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¿Estás entristeciendo a tu perro? Si realizas estas acciones es posible que si

Historia en Breve -

  • Dado que los perros no hablan nuestro idioma, algunas veces es difícil saber si tenemos comportamientos que los confunden, entristecen o que no los benefician
  • Un ejemplo es castigarlos por equivocarse al hacer sus necesidades, a nosotros nos corresponde asegurarnos de que nuestras mascotas tengan éxito al entrenarlos en el hogar; otro ejemplo, es no entender la importancia que tiene el tiempo de juego para los perros
  • Otro error muy común que comenten los dueños de mascotas es no reconocer la capacidad atlética de su perro. Los caninos están diseñados por la naturaleza para ser mucho más activos físicamente de lo que la mayoría tiene la oportunidad de expresar
  • Otra forma en la que los dueños podrían causarles problemas a sus mascotas es al omitir la necesidad de un entrenamiento de obediencia y socialización continua a lo largo de la vida de un perro

Dado que los perros no hablan nuestro idioma, algunas veces es difícil saber si tenemos comportamientos que los confunden, entristecen o que no los benefician. Un ejemplo es castigarlos por equivocarse al hacer sus eliminaciones, a nosotros nos corresponde asegurarnos de que nuestras mascotas tengan éxito al entrenarlos en el hogar; otro ejemplo, es no entender la importancia que tiene el tiempo de juego para los perros

Otro error muy común que comenten los dueños de mascotas es no reconocer la capacidad atlética de su perro. Los caninos están diseñados por la naturaleza para ser mucho más activos físicamente de lo que la mayoría tiene la oportunidad de expresar.

Otra forma en la que los dueños podrían causarles problemas a sus mascotas es al omitir la necesidad de un entrenamiento de obediencia y socialización continua a lo largo de la vida de un perro

10 comportamientos que podrían entristecer a tu perro

1. Castigar a tu perro por equivocarse al hacer sus necesidades — Esta es la regla básica # 4 del entrenamiento en casa: cuando ocurren errores, no debe haber gritos, absolutamente ningún contacto físico y nunca se debe frotar la nariz del perro en el “accidente”. Para muchas personas, esta podría ser la regla más difícil de seguir, pero es sumamente importante.

Para entrenar exitosamente al cachorro en casa, debes evitar castigarlo por cualquier error, ya que de todas maneras sucederán y tu función es evitar que los cometa, pero cuando los haga, reconocer que tu respuesta sentará la base para todo lo que ocurrirá después.

Es importante que todas las situaciones relacionadas con el entrenamiento en el hogar sean muy positivas. En resumen, no se puede castigar o asustar a un perro para que se comporte adecuadamente.

Para el momento en que tu perro haga sus eliminaciones en el piso, ya habrá pasado la exitosa oportunidad de sacarlo a hacer sus necesidades. El aspecto más importante del entrenamiento en el hogar es asegurarte de cumplir con tu parte para que tu perro tenga éxito.

2. Considerar las jaulas para perros como "celdas de cárcel" — Por alguna razón, muchos dueños de perros piensan que las jaulas para perro son perjudiciales. Si esa es tu perspectiva, debes informarte sobre esta ventaja que desperdicias, ya que por naturaleza a los perros les agrada tener guaridas, y una jaula puede brindarte la oportunidad de trabajar con su deseo natural de buscar lugares pequeños, oscuros y seguros para descansar.

Esto podría ser un excelente beneficio para ambas partes si necesitas entrenarlo en casa, sin mencionar viajar en automóvil o avión, o pasar la noche con amigos, familiares o en un hotel que admita mascotas.

Si te desagradan las jaulas, habla con algunos amigos amantes de perros que hayan hecho el entrenamiento con jaula. Lo más probable es que te digan que su perro busca su jaula por sí solo para tomar siestas, a la hora de dormir y cuando quiere un poco de tiempo para estar solo.

3. Ignorar la importancia del tiempo de juego — Si eres como muchos de los dueños de mascotas ocupados, haces múltiples tareas cuando interactúas con tu perro. Por ejemplo, juegas al tira y afloja con una mano mientras hablas por teléfono o verificas Facebook con la otra.

