Por Qué es un Error Impedirle a Tu Perro que Gruñe

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Septiembre 01, 2017 | 3,983 vistas

Historia en Breve

  • Recientemente, los investigadores realizaron un estudio para saber cómo los seres humanos entendían tres diferentes tipos de gruñidos de perro
  • Los voluntarios eligieron correctamente los gruñidos que eran compatibles con el contexto adecuado, el 63 % del tiempo, y eligieron mejor al escoger los gruñidos que eran de juego
  • En un estudio anterior, los mismos investigadores estudiaron la precepción de los perros hacia los gruñidos de otros perros
  • Los perros distinguen más fácilmente los gruñidos de protección hacia los alimentos, en comparación con los gruñidos por un peligro desconocido, así como los gruñidos de juego
  • Gruñir es una forma normal y necesaria de comunicación canina que los dueños de perros no deben desalentar

Por la Dra. Becker

Recientemente, los investigadores del proyecto Family Dog de la Universidad Eötvös Loránd, en Hungría, realizaron un estudio para determinar qué tan bien entendían los humanos los diferentes tipos de gruñidos de los perros.1 Los estudios anteriores se habían enfocado en cómo las personas interpretan los ladridos de los perros, pero este es uno de los primeros en examinar los gruñidos.

A muchos dueños de perros les sorprende saber que los gruñidos de perro, que suelen relacionarse con la agresión, no siempre representan una amenaza. Por ejemplo, los perros suelen gruñir durante el juego.

Una amiga mía tiene un perro pequeño al que le encanta cuando le lanza cierto juguete por las escaleras para tener que ir por él. ¡Mientras él baja rápido por las escaleras detrás de su juguete, a menudo, emite un pequeño gruñido mientras baja en cada escalón de las escaleras!

Los Voluntarios Acertaron Cual Era el Contexto Compatible con los Gruñidos de Perro el 63 % del Tiempo

Para el estudio, los investigadores hicieron grabaciones de audio de 18 perros gruñendo en tres escenarios diferentes; es decir, cuando se encontraron con un perro desconocido o humano, cuando defendían su comida, y durante el juego.

Posteriormente, las grabaciones fueron reproducidas para 40 voluntarios humanos, a quienes se les solicitó que eligieran el gruñido compatible con cada actividad específica en la que sentían que el perro estaba involucrado.

En total, los voluntarios eligieron correctamente el gruñido que coincidía con la actividad adecuada el 63 % del tiempo, lo que indica que los seres humanos hacen mucho más que simplemente adivinar sobre la naturaleza de los gruñidos de los perros.

Además, los investigadores observaron que las mujeres, con una tasa de éxito del 65 %, fueron más atinadas en interpretar gruñidos, en comparación con los hombres, que adivinaron correctamente solo el 45 % del tiempo.

No es sorprendente que el equipo también descubriera que las personas que tenían un perro en casa o trabajaban con perros de forma cotidiana, fueran 20 % más aptos para entender los gruñidos, en comparación con las personas que no tenían un constante contacto con perros. Muy a menudo, los voluntarios reconocieron correctamente los gruñidos de juego, pero tuvieron problemas para distinguir entre los gruñidos de protección hacia los alimentos y los gruñidos hacia "peligros desconocidos".

Los Perros Tienen Diferentes Gruñidos de Protección Hacia los Alimentos de Otros Perros

Hace unos años, el mismo equipo de investigación estudió cómo los perros respondían a los gruñidos de otros perros.2

Los investigadores registraron una serie de gruñidos de juego, gruñidos de amenaza y gruñidos de protección hacia los alimentos. Enseguida, colocaron un hueso carnoso difícil de resistir en una habitación junto con una grabadora lista para reproducir los tres diferentes tipos de gruñidos. Uno por uno, los perros fueron llevados a la habitación donde se encontraba el hueso y les permitieron tener libre acceso a ella.

En cada experimento de 90 segundos, cuando un perro se acercaba al hueso, oía un gruñido de juego grabado, un gruñido de amenaza o un gruñido de protección hacia los alimentos. Los investigadores observaron que ni el gruñido de juego ni los gruñidos de amenaza disuadieron a la mayoría de los perros de tomar el hueso.

Solo el gruñido de protección hacia los alimentos persuadió a la mayoría de los perros de tomarlo.

De 12 perros, 11 de ellos se alejaron del hueso inmediatamente después de oír el gruñido de protección hacia los alimentos; y solamente 7, de los 12, regresaron por el hueso, en un plazo de 90 segundos.

De cada 12 perros, 4 de los que escucharon el gruñido de juego se alejaron del hueso, al igual que lo hicieron solo 2, de cada 12 perros que escucharon el gruñido de amenaza. Y solo 1 perro, de cada grupo, se mantuvo alejado del hueso durante todo el experimento.

Por Qué No Debes Evitar Que Tu Perro Gruña

Cuando tu perro gruñe, tu primera reacción podría ser evitar que lo haga, en función de la situación. Pero lo que muchas personas no se percatan es que detener un gruñido podría ocasionar problemas más graves.

