¿Qué hacen los perros cuando sienten que te encuentras en apuros?

perros ayudan a los humanos

Historia en Breve -

  • Un nuevo estudio sugiere que los perros no solo son empáticos, sino que algunos incluso se apresuran a ayudar a sus dueños si estos muestran signos de angustia
  • Los coautores del estudio observaron que los perros que podían dominar sus propios sentimientos de angustia eran más propensos a emprender medidas rápidas para ayudar a sus humanos
  • Los perros de terapia que participaron en el estudio no mostraron un mejor desempeño en comparación con el resto de los perros, quizás esto se deba a que están entrenados más para ser obedientes que para compartir un vínculo con los humanos

Por la Dra. Karen Shaw Becker

Justo cuando crees que es imposible amar más a tu perro, ¡aparece otro estudio para demostrar cuán equivocado estás!

Aquellos de nosotros que compartimos un fuerte vínculo con nuestros compañeros caninos sabemos que tienen una habilidad especial para percibir nuestro estado de ánimo.

De acuerdo con una nueva investigación, algo que resulta todavía más impresionante es que no solo son empáticos, sino que algunos acuden al rescate de su humano cuando creen que está en algún apuro.

He aquí el estudio sobre la empatía y naturaleza prosocial en perros

El estudio llamado ‘Timmy’s in the Well: Empathy and Prosocial Helping in Dogs’ (Timmy está en el pozo: empatía y ayuda prosocial en perros) en honor al pequeñín en la serie televisiva de antaño cuyo coprotagonista era su leal Collie llamada Lassie, tenía como fin probar la teoría de que los perros tienen una "naturaleza prosocial y empática".1 La conducta prosocial se define como positiva, útil y dirigida a promover tanto la amistad como la aceptación social.

Para todos nuestros lectores más jóvenes, en el programa de televisión, Lassie en más de una ocasión tuvo que sacar a Timmy de algún apuro, por ejemplo, cuando se cayó en un pozo.

En el primer experimento del estudio, realizado por un equipo de investigadores universitarios, participaron 34 perros de propiedad privada. Algunas de las razas fueron perros golden y labradores retrievers, así como perros pequeños como shih tzus y pugs, al igual que varias razas mixtas. De los canes, 16 fueron perros de terapia registrados.

El experimento fue diseñado por una de las coautoras del estudio, Julia Meyers-Manor, profesora adjunta de psicología en el Ripon College. Un día, sus hijos la enterraron en almohadas mientras jugaban y comenzó a pedir ayuda como parte del juego.

"Mi esposo no vino a rescatarme", declaró Meyers-Manor para Phys.org "pero, en unos segundos, mi collie me sacó de las almohadas. Sin embargo, sabía que debíamos hacer un estudio para probar esto de manera más oficial".2

Los investigadores colocaron a todos los propietarios, uno a la vez, detrás de una puerta transparente cerrada con imanes. Los perros solo necesitaban empujarla para abrirla, asimismo, podían ver y escuchar claramente a sus humanos. Más tarde, los investigadores le pidieron a cada propietario que cantara la canción "Estrellita donde estás" o que fingiera llorar.

Los investigadores querían ver si los perros abrían la puerta con más frecuencia y rapidez si su dueño lloraba en lugar de actuar con normalidad.

Los perros que dominaron su propia angustia eran más propensos a ayudar a su humano en desconsuelo

Los investigadores observaron las reacciones de los perros y también supervisaron sus ritmos cardíacos. Aproximadamente la mitad de los canes abrieron la puerta cuando vieron a sus dueños, sin importar lo que estaban haciendo. Sin embargo, esos perros abrieron la puerta 3 veces más rápido cuando los escucharon llorar que cuando los escucharon tararear la canción.

Además, cuanto más fuerte era el vínculo entre el perro y el dueño, que se midió por separado mediante una prueba de fijación de la mirada, era más probable que el perro se apresurara a ir a ayudar.

Su ritmo cardíaco indicaba que los perros que abrieron la puerta para "rescatar" a su humano estaban en realidad menos estresados que durante las mediciones de referencia. Los canes estaban angustiados por el sonido del llanto de su dueño, pero no estaban lo suficientemente alterados como para intentar ayudarlos. Esto les indicó a los investigadores que los perros que pueden dominar su propia angustia son más propensos a entrar en acción.

De igual forma, los investigadores observaron que quizás los perros que no abrieron la puerta cuando sus humanos lloraban estaban tan estresados y preocupados que se les dificultó hacer algo al respecto.

De acuerdo con la autora principal del estudio, Emily Sanford, una estudiante graduada en ciencias psicológicas y cerebrales en la Universidad Johns Hopkins, la conducta de los perros es similar a la que se observa en los niños que necesitan ayudar a otros. Solo pueden ofrecer ayuda cuando son capaces de dominar su propia angustia.

"Parece que adoptar el estado emocional de otro a través del contagio emocional no es suficiente para motivar una respuesta de ayuda empática; de ser así, los perros más estresados también hubieran podido abrir la puerta", dijo Meyers-Manor a ScienceDaily.

"El alcance de esta respuesta empática y las condiciones bajo las cuales puede suscitarse, es un aspecto que debe ser investigado con más profundidad, en especial porque puede mejorar nuestra comprensión de la historia evolutiva que compartimos humanos y perros".3

Los perros de terapia no se desempeñaron mejor (o peor) que los perros sin entrenamiento de destrezas terapéuticas

A los investigadores les pareció un tanto sorprendente que los 16 perros de terapia en el estudio no exhibieran mejores resultados en el experimento de llanto, en comparación con el resto de los canes.

Meyers-Manor cree que esto puede deberse a que los perros de terapia registrados no tienen que estar más sintonizados ni mostrarse más receptivos a los estados emocionales de los humanos en comparación con cualquier otro perro. Su entrenamiento consiste en desarrollar habilidades de obediencia en lugar de habilidades de vinculación entre humanos y animales.

"Podría ser beneficioso que las organizaciones de terapia considerarán en sus protocolos de prueba otros rasgos importantes para la mejora terapéutica, como la empatía", dice Meyers-Manor. "También sería interesante determinar si los perros de servicio muestran un patrón diferente de resultados, dada su amplia capacitación en atención a sus compañeros humanos".

Investigaciones previas han encontrado que los perros son muy sensibles al llanto humano, pero este es el primer estudio donde se muestra que los perros que detectan angustia emocional se apresurarán a hacer algo al respecto.

"Los perros han acompañado a los humanos durante decenas de miles de años y han aprendido a leer nuestras señales sociales", dice Sanford. "Los dueños pueden afirmar que sus perros perciben sus sentimientos y nuestros hallazgos refuerzan esa idea, asimismo, demuestran que, como Lassie, los perros que saben que sus seres queridos están en apuros podrían entrar en acción".