Estos Síntomas de Tumor Pueden Aparecer Repentinamente sin Aviso

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Agosto 16, 2017 | 4,410 vistas

Historia en Breve

  • Los tumores cerebrales son relativamente comunes en los perros de edad avanzada y en ciertas razas, aunque su nivel de severidad varía mucho
  • Un tumor cerebral primario se origina en el cerebro; un tumor cerebral secundario se origina fuera del cerebro y se hace metastásico en el cerebro
  • Los tratamientos tradicionales para los tumores cerebrales caninos incluyen cirugía, radioterapia y quimioterapia. Cuando es posible practicar una cirugía, sin duda, esta es la mejor opción. Rara vez se utiliza la quimioterapia
  • Los veterinarios integrales y holísticos utilizan terapias complementarias para los perros con tumores cerebrales, incluyendo dietas cetogénicas y suplementos cetónicos exógenos que podrían ralentizar la progresión de la enfermedad y mejorar su calidad de vida

Por la Dra. Becker

Al igual que todos los tumores, un tumor cerebral es una masa anormal de tejido que crece sin control. Los tumores cerebrales primarios se originan dentro de las células del cerebro y sus membranas e incluye meningioma, glioma, papiloma del plexo coroideo y adenoma pituitario o adenocarcinoma.

Los tumores secundarios se han ya sea metastatizado (propagado) al cerebro de un tumor primario de alguna otra parte en el cuerpo o se ha propagado a los tejidos cerebrales desde un lugar cercano, no nervioso, como un hueso. Estos tumores incluyen hemangiosarcoma, carcinoma mamario y melanoma.

Un ejemplo de tumor cerebral secundario es el cáncer que comienza en la mama y se metastiza al cerebro. En este caso, el tumor en el cerebro está compuesto de tejido mamario anormal, no tejido cerebral. Técnicamente, no es cáncer cerebral, sino cáncer de mama que se ha propagado al cerebro.

Razas Susceptibles y Causas de los Tumores Cerebrales

Los tumores cerebrales en animales varían mucho en su nivel de malignidad y son más comunes en perros que en otros animales domésticos, especialmente en perros de más de cinco años de edad. Las razas con mayor riesgo incluyen Bóxer, Dóberman Pinschers, Golden Retriever, Boston Terrier, Terrier Escocés, Pastor Inglés y Bulldog Inglés.

Las razas braquicefálicas (cara plana) están predispuestas a desarrollar gliomas y tumores pituitarios. Los tumores que se originan de las membranas que cubren el cerebro (meningiomas) son más comunes en perros con cabezas y narices largas como la raza Collie.

Dado al número de tipos diferentes de tumores cerebrales primarios y secundarios, no hay una sola causa identificable para la enfermedad, aunque es bastante cierto que la herencia desempeña un papel importante.

Las posibles causas de tumores cerebrales en humanos también se relacionan con el cáncer cerebral canino, incluyendo traumatismo craneal, exposición a pesticidas y solventes, campos electromagnéticos, nitrosaminas de carnes procesadas en la alimentación, radiación y factores inmunológicos.

Síntomas del Tumor Cerebral

Cuando un perro desarrolla un tumor cerebral, el tejido cerebral normal se ve comprometido, comprimido y/o desplazado. Esto a su vez, puede provocar que el tejido cerebral circundante comience a morir.

Además, la presión de la sangre y el líquido cefalorraquídeo dentro de la cabeza puede aumentar hasta el punto de causar una hemorragia cerebral, herniación y/o acumulación excesiva de líquido sobre, en o alrededor del cerebro (hidrocefalia).

Los síntomas que experimenta un perro con tumor cerebral dependerán del lugar y la longitud de la masa, así como de lo agresivo que sea. Los signos de malestar pueden variar desde no presentar ningún signo en absoluto hasta dolor y malestar extremo.

Los síntomas surgen cuando la masa comprime o invade el cerebro. Puede comenzar de manera inesperada, por ejemplo, una mascota de edad avanzada puede empezar a tener convulsiones de forma repentina o podría ocurrir de forma más sutil y gradual. La severidad también puede aumentar y disminuir.

