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El entrenamiento influye en la salud mental del perro

Análisis escrito por Dra. Karen Shaw Becker
entrenamiento canino

Historia en Breve -

  • Un estudio reciente, el cual incluía a más de 90 perros, indica que los entrenamientos basados en castigos resultan en niveles más elevados de estrés, así como en una actitud más pesimista
  • Una creciente investigación también sugiere que los tipos de entrenamiento aversivos no son tan efectivos como el entrenamiento de refuerzo positivo
  • Otro estudio sugiere que los perros que reciben un entrenamiento basado en premios están más relajados al estar con sus dueños

Es bien sabido que cuando se trata de la mejor manera de entrenar a un perro, las personas opinan y discuten sobre su método preferido. De hecho, es un tema que genera una gran controversia.

Como todos ustedes saben, el único método que recomiendo, es el entrenamiento de refuerzo positivo. No solo es el enfoque más amable y humano, sino que, en mi experiencia, es más efectivo y duradero que las alternativas, como el castigo positivo y el entrenamiento de refuerzo negativo.

Por fortuna, mucha evidencia científica está llegando a la misma conclusión.

Los entrenamientos punitivos generan un mayor estrés

Un estudio realizado por un equipo internacional de investigadores dirigido por la bióloga Ana Catarina Vieira de Castro de la Universidade do Porto en Portugal es uno de los más recientes que sugiere que el entrenamiento basado en la aversión tiene un impacto negativo en el bienestar de nuestras mascotas.

Para el estudio, los investigadores reclutaron a 92 perros de diferentes escuelas de entrenamiento en Oporto, que incluyo a 42 perros de 3 escuelas que utilizaban un entrenamiento basado en premios (golosinas o alimentos) y 50 perros de 4 escuelas que utilizaban un entrenamiento basado en la aversión (gritos o manipulación física). Todos los perros tenían aproximadamente 2 años de edad.

Se tomaron tres muestras de saliva de cada perro mientras se relajaban para registrar los niveles basales de cortisol, que es la hormona del estrés. Asimismo, se tomaron tres muestras de saliva después del entrenamiento.

Se filmó a cada perro durante los primeros 15 minutos de las sesiones de entrenamiento, lo que permitió buscar señales de estrés, como bostezar, lamerse los labios, levantar las patas y aullar. Como era de esperar, los perros que recibieron entrenamiento aversivo mostraron muchos comportamientos de estrés, como bostezar y lamerse los labios, mientras que su saliva mostró mayores niveles de cortisol en comparación a cuando se relajaban en casa.

Los perros que recibieron entrenamiento de refuerzo positivo mostraron menos comportamientos de estrés y niveles normales de cortisol después de las sesiones.

Tal como el veterinario Dr. Joan Capuzzi Giresi explica en un artículo del dvm360:

“Los videos de los entrenamientos demostraron una frecuencia más elevada de comportamientos relacionados con el estrés en el grupo aversivo, como girarse, alejarse, agacharse, bostezar, salivar y lamerse los labios.

Los investigadores también encontraron una fuerte relación positiva entre la cantidad de estos comportamientos y la cantidad de estímulos aversivos utilizados en la escuela de entrenamiento".

Asimismo, el entrenamiento aversivo puede desarrollar comportamientos pesimistas en los perros

En la siguiente fase del estudio, los investigadores querían determinar los efectos a largo plazo del estrés mediante una prueba de sesgo cognitivo. Un mes después de las sesiones de entrenamiento, se le enseño a 79 perros que un tazón ubicado a un lado de la habitación contenía una salchicha. Si se colocaba otro tazón del otro lado de la habitación, no contenía premios, sino un aroma a salchicha.

Asimismo, los investigadores realizaron tres pruebas colocando un tazón vacío en lugares diferentes para evaluar qué tan rápido se acercaban a buscar el premio: cerca del lugar en el que estaba el tazón con el premio, cerca del tazón vacío con aroma a salchicha y entre ambos. Cuanto más rápido se acercarán al tazón, se consideraban como más optimistas; Mientas que los perros que se tardaban más en acercarse se consideraban como más pesimistas.

