Mi Viaje a Convertirme en Una Veterinaria Holística

Historia en Breve -

  • Esta es la historia de cómo me convertí en veterinaria holística, rehabilitadora de vida silvestre, autora y profesora
  • Todo comenzó cuando era una niña y pensé que algunos gusanos necesitaban ser rescatados
  • A lo largo de mi travesía, a menudo los animales que conocí fueron los que me enseñaron lo que necesitaba saber para ayudarles a volver a estar saludables

Por la Dra. Becker

A la Edad de 3 Años Salvé a Mi Primera Criatura (¡Gusanos!)

Mi primer recuerdo de querer ayudar a otra criatura fue (según mi madre) cuando tenía alrededor de 3 años de edad. Estábamos viviendo en Columbus, Ohio, mientras mi padre estaba en el posgrado. Me encontraba mirando por la ventana durante una lluvia muy intensa, y noté que había gusanos por toda la acera. Sentí una abrumadora necesidad de salvarlos y empecé a llorar.

Mi madre, un alma hermosa, me dijo: "Muy bien, vamos a buscarlos". Encontramos una cubeta, salimos a la lluvia y recogimos todos los gusanos que pudimos encontrar. Los llevamos dentro y cuidamos de ellos hasta que salió el sol y pudimos ponerlos en el pasto.

Hasta el día de hoy, siempre he estado en la búsqueda de vida silvestre que necesite ser rescatada. Siempre he estado agradecida de que mis padres se percataran que era lo que me interesaba cuando aún era muy joven.

Ellos aseguran que recibí las oportunidades, experiencias y educación que necesitaba para convertirme no solo en una rehabilitadora de vida silvestre con licencia federal, sino también, finalmente, en una veterinaria.

Tengo una enorme deuda de gratitud con ellos, por permitirme llevar prácticamente todos los animales imaginables a nuestro hogar. Por supuesto, tenían que caber por la puerta principal, así que no había caballos ni vacas, pero casi todos los demás tipos de criaturas heridas llegaron conmigo a casa. Yo "hacía de doctora" lo mejor que podía, y luego los liberaba.

Diez Años Después Fui Voluntaria en un Refugio de Animales

Cuando tenía 13 años de edad, empecé a trabajar como voluntaria en la Sociedad Humana Black Hawk, ahora llamada Sociedad Humana Cedar Bend, en Waterloo, Iowa.

El maravilloso jefe que tenía, Tom Colvin, me guió y proporcionó muchas oportunidades de aprendizaje que me ayudaron a convertirme en lo que soy ahora. Tom me incluyó en muchos de los casos de crueldad animal que investigaba, y lo que vi y aprendí en esas visitas me impulsó a volverme vegetariana.

También, me inscribió en el programa de técnico en eutanasia en la Facultad de Veterinaria del Estado de Iowa, donde aprendí a realizar la eutanasia humanitaria. Esta experiencia me abrió los ojos por completo al problema de la sobrepoblación de animales que tenemos en este país, y eso tuvo un gran impacto sobre mí. En junio de 2017, volví al lugar donde comenzó todo:

Cuando tenía 14 años de edad, empecé como aprendiz de Linda Nebbe, PhD, para obtener la licencia estatal de rehabilitadora de vida silvestre, en el estado de Iowa. A los 16 años de edad, ya tenía una licencia federal para rehabilitación de vida silvestre, y hasta el día de hoy, rehabilitar la fauna silvestre es una de mis grandes pasiones.

En esta época decidí convertirme en bióloga de vida silvestre. El oficial de conservación local, Mike Bonser, me sugirió que asistiera a la universidad que tenía más recursos naturales en el país, la Universidad de Wisconsin--Stevens Point, donde hice 4 años de licenciatura.

Durante esos 4 años, tuve grandes experiencias en el Centro de Naturaleza y Aves Rapaces de Pueblo, en Pueblo, Colorado, así como unas maravillosas prácticas en el zoológico de Berlín, que me dieron la oportunidad de entender lo fundamental que es el enriquecimiento ambiental.

Todas Mis Pasiones en Acción

En la facultad de veterinaria supe que quería practicar la medicina veterinaria integral, por lo que, en 1996, obtuve una licencia como acupunturista de animales, a través de la Sociedad Internacional de Acupuntura Veterinaria (IVAS, por sus siglas en inglés). En 1997, me gradué de la facultad de veterinaria, y en 1998, tome un curso profesional en homeopatía veterinaria.

En 1999, inauguré el Hospital para animales Natural Pet, en el área de Chicago, que fue la primera clínica veterinaria en el medio oeste que ofrecía servicios veterinarios proactivos. En el 2000, escribí mi primer libro de recetas de cocina sobre alimentos para mascotas cuando me percaté de que había muy pocos recursos disponibles para los dueños de mascotas que buscaban elaborar recetas caseras de alimentos nutricionalmente balanceados y adecuados para las especies de sus perros y gatos.