Si el tumor está afectando la parte anterior del cerebro, que es el área responsable del pensamiento y el comportamiento, puede haber cambios de comportamiento, aumento o disminución en la sed y el hambre, problemas para caminar, disminución de la consciencia y visión de un lado del cuerpo, dolor y presión en la cabeza y convulsiones. De hecho, la aparición repentina de las convulsiones es el síntoma más común de la presencia de un tumor cerebral anterior.

Si el tumor está afectando el tronco encefálico, esto podría impactar en la capacidad del perro para caminar, estado de alerta mental y los sistemas respiratorio y cardiovascular. Los síntomas más comunes del tumor en el tronco encefálico son la pérdida del equilibrio y debilidad en un lado del cuerpo.

También puede presentar inclinación de la cabeza, problemas para caminar, caminar en círculos, dificultad para tragar, pérdida del apetito y vómito. También puede presentar cambios en la voz o ladrido, incapacidad para mover los ojos, tamaño desigual de la pupila y parálisis. En casos muy raros, una mascota afectada podría caer en coma y morir.

Un tumor en el cerebelo, que se encarga de controlar la coordinación de los movimientos, puede tener síntomas que incluyen falta de coordinación al caminar, temblores en la cabeza y tambaleo del tronco.

Diagnóstico de los Tumores Cerebrales

Cualquier perro de cinco años en adelante que presente la aparición de síntomas neurológicos debe examinarse para descartar un tumor cerebral. El diagnóstico incluirá un examen físico y neurológico, análisis de sangre de rutina, radiografías de tórax y abdomen para verificar la propagación del cáncer.

Dado a que la mayoría de los tumores cerebrales de tejidos blandos no se pueden ver en los rayos-X de cráneo, es necesario practicar una resonancia magnética (MRI por sus siglas en inglés) o tomografía computarizada (TC) del cerebro. La mayoría de los neurólogos veterinarios prefieren las resonancias magnéticas.

El tipo de tumor puede determinarse por su apariencia en las imágenes de TC o MRI, pero la única forma de hacer un diagnóstico definitivo es a través de una muestra, ya sea durante la cirugía para remover el tumor o con una biopsia. Esto puede resultar desafiante, ya que muchos tumores se encuentran a una gran profundidad dentro del cráneo y no son buenos candidatos para la extirpación quirúrgica.

En las imágenes del cerebro, masas cerebrales causadas por infecciones pueden confundirse con los tumores, así que es muy importante tomar una muestra del tumor con el fin de identificar los tipos de células involucradas. Este procedimiento no sólo identifica el tipo de tumor, sino que también clasifica su malignidad.

Opciones Tradicionales de Tratamiento

El tratamiento tradicional para los tumores cerebrales caninos involucra la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y/o el tratamiento paliativo de los síntomas. El objetivo de la cirugía, que es la mejor opción, es tratar de eliminar el tumor por completo, pero desafortunadamente, este no es un resultado común.

Los meningiomas tienden a desarrollarse en la superficie del cerebro y son los mejores candidatos para la extirpación quirúrgica. Por lo general, los gliomas se encuentran en una parte profunda del cerebro y son mucho más difíciles o incluso imposibles de extirpar. La cirugía sirve principalmente para aliviar los síntomas del animal al descomprimir el cerebro.

La radioterapia puede ralentizar la progresión de la mayoría de los tipos de tumores cerebrales en mascotas. Pero para que esta terapia sea segura, el animal debe estar lo suficientemente sano como para someterse a una anestesia general para cada dosis de radiación. Si la masa es larga, lo mejor es primero extirpar lo más que se pueda, lo que descomprimirá el cerebro y hará que el perro sea capaz de soportar la radiación.

La quimioterapia no es una opción de tratamiento común para los tumores cerebrales porque la barrera hematoencefálica limita la eficacia de los medicamentos. Hay muy pocos medicamentos de quimioterapia que pueden cruzar la barrera, así que por lo general se ofrece como una opción para tratar un glioma cuando la radiación no es una posibilidad.