Tal vez llevas a tu perro a caminar, pero lo arrastras porque tienes prisa, te encuentras distraído con una llamada telefónica, o el clima no es el ideal; no tendrá muchas oportunidades para detenerse y oler, lo cual es muy importante e interesante para tu mascota, como lo es tu llamada telefónica.

La próxima vez que tengas una sesión de juego con tu perro, intenta realizar solo esa actividad. Concéntrate exclusivamente en tu mascota y la interacción entre ambos. Incluso si no lo sientes en ese momento, anímate. Si arrojas un juguete y te lo devuelve, felicítalo con entusiasmo cada vez que lo haga.

Si lo llevas a caminar, observa la actividad desde la perspectiva de tu mascota. Enfócate en convertirla en un momento divertido. Dale la oportunidad de olfatear y entretenerse un poco.

4. No hacer un adecuado entrenamiento de obediencia en tu perro — Los problemas del comportamiento son la razón principal por la cual los perros terminan en refugios para animales, la razón principal por la que no encuentran hogares nuevos y permanentes y, como resultado, la razón principal por la que se les realiza la eutanasia.

Un cachorro debe comenzar el entrenamiento formal de obediencia a las 8 semanas de edad, y si adoptas un perro adulto que no ha recibido entrenamiento de obediencia, debes inscribirlo en una clase de inmediato. También, podría ser una buena idea llevarlo a un curso para reforzar la obediencia después de unos cuantos años, o cuando necesites ayuda con los inevitables problemas de comportamiento que surge a medida que envejece.

Si deseas un perro equilibrado y con buenos modales, la forma de lograrlo es con un entrenamiento de comportamiento con refuerzo positivo, no con un entrenamiento basado en castigos, que es menos efectivo y posiblemente inhumano. El entrenamiento con refuerzo positivo se basa en la teoría de que recompensar a un perro por un comportamiento deseado fomentará más tal conducta.

5. Omitir los chequeos de salud — Si esperas hasta que tu mascota ya esté enferma para buscar atención veterinaria, en la mayoría de los casos es demasiado tarde y estarás actuando de forma reactiva. Como veterinaria proactiva, debo crear protocolos de bienestar cuando las mascotas se encuentran bien para mantener su cuerpo en un estado de vitalidad equilibrada durante toda su vida.

La realidad es que, si no creas un estado de bienestar de forma intencional a través de elecciones prudentes, entonces ocasionarás que pierda su salud de forma pasiva. Mantener la salud es un proceso activo; debemos trabajar en ello o no podremos conservarla.

Un chequeo de salud exhaustivo abordará las predisposiciones genéticas/raza de tu mascota; nivel de actividad y régimen de ejercicio; estrés ambiental y mental; carga química; alimentación y otros factores para formular algún plan de bienestar para cada etapa de la vida de tu mascota.

6. No reconocer la capacidad atlética y natural de tu perro — Para mantenerse delgado, en forma, con buena condición física, emocionalmente equilibrado y con total movilidad conforme envejece, tu perro necesita recibir un buen entrenamiento todos los días. Los caninos están diseñados por naturaleza para estar en movimiento.

Si tu perro no tiene la oportunidad de correr, jugar y hacer ejercicio aeróbico regular, aún si no tiene exceso de peso, puede terminar con artritis y otros padecimientos debilitantes que podrían afectar sus huesos, articulaciones, músculos y órganos internos. Además, muchos problemas de comportamiento canino son ocasionados por la falta de actividad física y mental.

Lo que muchas personas no se percatan es que, al igual que sus dueños, los perros necesitan estímulo para mantenerse físicamente activos. Incluso el jardín más grande y verde no es suficiente para motivar a una mascota a hacer el ejercicio que necesita para mantenerse en buena condición física.

La única manera de asegurarte de que tu perro haga suficiente ejercicio es al brindarle compañía y el incentivo que necesita para mantenerse activo. Tu perro debería hacer un mínimo de 20 minutos de ejercicio acelerado y constante, tres veces por semana.

