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Por qué no debes ignorar la obsesión de tu perro por lamerse

Marzo 10, 2018

Historia en Breve

  • La dermatitis acral por lamido (ALD, por sus siglas en inglés), o granuloma por lamido, es una grave lesión en la piel de un perro que él mismo se inflige al lamerse obsesivamente. El lugar más común para la ALD es el lado frontal de una de las patas delanteras, en algún punto entre los dedos y el codo. La dermatitis acral por lamido es más común en perros de raza grande
  • Puede ser todo un desafío determinar qué desencadena la conducta obsesiva de lamerse. La piel podría dar comezón por un sinfín de razones, o podría tratarse de una dolorosa afección. Asimismo, que un perro se lama de manera incesante puede tener una causa psicológica
  • Se necesitan varias pruebas para diagnosticar definitivamente el granuloma por lamido, como raspados cutáneos y cultivos fúngicos. De igual forma es necesario realizar biopsias cutáneas y cultivos del tejido inflamado con el fin de descartar afecciones con síntomas similares y buscar si hay infección
  • El tratamiento de la ALD implica sanar la lesión cutánea, curar la infección e identificar y resolver todas las causas subyacentes de la obsesión por lamer
  • Los dueños no deben ignorar la incesante conducta de su perro por lamerse, aún y cuando en un inicio el área donde se lamió parece normal. En el mejor de los casos, la conducta cesa y los desencadenantes subyacentes se resuelven antes de que un perro se autolesione

Por la Dra. Karen Shaw Becker

La dermatitis acral por lamido (ALD, por sus siglas en inglés), también conocida como granuloma por lamido, es una lesión cutánea causada por lamerse de manera crónica. ("Acral" se refiere o afecta alguna de las extremidades).

El lamido persistente causa que la piel se inflame y, con el tiempo, esta se engrosa. El área no puede sanar debido a la constante conducta. Además, el lamido y la inflamación causan picazón, lo que hace que este comportamiento se intensifique y se instaure un círculo vicioso de picazón y lamido.

Los problemas secundarios que pueden resultar de la ALD son infección bacteriana, folículos pilosos rotos (una afección llamada forunculosis) y ruptura de las glándulas apocrinas (un tipo de glándula sudorípara en los perros). Cualquiera de estas afecciones secundarias puede empeorar la picazón y perpetuar el ciclo antes mencionado.

La ubicación más común (aunque no la única) del granuloma por lamido es el lado frontal de una de las patas delanteras entre el codo y los dedos. La afección se ve con mayor frecuencia en perros de mediana edad y raza grande.

Muchos veterinarios creen que la picazón en la piel provoca el lamido excesivo. También se piensa que una dolorosa afección podría desencadenarlo – quizás se deba a un traumatismo en la pierna, fractura, molestias posquirúrgicas, osteoartritis o neuropatía periférica (daño a los nervios del sistema nervioso periférico).

De igual forma, una infección bacteriana o fúngica también puede desencadenar la picazón, al igual que la presencia de ácaros cutáneos.

Además de las causas fisiológicas, esta incesante conducta también es un trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) común en los perros. El acto de lamerse puede desencadenar la liberación de endorfinas (sustancias orgánicas que promueven una sensación de bienestar). El perro aprende que lamerse provoca esta sensación agradable y continúa haciéndolo.

También puede haber factores psicológicos involucrados en hacerlo obsesivamente, como el aburrimiento, estrés y ansiedad por separación. Es importante determinar la causa con el fin de que pueda tratarse de manera efectiva.

Determinando la Causa

Si tu perro tiene una lesión que podría ser ALD, por lo general notarás un área abultada de ulceración, pérdida de pelo y piel engrosada alrededor de la lesión.

Tu veterinario, primero debe descartar cualquier posible enfermedad alérgica subyacente. Es muy probable que un perro con recurrentes infecciones cutáneas o del oído, hot spots o picazón en otras áreas del cuerpo, tenga una afección alérgica generalizada que debe abordarse. Asimismo, se debe indagar una posible alergia a pulgas, comida o algo en el ambiente del perro.

Se necesitan diversas pruebas para diagnosticar definitivamente el granuloma por lamido, como profundos raspados cutáneos y cultivos fúngicos. De igual forma, es necesario realizar biopsias cutáneas y cultivos del tejido inflamado con el fin de descartar afecciones con síntomas similares y buscar si hay infección.

La gran mayoría de los casos de ALD implican una infección bacteriana. Es fundamental identificar el organismo específico con el fin de determinar el tratamiento más efectivo, sobre todo porque estos organismos suelen ser resistentes a los antibióticos y el 25% son resistentes a la meticilina.

