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Febrero 12, 2017 | 3,088 vistas

Historia en Breve

  • La parálisis laríngea es la disfunción de los nervios que controlan los músculos y cartílagos que abren y cierran la laringe
  • Los perros pueden heredar este problema, sin embargo, es una enfermedad más frecuentemente adquirida que rara vez se presenta en gatos
  • La causa más común de parálisis laríngea adquirida es el traumatismo que provoca una lesión grave en el cuello. Se presenta constantemente en perros que se jalan o que son arrastrados por un collar sujeto al cuello
  • La parálisis laríngea grave es una emergencia que pone la vida en peligro, y la opción de tratamiento a seguir es una cirugía para abrir la laringe de manera permanente y así permitir el flujo de aire
  • La prevención siempre debe ser lo más importante, y se puede conseguir mediante el uso de una combinación de pechera/correa en lugar de un collar/correa

Por la Dra. Becker

La parálisis laríngea corresponde a la disfunción de los nervios que controlan los músculos y cartílagos que abren y cierran la laringe. Este problema puede provocar cambios de voz y dificultad para comer o respirar.

La laringe, también conocida como la caja de voz, se encuentra en la parte posterior de la garganta de tu mascota, y tiene varias funciones importantes:

Cuando tu mascota respira, inhala aire por medio de su boca o nariz, éste corre a través de la laringe, la tráquea (garganta) y baja hacia los pulmones. En una laringe normal, los cartílagos se abren durante la respiración, pero cuando la laringe está paralizada, los cartílagos no abren ni cierran eficazmente, lo que le dificulta la respiración a tu mascota.

La Parálisis Laríngea Puede Ser Adquirida o Heredada

La parálisis laríngea adquirida se observa con más frecuencia en razas grandes como el Labrador y el Golden Retriever, el San Bernardo o el Husky Siberiano, y en perros maduros. Normalmente, la laringe en estos perros es normal al nacer, pero los nervios y los músculos que controlan los cartílagos laríngeos pierden función con el tiempo.

La parálisis laríngea también puede ser hereditaria, aunque adquirirla es más común. Entre las razas más propensas a heredar la enfermedad se encuentran el Boyero de Flandres, el Husky Siberiano, el Antiguo Pastor Inglés y el Dálmata. En Dálmatas, este problema generalmente parte de un desorden más grande llamado complejo de polineuropatía de parálisis laríngea.

En las razas afectadas, la parálisis laríngea hereditaria suele presentarse en forma de dificultades respiratorias prematuras, es decir, cuando los cachorros tienen de 2 a 6 meses de edad. Se cree que los machos de las razas afectadas adquieren el trastorno en una tasa que es hasta 3 veces superior a la de las hembras.

La parálisis laríngea rara vez se presenta en gatos. Aquellos que adquieren el trastorno generalmente son mayores, o lo desarrollan como resultado de un traumatismo accidental en el cuello o durante una cirugía de cuello.

Causas de la Parálisis Laríngea Adquirida

Las enfermedades laríngeas adquiridas, incluyendo la parálisis – que con frecuencia llamamos parálisis laríngea – a menudo son idiopáticas, lo que significa que no tienen causa identificable. No sabemos por qué sucede, sin embargo, algunos problemas ocultos pudieran estar causando o agravando la situación, entre ellos se encuentra:

Anomalías del nervio vago (vagus)

Anomalías de los músculos

Anormalidad de los nervios laríngeos inferiores o recurrentes

Trastornos inmunomediados

Una infección en el pecho, inflamación o cáncer de garganta

Deficiencias hormonales tales como hipotiroidismo o hipoadrenocorticismo (enfermedad de Addison)

Trastornos del sistema nervioso

Traumatismo o lesión

La Causa MÁS Común

En mi experiencia, la razón más común para la parálisis laríngea adquirida es el trauma cervical o de cuello, que con frecuencia se remonta a un accidente grave con la correa, lo que afecta al cuello. Quizás el perro se encontraba amarrado afuera, salió corriendo sin darse cuenta, llegó al final de la cuerda o correa y se ahorcó.

Un sólo traumatismo severo, aunque haya ocurrido años atrás, puede causar parálisis laríngea. El incidente puede no haber parecido una gran cosa en ese momento y el perro puede haber tosido durante un día o dos después del accidente o incluso puede haber tosido algo de sangre, pero por lo demás parecía estar bien.

Semanas, meses o años más tarde, el perro desarrolla parálisis laríngea, y al ser entrevistados por su veterinario, los propietarios dicen: "¿Sabes qué? Hubo una ocasión que se lastimo el cuello...".

Un jalón inesperado como parte de un inadecuado adiestramiento de conducta es otra de las causas más comunes de la parálisis laríngea. Este es el entrenamiento de la vieja escuela, basado en el miedo, "debes ser dominante sobre tu perro", donde se jala de la correa o se utilizan collares de ahorque o ahogadores.

Cuando el cartílago de la tráquea se presiona repetidamente durante este tipo de "entrenamiento", el perro puede terminar con daño en la tráquea. Esta forma de manipulación pone una presión enorme sobre la laringe porque el collar se encuentra justo encima de él.

