Detecta la enfermedad hepatica en humanos, proximamente disponible para mascotas

enfermedad del higado en perros

Historia en Breve -

  • En los humanos, la enfermedad hepática se puede detectar por medio de un simple análisis de sangre que detecta la miR-122, una molécula de alta concentración en aquellos que tienen alguna enfermedad hepática
  • Los perros que padecen de la enfermedad hepática también tienen niveles mucho más altos de miR-122 que otros perros, por lo que esto resulta ser un útil indicador biológico de este tipo de enfermedades en estos animales
  • En la actualidad, la enfermedad hepática en los perros se diagnostica por medio de una biopsia, un procedimiento invasivo que implica el riesgo de traer consigo complicaciones graves, además de ser costoso
  • El análisis de sangre para detectar la miR-122 pronto podría ofrecer una opción rápida y fácil para que los dueños de mascotas vigilen la salud del hígado de su mascota

Por la Dra. Karen Shaw Becker

El análisis de sangre que se utiliza para detectar la enfermedad hepática en los humanos pronto podría estar también disponible para pacientes veterinarios. Hoy en día, la enfermedad hepática en los perros se diagnostica por medio de una biopsia, un procedimiento invasivo que implica un riesgo de traer consigo complicaciones graves, además de ser costoso.

Sin embargo, en los humanos, la enfermedad hepática se puede detectar a través de un simple análisis de sangre que detecta la miR-122, una molécula que tiene altas concentraciones en aquellos con alguna enfermedad hepática.

Veterinarios de la Escuela Real de Estudios Veterinarios (Dick) de la Universidad de Edimburgo analizaron los niveles de miR-122 en 250 perros, incluyendo a mestizos de labrador y poodle, pastores ingleses y cocker spaniels.1

Algunos de los perros estaban sanos, algunos tenían enfermedades que no estaban relacionadas con el hígado y treinta de estos perros tenían alguna enfermedad hepática confirmada. Resultó que los perros con enfermedad hepática mostraban tener niveles mucho más altos de miR-122 que los demás perros, por lo que éste resulta ser un útil indicador biológico para detectar este tipo de enfermedades en estos animales, similar a lo que pasa con los humanos.

En un comunicado de prensa, el investigador principal, Richard Mellanby, director del departamento de Ciencias de los Animales de Compañía del Hospital para Animales Pequeños de la Universidad de Edimburgo dijo: “Hemos encontrado una forma concreta, delicada y no invasiva de detectar el daño hepático en los perros. Esperamos que nuestro análisis mejore los pronósticos en gran medida al permitir que los veterinarios realicen diagnósticos rápidos y precisos2

Indicadores de una enfermedad hepática en perros

El hígado es un órgano de suma importancia el cual realiza numerosas funciones para tu perro, como filtrar las toxinas de la sangre y fabricar las proteínas necesarias para una variedad de funciones, incluyendo la coagulación de la sangre y el almacenamiento del azúcar en forma de glucógeno.

El hígado de tu perro también almacena vitaminas, produce ácidos biliares para la digestión, descompone los medicamentos y metaboliza las fuentes de energía. Incluso influye en las reacciones del sistema inmunológico y ayuda a propagar células sanguíneas.3

Es evidente que, si el hígado no está funcionando como debe, puede afectar de forma severa la salud, longevidad y calidad de vida de tu perro, lo cual da lugar a cualquiera de los siguientes síntomas:4

Ictericia (ojos, encías o lengua amarillentos)

Pérdida del apetito

Pérdida de peso

Aumento en la sed

Vómito o diarrea

Convulsiones

Desorientación

Depresión

Cambios de personalidad

Aumento de la micción

Cambio en el color de las heces

Retención de líquidos en el abdomen (ascitis)

Los problemas neurológicos que se mencionan en la tabla, como los cambios de personalidad y la desorientación, pueden ser provocados por una encefalopatía hepática, que es una complicación de la enfermedad hepática que afecta al cerebro.

Los perros con una función hepática deficiente pueden desarrollar una serie de síntomas neurológicos entre los cuales están una coordinación deficiente, babeo excesivo, incapacidad para responder a las órdenes básicas, andar sin rumbo y cambios en el comportamiento.

Causas de la enfermedad hepática

La enfermedad hepática puede ser provocada por muchos factores. Entre ellos: la exposición a sustancias venenosas como plantas tóxicas, algas verdeazuladas, el uso crónico de analgésicos o la exposición a pesticidas ambientales y veterinarios.

La enfermedad hepática también puede provocarse a partir de infecciones, como es el caso de la hepatitis infecciosa, toxoplasmosis o leptospirosis.

En este último caso, la bacteria leptospira se transmite a través de la orina que contamina las fuentes de agua. Los perros recogen la bacteria a través de un corte o ruptura en la piel al entrar en contacto con el agua o tierra contaminada, o cuando beben agua contaminada de un charco o estanque.

La hepatitis crónica activa (HC) es otra enfermedad en la que hay una inflamación persistente y progresiva del hígado, que da como resultado a una enfermedad conocida como cirrosis hepática.

La mayoría de los casos de HC tienen un origen desconocido, pero la enfermedad se observa con mayor frecuencia en hembras de mediana edad, o mayores, y en ciertas razas que están predispuestas a la misma, como los terriers de Bedlington, dobermans, skye terriers, poodles, cocker spaniels y terriers blancos de West Highland.