En 2002, inauguré Covenant Wildlife Rehabilitation, que es un centro de rehabilitación sin fines de lucro para tratar especies en peligro de extinción en Illinois. Poco después, inauguré Feathers Bird Clinic, que es una clínica para animales exóticos diseñada para proporcionar atención integral a especies distintas a los perros y gatos.

En 2011, inauguré Rehabilitación TheraPaw and Pain Management Clinic, porque esos servicios también se necesitaban en mi área. Además, en ese tiempo, también inauguré un hospicio para perros y gatos.

Lo Que Me Enseño Sooty el Schnoodle

Mi primer recuerdo de animales en la familia fue cuando tenía 2 o 3 años de edad y fue nuestro perro, un dálmata que era sordo y se llamaba Pepper. Pero, el perro con el que crecí fue Sooty, un Schnoodle, que era una mezcla de Poodle con Schnauzer. Lo llamamos Sooty (palabra en inglés que significa 'ennegrecido'), ya que su pelaje tenía el color del hollín en la chimenea.

Sooty era una hermosa, pequeña y saltarina bola de rizos, que vivió casi hasta los 19 años de edad y tuvo un tremendo impacto en mi vida por muchas razones, pero una de las lecciones más importantes que me enseñó es que las cuestiones del entorno y los alimentos no son las únicas que importan.

Durante la mayor parte de su vida, Sooty fue alimentado con la marca estadounidense de croquetas para mascotas Gravy Train. Y en retrospectiva, me pregunto cómo un perro que llevaba una alimentación tan terrible vivió casi 19 años.

De lo que me percaté es que otros factores presentes en el entorno también ayudan a prolongar la vida. Por ejemplo, Sooty no fue castrado sino hasta que tenía 13 años de edad, por lo que tuvo el beneficio de las hormonas sexuales hasta una edad avanzada.

Tampoco recibió las vacunaciones anuales porque mis padres no tenían la solvencia para hacerlo. En ese momento nos sentíamos culpables porque el veterinario llamaba para recordarnos, y mi madre decía, "Lo siento, este año no podemos". Tal vez, Sooty recibió una ronda de vacunas cada 5 o 6 años, pero no todos los años.

Fue lo mismo con los preventivos para el gusano del corazón. Mis padres podían pagarlos algunos veranos, pero no cada verano, por lo que Sooty tuvo una mínima exposición química. Además, mis padres no podían darse el lujo de tener un hermoso césped al utilizar pesticidas y herbicidas químicos, por lo que Sooty no fue expuesto a toxinas ambientales.

Además, Sooty hacia una gran cantidad de ejercicio. Mi madre era una persona que caminaba ávidamente y salía a pasear con el perro 10 millas diarias. Así que, sin duda, sé que la alimentación que recibía Sooty no fue lo que le hizo llegar casi a los 19 años de edad. Pero, por todo lo demás, tenía una vida sana, activa y natural; él me ayudó a entender cómo todos los diferentes aspectos del estilo de vida de una mascota impactan en la longevidad.

Cuando Sooty estaba en la recta final de su vida, l llevamos con nuestro veterinario local para que lo durmiera. Trágicamente, el veterinario realizó la peor eutanasia que he visto. Estar en ese cuarto viendo como nuestra querida mascota moría tuvo un profundo impacto en mí.

En ese momento, hice el compromiso de asegurarme de que cada eutanasia que hiciera fuera una experiencia muy bonita, tranquila, pacífica y sin dolor. Así que, la segunda lección trascendental que también me enseñó Sooty, fue la importancia de ayudar a las mascotas a morir adecuadamente. La mayoría de los animales con los que me he encontrado me han enseñado lecciones de vida y, sin duda, uno de ellos fue mi amado Sooty.

Mis Mascotas Personales

Al igual que la mayoría de los veterinarios, tiendo a llevar a casa todos los perros que tienen un solo ojo o tres patas que son abandonados en mi clínica. A lo largo de mi carrera, he tenido hasta 28 animales a la vez, pero justo ahora, tengo el menor número, en comparación con los que he tenido. Tengo a Lenny, un perro salchicha de 5 años de edad. Creemos que tiene 5 años de edad porque lo encontramos en Bourbonnais State Park.

En un principio, tratamos desesperadamente de encontrar a sus sueños, pero pronto nos dimos cuenta de que probablemente fue abandonado debido a un problema de comportamiento. Le llamamos Lenny Loincloth (palabra en inglés que significa "taparrabos") porque orinaba encima de todas las cosas, por lo que, a menudo, tenía que ponerle una faja para el vientre.

No tenía buenos modales al hacer sus deposiciones. Era muy lindo y divertido, pero ¡desde luego que no fue el perro mejor entrenado, cuando lo llevamos a casa por primera vez!