Cuando tu perro gruñe, trata de indicarte algo, por lo general, es que se siente incómodo o asustado. Le que hace es emitir una advertencia sin palabras — porque no puede hablar — y como tal, su gruñido debe ser no solo aceptable, sino deseable.

Castigar a tu perro por gruñir podría enseñarle a no hacerlo, pero eso significa que es posible que no emita ninguna advertencia en situaciones que lo estresen. El resultado final podría ser que de repente se quede inmóvil por miedo o incluso que muerda a alguien inesperadamente. Esto puede tomarme completamente por sorpresa, porque le has enseñado a no comunicarse contigo a través de gruñidos.

El castigo podría suprimir los gruñidos de tu perro pero no cambiará su estado emocional. Seguirá sintiendo miedo e incomodidad, y en el caso de muchos perros, esos sentimientos podrían desencadenar conductas de agresión. Castigar a un perro que ya se sienta temeroso solo aumentará su ansiedad y fomentará la agresión y otros comportamientos basados en el miedo.

Además, castigar a tu perro por gruñir podría dificultar la comunicación entre los dos, así como dañar el vínculo que comparten.

Así que, si bien, probablemente no quieras que tu perro gruña (especialmente contigo), es muy posible que sea contraproducente castigar esta forma de comunicación canina normal, y esto ocasione que tu perro sea aún más temeroso y potencialmente más agresivo.

Además, disminuirá la probabilidad de que gruña la próxima vez que se sienta incómodo, lo que significa que perderá esta valiosa forma de comunicación canino-humana. Y de nuevo, si tu perro deja de gruñir, no podrás recibir una advertencia antes de que sienta la necesidad de sobrepasar su límite y actuar posiblemente de forma agresiva.

Qué Debes Hacer Si Tu Perro Gruñe

Detén lo que estás haciendo. Si sabes que es posible que tu perro muerda poco después de gruñir, detente inmediatamente, aléjate y dirígete hacia un punto seguro (también debes alejarte de cualquier perro desconocido que te gruña).

Si sabes que tu perro podría gruñir pero es poco probable que muerda, deja de hacer la acción que realizas, pero permanece en donde estás.

Cuando tu perro se relaje, aléjate (lo que significa una recompensa por relajarse, no por gruñir). Si es necesario (y sabes que puedes hacerlo sin correr el riesgo de ser mordido), aléjalo de la situación.

Descubre por qué gruñó. ¿Qué es lo que causó que tu perro se sintiera incómodo o temeroso? ¿Intentabas cortarle las uñas? ¿Le quitaste su comida? ¿Tratabas de sacarlo al exterior (o al interior)? Es importante saber qué situación desencadeno la respuesta de tu perro.

Elabora un plan para hacer que la situación sea menos estresante. Es posible que tengas que ser creativo o incluso buscar la ayuda de un entrenador profesional que utilice refuerzo positivo. Por ejemplo, si tu perro gruñe cuando intentas acicalarlo, distráelo con premios mientras otra persona lo asea.

También, podrías tratar de redirigirlo al proporcionarle una experiencia más positiva, como tiempo de juego, o enviarlo a su cama y luego recompensarlo al realizar ese comportamiento.

Trata de eliminar los factores de estrés. Los perros se estresan demasiado, y al igual que en las personas, el estrés podría acumularse. Por ejemplo, si has tenido huéspedes, un perro que está acostumbrado a una casa tranquila podría estar al límite de tener un ataque de estrés. Si luego lo llevas al peluquero o se desencadena una tormenta y tiene miedo a los truenos, es probable que se sienta aún más ansioso de lo normal.

En general, cuanto más puedas disminuir los factores de estrés en el entorno de tu perro, será mejor y en casos donde el estrés no puede evitarse, al menos debes asegurarte de que tenga un lugar seguro y tranquilo para refugiarse (como una jaula acogedora).

Para abordar los gruñidos, debes abordar el miedo. Los gruñidos son un síntoma de un problema más grave; una señal de que tu perro tiene miedo y es incapaz de tolerar una situación dada. No tiene sentido castigar el "síntoma", expresado como gruñido, ya que simplemente es la forma en la que tu perro te indica que algo está mal.

En vez de eso, debes averiguar qué es lo que le hace sentir incómodo, y luego elaborar un plan para abordarlo. En los casos en que el entorno que desencadena la sensación de miedo no puede ser cambiado (como las visitas al veterinario o al peluquero), debes utilizar técnicas, tales como la distracción, para disipar la sensación de tensión.

También, podrías buscar apoyo de parte de un profesional conductista, u otro entrenador, para ayudar a tu perro para que sea menos temeroso.

Es importante reconocer que, por lo general, los gruñidos entre los cachorros o perros que juegan son perfectamente normales y no necesita intervención. Mientras tu perro no demuestre otras señales de agresión, puedes asumir que los gruñidos ocasionales, durante el juego, solo son parte de la diversión.

[+]Fuentes y Referencias [-]Fuentes y Referencias

  • 1 Royal Society Open Science, 170134
  • 2 Animal Behaviour, Volume 79, Issue 4, April 2010, Pages 917-925