¿Ha sufrido tu mascota una conmoción cerebral?

Análisis escrito por Dra. Karen Shaw Becker
conmoción cerebral en perros

Historia en Breve -

  • Las conmociones cerebrales son un tipo de lesión cerebral traumática y, como los humanos, los perros también se encuentran en riesgo
  • Las conmociones caninas suelen ser el resultado de un accidente o lesión, como al ser atropellado por un automóvil o caer de una superficie elevada al suelo
  • El signo más común de una conmoción cerebral es la alteración del nivel de conciencia: el perro parece sedado y no responde
  • El tratamiento depende de la severidad del trauma y los síntomas de la cabeza; es posible que los perros deban permanecer en el hospital por un corto periodo de tiempo para monitorear los cambios en su condición

No es común escuchar sobre la conmoción cerebral canina, por lo que numerosos dueños se preguntan si es posible que un perro sufra una. Una conmoción cerebral es un tipo de lesión cerebral traumática, la cual esencialmente significa que cualquier animal con un cerebro se encuentra en riesgo, incluyendo nuestros compañeros caninos.

Obviamente, ya que los perros no pueden hablar con nosotros, puede ser más difícil determinar si han sufrido una conmoción cerebral que cuando se trata de un humano. Las preguntas más frecuentes incluyen: ¿por qué sucede?, ¿cuáles son los síntomas?, ¿cuál es el tratamiento?

Causas de las conmociones cerebrales caninas

Los mismos tipos de accidentes y lesiones que causan conmociones cerebrales en humanos, pueden ser las causas en los perros. Para los perros que viven en áreas urbanas, una causa muy común son los accidentes automovilísticos, por eso es tan importante supervisar a tu perro y mantenerlo atado al salir de la ciudad.

Otras causas potenciales de la conmoción cerebral canina pueden incluir: una caída al suelo desde una superficie más alta, chocar con otro perro o árbol durante el juego, una patada en la cabeza de un animal más grande, ser golpeado accidentalmente con un bate de béisbol o resultar herido por la caída de escombros. El ataque de un animal, ser sacudido o arrojado al suelo también puede provocar una conmoción cerebral.

Con los perros pequeños, a menudo se trata de una caída de los brazos de su dueño o de un niño, así como un juego rudo con un perro más grande que puede causar traumas en la cabeza. También es posible que las razas pequeñas con cabeza de cúpula como los Chihuahuas sean más propensas a las conmociones cerebrales por los puntos blandos de sus cráneos denominados como moleras o fontanelas abiertas.

Síntomas de una conmoción cerebral

Al igual que con cualquier lesión o enfermedad de este compañero de cuatro patas que no habla, tu capacidad de observación será la herramienta más importante para determinar si tu perro ha sufrido una conmoción cerebral.

Ahora, obviamente, si tu perro pierde la conciencia, se considera como una emergencia mortal y necesitas llevarlo al veterinario o a un hospital de urgencias para animales de inmediato. Comunícate con las instalaciones para avisar que te encuentras en camino.

Los síntomas menos dramáticos que se deben considerar incluyen: dificultad para caminar o equilibrarse, vómitos y pupilas de diferentes tamaños (una pequeña y otra grande), el cual es un signo clásico de que se ha sufrido algún tipo de traumatismo craneal. También se puede observar que los ojos se mueven rápidamente de un lado al otro, o de arriba a abajo, como si el perro observará algo que se mueve muy rápido.

Uno de los síntomas más comunes de las conmociones cerebrales caninas es la alteración del nivel de conciencia en el que el perro parece sedado, no interactivo y menos sensible a su entorno.

Si observas uno o más de estos síntomas en tu mascota, incluso si no sabes cómo se lesionó, es importante contactar a un veterinario de inmediato, ya que la intervención terapéutica es más efectiva cuando se instituye de inmediato.

El transporte a la clínica veterinaria debe hacerse de manera segura. No lo inmovilices, lo jales o lo levantes por medio de su cabeza o el cuello. Se recomienda quitarle el collar, ya que cualquier compresión al cuello puede inhibir el flujo sanguíneo al cerebro. Mejor utiliza un arnés si es necesaria la correa.