Se pueden requerir otras pruebas e incluso radiografías, en ausencia de una afección alérgica o picazón en cualquier parte del cuerpo.

Aunque este acto puede convertirse en una obsesión con el tiempo, si el perro no muestra otras anormalidades conductuales aparte de lamerse constantemente, lo más probable es que no se trate de una TOC u otro trastorno psicológico.

Tratamiento para la dermatitis acral por lamido

Además del tratamiento de la herida, también se deben abordar las causas físicas y/o emocionales subyacentes de la ALD. De lo contrario, el problema se volverá a presentar.

Para mantener el hocico de tu perro alejado de la herida mientras sana, posiblemente sea necesario ponerle un collar isabelino (collar electrónico) o un "collar BiteNot.” Asimismo, el collar puede ser útil para frenar el componente conductual de la obsesión por lamerse al romper dicho ciclo.

En ocasiones, la táctica "si no lo ves, no lo sientes"  también funciona, por lo que la aplicación de un ligero vendaje y antiadherente puede evitar que tu perro lama la herida. Sin embargo, la mayoría de los canes deciden comerse el vendaje, así que no elijas esta alternativa si tu perro devorará el vendaje. Lo más importante es que el perro no pueda lamer la lesión.

Mantener la herida limpia es imprescindible. Por lo que te recomiendo desinfectarla con betadine diluido 2 veces al día.

En lo particular, he tenido éxito con varios remedios tópicos, sin embargo, ningún remedio funciona igual para todos los perros, por eso siempre les digo a los clientes que vayan intentado de uno en uno hasta que la herida se cure.

Algunas opciones que puedes probar son:

Asimismo, deberás tratar cualquier factor psicológico o emocional que pueda estar contribuyendo a la obsesión de tu mascota. Los perros de raza grande necesitan mucha actividad física, por lo que es recomendable tratar este punto primero. La mayoría de los perros desarrollarán problemas conductuales de algún tipo si pasan largos periodos de tiempo solos y no hacen mucho ejercicio.

De igual forma los cambios en el entorno de tu perro que crean estrés pueden desencadenar anormalidades en el comportamiento.

Por ejemplo, si ha muerto otra mascota de la familia o has llevado una nueva a casa, esto puede crear estrés para el perro que ya vivía contigo. Asegúrate de que todos los miembros de la familia presten más atención al perro cuando se presente algún tipo de cambio en la dinámica o rutina del hogar.

Aborda cualquier conflicto en la vida de tu perro, por ejemplo, ansiedad por separación, problemas entre animales en el hogar o largos períodos de confinamiento y aburrimiento.

Además de asegurarte de que tu mascota hace suficiente ejercicio, también necesita tiempo de juego, actividades que estimulen su cerebro, una alimentación apropiada para su especie, una rutina diaria y constante, al igual que comunicación clara y regular de tu parte.

Encerrar o confinar a un perro de raza grande durante varias horas al día te traerá problemas – sobre todo con los perros que ya muestran conductas ansiosas, como lamerse incesantemente.

Si no estás en casa por largos períodos durante el día, considera la posibilidad de recurrir a una guardería para perros o contratar un servicio encargado de pasearlos con el fin de brindarle a tu mascota oportunidades de compañía y ejercicio mientras tú no estás.

Terapia farmacológica

Algunos veterinarios recetan medicamentos antidepresivos o ansiolíticos para perros con granuloma por lamido, ya sea a corto o largo plazo. Algunos ejemplos son clomipramina (Clomicalm®), fluoxetina (Prozac®), paroxetina (Paxil®), sertralina (Zoloft®), fluvoxamina (Luvox®) y citalopram (Celexa®).

Estos medicamentos son potentes y tienen efectos secundarios, por lo que los considero una opción de última instancia – solo para uso a corto plazo – mientras se implementan otros tratamientos y terapias de modificación conductual.

En mi clínica veterinaria, recomiendo comenzar con opciones más seguras, como L-theanine, GABA, 5-HTP y hierbas chinas Calm Shen.

Tip para prevenir la dermatitis acral por lamido

La mejor manera de evitar un doloroso e infeccioso granuloma por lamido en tu propio perro, es tratar el comportamiento obsesivo por lamerse tan pronto como lo identifiques.

Algunos granulomas por lamido pueden desarrollarse muy rápidamente – en cuestión de horas. Mientras que otros tardan más en aparecer. Si puedes evitarlo, no esperes y busca asesoría veterinaria antes de que la lesión en la piel de tu perro sea evidente.

No obstante, debes consultar a tu veterinario para identificar y tratar las razones subyacentes de su conducta, pero mientras tanto, cualquier cosa que puedas hacer para evitar que tu perro se autolesione será sumamente beneficioso.

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