También, tengo a Ada, quien es una pitbull de 13 años de edad, a la cual adoro y aun es fuerte para la edad que tiene. Y luego está Crosno, un gatito de 14 años de edad que me encontré y necesitaba un hogar. Él llegó a mí como un gatito que tenía secreción nasal, con múltiples infecciones en el tracto respiratorio superior.

Y ya sabes cómo suceden las cosas. Lo curé con toda la intención de darlo en adopción una vez que estuviera saludable. Por supuesto que terminó siendo otro de mis fracasos para encontrar adoptantes y encontró su hogar definitivo conmigo porque había hecho un vínculo con él y no podía soportar la idea de decirle adiós.

Lo Que Aprendí de Gemini, Mi Alma Gemela Canina

Curiosamente, en realidad, mi paciente más memorable fue mi propia perra. Yo estaba en mi primer año de la escuela de veterinaria, todavía trabajaba en la sociedad humana, e ingresaron a una Rottweiler. Había pertenecido a un miembro de una pandilla, y su cuello había sido fracturado con un bate de béisbol, en una pelea entre pandillas.

Fue abandonada en la calle y entró en el refugio con una de esas barras de control que utilizan los oficiales de control animal. Ella fue ubicada en el lado de los perros extraviados del refugio durante 7 días, y posteriormente, fue programada para ser sacrificada (lo cual sería mi trabajo).

Algo hizo clic entre nosotras dos, e incluso ahora, cuando pienso en ella, es algo mágico. La llevé a casa y le puse el nombre de Gemini. Ella es mi paciente favorito de todos los tiempos porque tuve que tratarla antes de convertirme en veterinaria (lo cual es ilegal, porque no puedes atender animales sin tener licencia, pero no tenía dinero, así que tuve que hacerlo).

En la facultad de veterinaria, las principales compañías de alimentos regalan comida para perros, en un intento por ganar la confianza, y a decir verdad, para que les ayuden a vender sus alimentos una vez que se gradúen. Al ser una estudiante que no era solvente, le proporcioné una "alimentación veterinaria" económica, con productos procesados de muy mala calidad, que obtuve gratuitamente.

Desafortunadamente, este alimento enfermó gravemente a Gemini. Tuvo una insuficiencia hepática por toxicosis etoxiquina. Estaba muy cerca de morir, y las personas en la facultad veterinaria me decían que debía ponerla a dormir.

En vez de eso, yo quería intentar salvar la vida de mi perra, y así fue como Gemini me enseñó el poder de los alimentos frescos. Por supuesto, como vegetariana, al principio, fue horrible para mí la idea de proporcionarle una alimentación que fuera completamente a base de carne. Pero ya casi era el fin de semana y estaba desesperada.

Una internista veterinaria de la facultad me dijo que si Gemini iba a comer algo en lo absoluto (ya que era anoréxica), al ser carnívora, probablemente sería carne cruda. Sugirió que intentara encontrar algún tipo de carne cruda que aceptara comer, y que planeara realizarle una eutanasia el lunes.

Así fue como empecé la travesía de salvar la vida de mi perra, incluso antes de tener el grado de veterinaria. Le proporcioné a Gemini una alimentación a base de alimentos frescos, vivos y apropiados para su especie. Fui a la biblioteca e investigué cómo tratar la enfermedad hepática aguda, y le suministré curcumina con cardo lechero.

Ya en ese punto, todavía tenía insertada la aguja, por lo que también le proporcioné vitamina C intravenosa. Pasé el fin de semana tratando desesperadamente de salvar la vida de mi perra y cuando llegó el lunes, ella estaba un poco mejor. Aún estaba amarilla por la insuficiencia hepática, pero estaba un poco mejor.

El día martes, estaba un poco mejor que el lunes. Al trabajar con diligencia para salvar la vida de mi perra, me demostré a mí misma cuán poderosa es la alimentación. También, aprendí qué tipo de veterinaria quería ser, porque me vi obligada a practicar un tipo de medicina distinta a lo que estaba acostumbrada.

Gemini fue y sigue siendo--incluso en la muerte—una maestra increíble para mí. Ella se recuperó completamente de su insuficiencia hepática y vivió hasta la edad de 13 años. Ella es la razón por la que nunca he vendido alimentación de prescripción en mi clínica. Todavía estoy aprendiendo valiosas lecciones de una perra que ya no está presente físicamente, pero que siempre estará en mi corazón.

Yo con Gemini y mi cacatúa, Bella

Cómo Conocí y Comencé a Trabajar con el Dr. Mercola

Durante años, había estado inscrita para recibir las noticias del Dr. Mercola. De hecho, creo que es posible que haya sido uno de sus primeros suscriptores originales en 1998, por lo que he leído su información durante años.

