengas, tengas un rascador extra. Si tienes 2 mininos en casa, lo recomendable es que tengas 3 superficies para rascar. A muchos gatos no les gusta compartir el lugar que rascan.

Una vez que has puesto los rascadores en su lugar, el siguiente desafío es conseguir que tu minino se sienta atraído hacia el nuevo objetivo. Anima a tu gato a explorar el rascador con una carnada como un juguete de plumas o un poco de catnip. También puedes frotar o espolvorear catnip orgánico directamente en los rascadores.

Felicita a tu gato y dale algún premio cada vez que utilice su rascador y sobre todo cuando clave sus garras en él. Acarícialo y dale el tipo de estímulo positivo al que responde. La idea es que cada vez que utilice las nuevas superficies para rascar, sea una experiencia placentera y divertida.

Paso # 3: Pon fin al rascado en lugares inadecuados

Mientras entrenas a tu gato para que utilice las superficies de rascado adecuadas, también deberás hacer que las superficies que no tiene permitido rascar, pero que le gustan, le sean lo menos atractivas posible.

Dependiendo de las superficies que quieras proteger, considera la posibilidad de utilizar algunos o una combinación de los siguientes elementos disuasivos:

  • Papel de aluminio
  • Cinta de doble cara (tu gatito no tolerará la sensación de la cinta adhesiva en sus patas)
  • Revestimientos de plástico
  • Alfombras de corredor hechas de plástico o tapetes para coches o de oficina con el lado de los picos viendo hacia arriba
  • Globos inflados

Si vas a cubrir superficies que necesitas utilizar frecuentemente, como los muebles, puedes pegar el papel, la cinta o el plástico en pedazos de cartón y moverlos fácilmente de su lugar.

También existen aerosoles herbales a la venta que están diseñados para emitir un olor que hará que tu mascota no quiera regresar a cierto lugar al reemplazar los marcadores de olor de la almohadilla de su pata que ha dejado en los muebles u otras superficies. En lo particular, rocío aceite esencial de limón en las esquinas de los muebles para evitar que rasquen esos sitios; a muchos gatos no les gustan los cítricos.

Además, de la misma forma que la mayoría de los seres humanos necesitan cortar sus uñas con frecuencia, puede ser necesario recortar las garras de tu gato cada semana o al menos cada 2 semanas. También puedes considerar la posibilidad de cubrirlas con protectores para garras disponibles comercialmente, lo que te ayudará a proteger tanto tus pertenencias como a ti de esas garras afiladas.

Conclusión: Que tu gato arañe y rasque son gajes del oficio

Como propietario actual o futuro, es importante que comprendas que hay gatos que, sin importar lo que hagas, seguirán rascando superficies prohibidas y muy probablemente dañarán tus pertenencias. Los gatos simplemente no son tan fáciles de entrenar como los perros.

Tener un gato en casa significa que estás compartiendo tu vida con un animal que nunca será completamente domesticado. Aunque me arriesgue a desalentar a alguien que quiere adoptar un gato, mi sugerencia es que, si definitivamente no puedes vivir con un animal con garras afiladas que araña las cosas con ellas, posiblemente debas evitar tener un gatito.

Otra alternativa es acudir a los refugios de tu localidad y a los grupos de rescate para gatos sin hogar que albergan a mininos que ya no tienen garras.

Si tienes o planeas adoptar un gatito con garras, la solución más humana para que no rasque lugares inapropiados es proporcionarle alternativas sensatas y atractivas. Los felinos tienen garras por una razón y mientras las tengan, las seguirán utilizando.

+ Fuentes y Referencias
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