Sin embargo, los agentes de quimioterapia pueden tener efectos secundarios devastadores, especialmente en el hígado y la médula ósea, así que durante el tratamiento, el animal debe estar bajo estricta supervisión. No recomiendo la quimioterapia para pacientes con tumores cerebrales.

El objetivo del tratamiento paliativo para un tumor cerebral es aliviar los síntomas del animal. Por ejemplo, si tu perro tiene convulsiones o acumulación de líquido en el cerebro, lo que se busca es tener estos problemas bajo control.

Recomendaciones de Terapia Complementaria

En la mayoría de las mascotas, los tumores cerebrales pueden tratarse, no curarse. Por esa razón, recomiendo firmemente trabajar con un veterinario holístico o integral que puede ofrecerte terapias complementarias naturales para reducir el dolor y la inflamación de tu mascota. Algunas veces, se puede ralentizar el crecimiento tumoral con terapias complementarias y existen muchas opciones que ayudarán a mejorar la calidad de vida de tu mascota.

Recomiendo darle a todas las mascotas con tumor cerebral un suplemento llamado CRONaxal, conocí este suplemento gracias a mis amigos de KetoPet Sanctuary. Y si en donde vive tiene acceso a la oxigenoterapia hiperbárica, se la recomiendo mucho.

Otra de mis recomendaciones es que los perros con un tumor cerebral deben llevar una alimentación rica en grasas, cantidades moderadas de proteína y sin carbohidratos (sin alimentos secos en absoluto). A este tipo de alimentación se le conoce como dieta cetogénica y ayuda a combatir los tumores y ralentizar la tasa de metástasis.

La dieta cetogénica es especialmente beneficiosa para el cáncer cerebral porque las células de cáncer en el cerebro utilizan una gran cantidad de glucosa como fuente de energía. La fuente principal de glucosa son los carbohidratos. Las células cancerosas malignas tienen una capacidad muy limitada para utilizar la grasa como fuente de energía y utilizan la proteína como energía sólo después de haber sido procesada por el hígado para formar glucosa.

Durante este último año, he viajado por todo el mundo con el artista de cine digital Rodney Habib, cuyo sitio web Planet Paws es el sitio de salud de mascotas más grande del mundo, para filmar un documental sobre el cáncer en perros.

Hemos tenido el privilegio de entrevistar a algunos de los principales investigadores del cáncer en el mundo, ya que gran parte de su trabajo se ha realizado en pacientes con cáncer cerebral humano, con resultados asombrosos.1 Lo que he aprendido es que el cerebro prefiere utilizar los cuerpos cetónicos (que provienen de la grasa) como fuente de energía, lo que ayuda a combatir las células de cáncer cerebral que no pueden utilizar esta fuente alternativa de combustible.2

Esto significa que las cetonas son la fuente perfecta de combustible para los pacientes con cáncer de cerebro, porque ofrece el combustible de “alto octanaje” que el cerebro necesita para realizar sus innumerables tareas sin proporcionar una fuente de energía (azúcar) para las células neoplásticas (cancerosas).3

El almidón (que se convierte rápidamente en azúcar) es abundante en el alimento para mascotas, incluyendo las croquetas “sin granos”. Las fuentes ocultas de almidón en la alimentación de tu mascota incluyen productos de papa, tapioca, lenteja, garbanzo y chícharos.

Es imposible producir alimento seco sin un componente de almidón, por lo que te recomiendo dejar de darle alimentos secos a tu mascota si padece cáncer (y si quieres prevenir el cáncer, también te recomiendo eliminar el alimento seco y los subproductos cancerígenos que se producen durante su fabricación).

KetoPet Sanctuary localizado a las afueras de Austin, Texas ha estado utilizando exitosamente una dieta cetogénica para ralentizar, detener e incluso revertir los diferentes tipos de cáncer en los perros de rescate. Su protocolo incluye un riguroso plan de 120 días que involucra la restricción calórica y una alimentación a base de alimento crudo, rica en grasas y sin carbohidratos.

[+]Fuentes y Referencias [-]Fuentes y Referencias

  • 1 Nutrition & Metabolism. 2010 Apr 22;7:33
  • 2, 3 British Journal of Cancer. 2003 Oct 6;89(7):1375-82