Algunas enfermedades endocrinas también pueden afectar al hígado de tu perro, incluyendo la diabetes, enfermedad de Cushing y el hipertiroidismo, al igual que los parásitos del corazón que no han sido tratados, problemas con el páncreas o, incluso, el consumo de alimentos grasosos.5

La importancia de detectar estos problemas a tiempo

El hígado es un órgano fascinante ya que cuenta con poderes regenerativos y la capacidad de funcionar adecuadamente incluso cuando está “enfermo”. Cuando se detectan los problemas a tiempo, es posible hacer cambios para salvar la función hepática de tu perro antes que los problemas se vuelvan irreversibles o crónicos.

El nuevo análisis de miR-122 en la sangre ofrecerá una opción rápida y fácil para que los dueños de mascotas vigilen la salud del hígado de sus mascotas pero, hasta que esté disponible para todos, hay otros análisis que puedes probar.

Los niveles séricos que se evalúan con más frecuencia en las mascotas incluyen a la FA (fosfatasa alcalina), ALT (alanina transaminasa), AST (aspartato transaminasa), GGT (gamma-glutamil transferasa), bilirrubina y albúmina.

Sin embargo, cada uno de estos tiene sus propias limitaciones, como la FA, que puede ser un indicador de enfermedad hepática pero también puede que esté elevada debido a muchas otras cosas (la FA no es específica del hígado).

Por otro lado, un valor elevado de ALT (sin elevación en otros marcadores) puede indicar la muerte rápida o daño de las células hepáticas, mientras que la enzima AST en altas concentraciones puede indicar problemas en el hígado u otras áreas del cuerpo, como músculos esqueléticos y cardíacos.

La bilirrubina en altas concentraciones o la albúmina en bajos niveles también pueden ser signos de enfermedad o insuficiencia hepática. Si tu mascota tiene alguna de estas anomalías en la sangre, tu veterinario debe evaluarla de inmediato, sobre todo si tu perro está presentando sus síntomas.

Por desgracia, no se puede confiar en un solo valor de ALT, GGT o AST para lograr un diagnóstico o pronóstico definitivo. Estas enzimas indican el daño que hay en las células hepáticas, pero no indican cómo está la función hepática general, y tampoco le señalan a tu veterinario por qué y cómo se daña el hígado.

Para evaluar lo que queda de la función hepática, es necesario realizar una prueba de ácidos biliares. A menudo, ésta es la siguiente recomendación de diagnóstico que hacen los veterinarios si las enzimas hepáticas se encuentran en niveles elevados, además de recomendar un ultrasonido del hígado.

El aumento de los niveles de las enzimas hepáticas debe revisarse con regularidad, junto con otros indicadores de la enfermedad y función hepática (ácidos biliares) para darte una mejor idea de lo que en realidad está sucediendo y discernir si el protocolo del tratamiento está tratando de forma eficaz a la enfermedad hepática.

Como lo mencionaba antes, un diagnóstico definitivo de la enfermedad hepática a menudo requiere de una biopsia, por lo que el análisis de miR-122 en la sangre será una herramienta de gran utilidad para el diagnóstico en el futuro.

Para cuidar la salud de tu mascota

El hígado de tu perro (al igual que el tuyo) se encuentra todos los días bajo un bombardeo de estrés debido a los contaminantes que hay en el aire, agua y alimentos, además de parásitos, enfermedades infecciosas, vacunas innecesarias y otras toxinas ambientales.

La desintoxicación hepática regular con suplementos como el cardo mariano, SAM-e, fosfatidilcolina, NAC (N-acetil cisteína) o SOD (superóxido dismutasa) puede ofrecerle al hígado de tu mascota el apoyo adicional que necesita para mantenerse saludable.

Esto puede ser de especial importancia si las enzimas hepáticas que están levemente elevadas se muestran en los análisis de sangre de rutina y, en este caso, querrás verificarlas de nuevo con regularidad para asegurarte de que estén mejorando y no empeorando.

El fruto de la Schisandra, la cual se incluye en muchas fórmulas de la Medicina China Tradicional (MCT), es otra opción popular por ayudar a proteger el hígado contra diversas toxinas.

Otras hierbas que ayudan a la función hepática y a la desintoxicación son las raíces de bardana, de diente de león y de uva de Oregón, además del regaliz y la acedera.

Sin embargo, si tu perro tiene síntomas de enfermedad hepática, deberías trabajar con un veterinario integral que pueda ayudarte a determinar el origen de la enfermedad y a llevar a cabo el mejor protocolo de tratamiento para la situación.

Lo anterior se debe a que la medicina convencional todavía tiene muy poco que ofrecer a los pacientes con enfermedad hepática crónica en cuanto a desacelerar la progresión de la enfermedad. Además, la mayoría de los veterinarios alópatas aún no recomiendan protocolos de desintoxicación regulares para reducir el estrés y degeneración hepática.

Por fortuna, el análisis de miR-122 en la sangre resultará muy efectivo y accesible alrededor del mundo para que los perros puedan ser diagnosticados de una forma más económica. De esta manera un plan de tratamiento y recuperación puede crearse e instituirse con antelación en el proceso de la enfermedad.

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