Era el año de 2008 y estaba a la mitad de una revisión en Natural Pet. Mi equipo sabía que no debía interrumpirme durante el proceso, a menos que el edificio estuviera literalmente en llamas u otro paciente estuviera en serios problemas. Alguien golpeo la puerta de la sala de exploración, y debido a eso, esperaba lo peor, me disculpé y salí.

Mi recepcionista dijo, "Siento mucho haber interrumpido pero hay un abogado que acaba de llamar de 'Larsen and Rye'y dijo que necesita que le llames de inmediato. Pensé: "Dios mío, nunca me ha contactado un abogado. ¿Acaso me demandaron? ¿Qué está pasando?"

Volví a entrar a la sala de exploración y me disculpe con mi cliente. Le dije: "No puedo ni siquiera completar la revisión, estoy sumamente nerviosa. ¡Tengo que ir a hacer una llamada telefónica rápida!" Mi cliente fue muy considerado y dijo: "¡No hay problema!"

Devolví la llamada y el hombre del otro lado de la línea empezó a reír y dijo: "Disculpe, mi nombre es Jim Larsen. Realmente no soy un abogado, pero he intentado ponerme en contacto con usted por todos los medios, sin suerte. ¡Así que fingí ser abogado! En realidad soy Vicepresidente de Mercola.com. y Steve Rye es el Director General".

Jim continuó explicando, "El Dr. Joe Mercola ha buscado durante los últimos 2 años un veterinario integral cuyas ideas coincidan filosóficamente con sus creencias y lo que promueve. Hemos buscado a lo largo y ancho, por todos lados, y todos nos dijeron que teníamos que hablar con usted, pero fue imposible contactarla, ¡por lo que pretendí ser de un bufete de abogados!"

Después de que ambos reímos por un rato, Jim dijo, "Por favor, venga a visitarnos. Al Dr. Mercola le gustaría conocerla". Así que fui y tuve una entrevista con el Dr. Mercola. Tuvimos un hermoso día. Hablamos de alimentación, nutrición, vacunas y factores de estrés ambientales.

Hablamos sobre la epidemia de enfermedades que ocurría en las mascotas, como la obesidad, cáncer, diabetes, degeneración de órganos, artritis--las mismas enfermedades degenerativas que se presentaban en los seres humanos.

En 2009, empecé a hacer videos y escribir artículos para Mercola's Healthy Pets, así como a desarrollar suplementos y nutracéuticos de grado humano y excelente calidad para perros y gatos. Desde entonces, he estado felizmente asociada con Mercola.com. Para el 2013, éramos el sitio web sobre el bienestar de las mascotas más grande en el mundo.

Hace poco me enteré de que soy la veterinaria que tiene más seguidores en el mundo. Eso es increíblemente gratificante para mí. Me indica que la medicina integrativa y tener un enfoque de sentido común para proporcionar intencionadamente vitalidad y bienestar en los animales ya no es exclusivamente un enfoque "alternativo", sino que se ha vuelto una tendencia generalizada.

Mi Vida Actual

En 2013, tomé la decisión de aligerar la carga de trabajo de mi clínica. Durante muchos años, realice mi práctica profesional de tiempo completo, que era aproximadamente de 65 a 80 horas por semana. Atendía entre 8 y 15 pacientes por día. Pero alrededor del año 2010 desarrollé un ferviente anhelo de tener contacto no solo entre 8 y 15 pacientes al día, sino posiblemente 80 000 o 150 000 pacientes.

El Dr. Mercola me dijo: "A medida que construyamos esta plataforma para ti, en el escenario más grande de la Tierra, que es el Internet, nos gustaría que desarrollaras productos, hablaras y escribieras más". Así que, pasé de trabajar tiempo completo a tiempo parcial en la clínica, lo cual liberó mi agenda.

Empecé a formular alimentos orgánicos y de grado humano para mascotas, y aumenté mi programación para escribir y dar charlas. En estos días, mi parte favorita del día es todo el día, todos los días. Aun trabajo tiempo parcial en la sala de exploración, lo cual me encanta. Me encanta la interacción frente a frente con mis clientes; me encanta curar y salvar animales.

En los días en que rehabilitó animales silvestres--que continúa siendo una profunda pasión para mí--tengo el honor de estar ante la presencia de una criatura silvestre que espera tener una segunda oportunidad en la vida.

Me encantan los días en que llego a una sala de conferencias con un millar de personas esperando escuchar la forma en que pueden desarrollar la habilidad de tomar mejores decisiones en el cuidado de las mascotas que tienen a su cargo.

Me encanta venir a casa con mis preciosos bebés peludos, y me encanta despertar al día siguiente para hacerlo todo otra vez. Todos los días de mi vida son divertidos, emocionantes y fantásticos, pero lo más importante es que son impactantes. ¡Tengo un trabajo dabuloso!

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