Además, un perro que constantemente se jala mientras está atado, incluso si no hay presión, o un perro que crea una tensión continúa en la correa puede causar estrés crónico de bajo grado en el área del cuello. Esta es la razón por la que los veterinarios son tan insistentes en que los perros aprendan a caminar con una correa holgada.

Si tu perro se jala constantemente de la correa y parece imposible frenar su comportamiento, mi recomendación es usar una pechera y evitar recortar la correa. Hay varios tipos distintos de pecheras o arneses en el mercado, por lo que debes encontrar el que se adapte a tu perro y sea cómodo para los dos durante los paseos.

El tipo de pechera no tiene mucha importancia, ya que todas cumplen con el mismo objetivo, quitarle presión a la tráquea, lo que ayudará a prevenir la parálisis laríngea.

Síntomas a Tomar en Cuenta

A menudo, el primer signo de un problema con la laringe es un cambio de voz, por ejemplo, el ladrido de tu perro puede tomar un tono diferente o sonido ronco. Las inhalaciones anormalmente fuertes son otro síntoma de parálisis laríngea, junto con atragantamiento o asfixia mientras come.

Muchos perros con esta enfermedad comienzan a roncar, aparentemente de forma repentina. Las condiciones que pueden empeorar el problema incluyen temperaturas calientes y húmedas, ejercicio y obesidad.

Si el problema se hace grave, tu mascota no será capaz de tomar suficiente aire, está es una situación potencialmente mortal.

Diagnóstico de Parálisis Laríngea

Frecuentemente, un veterinario experimentado sospechara de una parálisis laríngea, con el simple hecho de observar al perro y al obtener un breve historial de los síntomas. La confirmación del diagnóstico requerirá que su veterinario revise la laringe mientras su mascota se encuentra sedada.

Se confirma el diagnóstico si los pliegues de la laringe no se abren y cierran de con normalidad mientras el perro inhala y exhala, y por el contrario permanecen cerrados (paralizados).

Opciones de Tratamiento

En casos extremos de parálisis laríngea, en los cuales no se inhala y exhala suficiente aire de los pulmones, el paciente necesitará atención de emergencia en una clínica veterinaria o en un hospital de animales. El tratamiento inmediato en caso de que la vida de tu mascota esté en peligro, es poner al perro en una jaula de oxígeno.

Si tu mascota tiene temperatura alta debido al sobrecalentamiento, se tomarán medidas de emergencia para reducirla.

La cirugía es la opción de tratamiento para la mayoría de los casos de parálisis laríngea severa, con el objetivo de abrir permanentemente la laringe y aumentar el flujo de aire. El procedimiento más común se conoce como una cirugía de ligadura laríngea y se realiza generalmente por un cirujano de tejidos blandos certificado por el consejo.

Durante esta cirugía, se colocan una o dos suturas permanentes de nylon grueso para mantener abierto el cartílago laríngeo, permitiendo pasar aire adecuadamente. Por lo general, se ata un solo un lado para disminuir el riesgo de neumonía por aspiración después de la cirugía.

El procedimiento de ligadura laríngea, como todas las cirugías, conlleva ciertos riesgos, como sangrado, aspiración del contenido estomacal durante la cirugía o aspiración de agua o alimentos después de la cirugía.

Las cuatro características de la neumonía por aspiración son tos, letargo, falta de apetito y fiebre. Todos los dueños de perros que hayan sido sometidos a esta cirugía, deben prestar atención a estos síntomas porque pueden ser mortales.

Afortunadamente, la mayoría de los perros están bastante bien después de la cirugía, ya que ésta les proporciona un alivio instantáneo y les devuelve la capacidad de respirar.

Recomendaciones de Prevención

El objetivo es prevenir la parálisis laríngea adquirida, y los veterinarios proactivos como yo nos centramos en los pasos que podemos seguir para reducir las posibilidades de lesión en la laringe. Idealmente, queremos que cada cachorro aprenda a caminar de manera autocontrolada sin jalarse de la correa.

Pero ¿qué pasa con ese perro inquieto que, por ejemplo, fue adoptado de un refugio y nunca ha aprendido a caminar con una correa? Jalar constantemente de la correa no le enseñará a tu perro cómo caminar de una manera más tranquila.

Este tipo de perro es un candidato perfecto para usar una pechera para quitarle presión a su cuello mientras está aprendiendo a caminar con una correa de manera responsable.

¿O qué hay de ese cachorro que no ha asistido a la escuela para perros y salta con loca emoción con una correa? Ese cachorro está en riesgo porque su cartílago todavía está en desarrollo y su cuello es muy delicado. El daño hecho en esta etapa puede afectarle en la vida adulta, y convertirse en un problema permanente.

Usar una pechera con este cachorro en lugar de un collar es lo que la mayoría de los veterinarios recomiendan.

Si tu perro tuvo un trauma cervical o está en las primeras etapas de parálisis laríngea, recomiendo iniciar un protocolo de suplementos de apoyo para el cartílago. Algunos de los que sugiero son metilsulfonilmetano (MSM), sulfato de glucosamina, mejillón perna (también llamado almeja de labios verdes), membrana de cáscara de huevo (no calcio), miristoleato de cetilo y ácido hialurónico.