7. No socializar a tu perro — La socialización significa exponer a tu perro (de preferencia cuando es cachorro) a la mayor cantidad posible de personas, animales, ambientes y otro tipo de estímulos seguros y positivos sin abrumarlo. Este proceso debe involucrar a todos los sentidos de tu perro al exponerlo a imágenes, sonidos y olores de la vida diaria.

Esta exposición le brindará la oportunidad de desarrollar un nivel de comodidad en situaciones nuevas y diferentes, lo que le ayudará a aprender a sobrellevar nuevas experiencias y desafíos con un comportamiento aceptable y apropiado.

Los perros que no han sido socializados adecuadamente a menudo desarrollan respuestas arraigadas de miedo y ansiedad generalizada, lo que puede causar problemas de comportamiento que pueden volverlos inadecuados para ser mascotas familiares.

8. Ignorar sus uñas y dientes — Dos cuestiones de higiene que todos los dueños de mascotas deben atender, pero con frecuencia no lo hacen, son las uñas y dientes. Por tal motivo, debes cepillar los dientes de tu perro, si no todos los días, al menos varias veces a la semana.

De lo contrario, al igual que la mayoría de los perros mayores de 3 años de edad, tendrá una enfermedad de las encías y, a medida que pase el tiempo la situación empeorará hasta que su boca despida mal olor y se sienta peor. Entonces tendrás que pagar una factura veterinaria costosa y probablemente hasta podría perder algunos de sus dientes.

Las uñas de tu perro también deben ser recortadas con regularidad y aquí te explicamos cómo hacerlo. La frecuencia depende de qué tan rápido crezcan y cuánto tiempo pase en superficies que las rebajen de forma natural.

Si no soportas cortar sus uñas, te invito a que hagas una cita en una veterinaria o estética para perros, para que lo hagan por ti. Podría sorprenderte la frecuencia con la que los perros desarrollan graves problemas en las patas debido a uñas que han crecido demasiado.

9. Elegir/usar el tipo incorrecto de collar, arnés o correa — Muchos dueños de mascotas no se percatan de lo importante que es elegir el tipo correcto de collar, arnés y correa. Por ejemplo, ciertos perros deben usar un arnés y nunca deben llevar una correa o ser manipulados por medio de un collar. Esto incluye a los perros que jalan o forcejean cuando tienen una correa, los que son propensos al colapso traqueal, que padecen un trastorno convulsivo y mascotas con problemas quiroprácticos relacionados con el cuello o espalda.

Nunca deben utilizarse collares de castigo, pueden causar dolor y lesiones en el cuello de tu perro, y en casos extremos, hasta una estrangulación. Para caminatas, sesiones de entrenamiento, y siempre que tu perro deba traer una correa, te recomiendo emplear un collar de cabeza o arnés antitirones.

No soy fanática de las correas retráctiles. Debido a su potencial para lesionar a los perros y a sus dueños, recomiendo correas planas no más largas de seis pies.

Si tu perro necesita dispositivos de restricción más enérgicos, es una señal de que todavía tienes más trabajo de entrenamiento por hacer.

10. No entrenar a tu perro para aceptar el contacto — Las sesiones de mimos son una excelente oportunidad para que tu nuevo cachorro o perro adulto se sienta cómodo con tener contacto en todas las áreas de su cuerpo, porque pronto tendrá que visitar al veterinario o tal vez alguna estética para perros. Requerirá que cepillen sus dientes todos los días y que sus uñas sean recortadas con regularidad.

La mejor manera de preparar a tu cachorro para que acepte el contacto a lo largo de su vida es comenzar a acostumbrar las áreas sensibles de su cuerpo tan pronto como lo lleves a casa. Esto no solo hará que tu perro se adapte al contacto con humanos, sino que también te ayudará a familiarizarte con la forma en que su cuerpo lo percibe para que puedas identificar rápidamente cualquier anomalía que pueda ocurrir, como un bulto o protuberancia sobre o por debajo de su piel.

+ Fuentes y Referencias