Especialmente si tu perro no se encuentra completamente consciente, asegúrate de mantener su cabeza elevada en un ángulo de 30 grados para aliviar la presión en el cerebro. Si no puede caminar, es necesario transportarlo al vehículo en una tabla o camilla, lo que significa que necesitarás al menos un par de manos extras. El objetivo es evitar manipular el cuerpo del perro tanto como sea posible.

Diagnóstico y tratamiento de las conmociones cerebrales caninas

Una vez que el perro se encuentre en la clínica veterinaria, el diagnóstico y el plan de tratamiento dependerán de la gravedad de la lesión. Sin embargo, ciertas evaluaciones se encuentran predeterminadas, incluyendo que su función pulmonar y cardíaca no se encuentren comprometidas, no haya deshidratación y su presión arterial sea normal.

También puede ser necesario proporcionarle líquidos por vía intravenosa (IV), oxígeno y medicamentos contra las náuseas y el dolor.

En casos de posible traumatismo craneoencefálico y conmoción cerebral, los perros suelen ser internados en el hospital para un seguimiento, ya que la situación puede cambiar y las lesiones secundarias son riesgosas. Por ejemplo, puede existir inflamación cerebral o sangrado dentro del cráneo. Mientras tu perro se encuentra hospitalizado, el veterinario controlará sus signos neurológicos, presión arterial, temperatura, niveles de oxígeno y otras medidas.

Afortunadamente, las conmociones caninas rara vez son tan graves. Una sola conmoción cerebral no suele provocar daños graves o prolongados, especialmente si recibe tratamiento de inmediato.

Una vez que se maneja la inflamación, se recomienda encarecidamente que los perros con cualquier tipo de traumatismo craneal visiten a un quiropráctico animal; es importante realinear las vértebras cervicales del perro para prevenir la artritis del cuello en el futuro.

Dolores de cabeza caninos

Otro "problema con la cabeza" que ocurre tanto en humanos como en perros son los dolores de cabeza. Los síntomas del dolor de cabeza en perros son la sensibilidad a las luces y los sonidos, presión de la cabeza, entrecerrar los ojos y tranquilidad inusual, los mismos síntomas que se observan en personas con dolor de cabeza.

Si tu perro muestra síntomas que te hacen dudar sobre el dolor de cabeza, visita a un veterinario de medicina funcional o de bienestar integral de inmediato.

El primer paso debe ser un análisis exhaustivo para investigar las posibles causas subyacentes del dolor de cabeza, incluyendo el traumatismo craneal, tumor cerebral, infección (enfermedades transmitidas por garrapatas), enfermedad mediada por el sistema inmunitario, subluxación cervical, malformación congénita, trastornos metabólicos (en particular, enfermedades suprarrenales y tiroides no diagnosticadas) y exposición potencial a toxinas o envenenamiento (evaluación exhaustiva de la calidad del aire y del agua, además de las toxinas en el hogar, el jardín y los productos químicos recetados por los veterinarios).

He tratado exitosamente a varios pacientes que lidiaban con el dolor de cabeza, al eliminar los desencadenantes ambientales y recetar una alimentación fresca, libre de químicos y apropiada para la especie, mientras se abordaba cualquier fuente de estrés (incluyendo el estrés del cuello).

Algunos perros también se benefician de un protocolo de desintoxicación, y se pueden administrar sustancias naturales para controlar el dolor. La acupuntura también puede ser muy útil para controlar el dolor de cabeza agudo. Las opciones naturales para el manejo del dolor incluyen:

  • Curcumoides (el ingrediente activo que se encuentra en la cúrcuma)
  • Cannabis o extractos de cáñamo (CBD)
  • Riboflavina (vitamina B2)
  • Ubiquinol y n-acetilcisteína (NAC)
  • Hierbas que incluyen matricaria, ginkgo biloba, jengibre, ginseng y butterbur

También puede ser útil difundir aceites esenciales en el hogar, incluyendo lavanda, albahaca y menta.

+ Fuentes y Referencias
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