Aunque no se registraron diferencias estadísticamente significativas en el tiempo de aproximación entre los dos grupos de perros cuando se trataba del tazón vacío con aroma, se registró una diferencia en el tazón colocado en el centro. Los perros en el grupo aversivo tardaron más tiempo en acercarse a dicho tazón que los perros del grupo con premios.

Los resultados también mostraron que cuanto más trato aversivo había recibido un perro, su aproximación era mucho más lenta, mientras que los perros que recibieron un entrenamiento de refuerzo positivo aprendieron la tarea más rápidamente.

Los investigadores utilizaron pruebas de sesgo cognitivo para evaluar la salud mental de los animales y determinaron que las muestras de comportamiento pesimista se relacionan con la ansiedad causada por la separación y otros problemas de salud mental.

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Un estudio anterior concluye que el entrenamiento aversivo es menos efectivo que el entrenamiento basado en los premios

Una revisión del 2017 de 17 estudios analizó los efectos de diferentes métodos de entrenamiento y concluyó que los métodos aversivos no son más efectivos que los métodos de refuerzo positivo.

Los estudios incluidos en la revisión utilizaron encuestas, estudios observacionales e intervenciones para examinar las diferencias entre los métodos de entrenamiento (refuerzo positivo, castigo positivo, escape/evasión, etc.) sobre la fisiología, el bienestar y el comportamiento de los perros hacia los humanos y otros perros.

Los resultados demuestran que el uso de métodos aversivos puede arriesgar la salud física y mental de los perros.

El autor del estudio concluyó que las personas que trabajan con perros deben confiar en los métodos de refuerzo positivo y evitar los castigos positivos y los refuerzos negativos.

Efecto del entrenamiento en su relación con los humanos

Otro estudio recién publicado por el mismo equipo de investigación con sede en Portugal, dirigido por De Castro, analizó la manera en la que los métodos de entrenamiento afectan la relación con los dueños.

Se recluto un total de 34 perros de 3 escuelas de entrenamiento basadas en premios y 3 con entrenamiento aversivo, las cuales obtuvieron una versión de la Prueba de Situación Extraña de Ainsworth (SST, por sus siglas en inglés). El SST es una herramienta que mide si un niño o un perro ha desarrollado un vínculo seguro con una persona que representa la seguridad en entornos extraños o amenazantes.

Para este estudio, se manipuló la presencia y ausencia del dueño junto con un extraño en la habitación durante episodios diferentes. Los investigadores evaluaron las conductas relacionadas con el apego de los perros, como el mantenimiento del contacto, la angustia por separación y el efecto de un lugar seguro, así como el seguimiento después de la separación y el reencuentro.

Los resultados no mostraron diferencias significativas entre los grupos en el mantenimiento del contacto y la angustia por separación. Sin embargo, los perros entrenados con los premios, y no los perros entrenados con los métodos de aversión, se mostraron más juguetones en la presencia de sus dueños que con la presencia de extraños; además, siguieron y saludaron más a sus dueños que a los extraños.

El objetivo es entrenar a los perros sin causarles daño

El mensaje del estudio es que cuando observamos los efectos a corto y a largo plazo de los castigos frente al entrenamiento positivo, los castigos reducen el bienestar en comparación con los premios.

Los perros sometidos a un entrenamiento aversivo muestran comportamientos y posturas relacionadas con el estrés durante el entrenamiento, así como niveles más elevados de cortisol. Las consecuencias a largo plazo del entrenamiento aversivo son perros más pesimistas. Además, mientras más frecuente sea el método con castigos, mayor será el impacto negativo.

Resulta obvio que los métodos aversivos, que también son menos efectivos que el entrenamiento con premios, deben evitarse para preservar la salud mental y la calidad de vida de las mascotas.

Dado que cualquier persona puede llamarse entrenador, es importante evaluar el enfoque que utiliza, así como solicitar referencias. Lo más importante es que si alguna vez sientes que tu perro le teme al método de entrenamiento que se está utilizando, es necesario detenerse de inmediato y buscar otro entrenador que genere una mayor confianza.

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