4 tumores, 10 síntomas y 5 reductores de riesgo en mascotas

Análisis escrito por Dra. Karen Shaw Becker
riesgo de cáncer en mascotas

Historia en Breve -

  • En la actualidad, cada vez más perros y gatos, incluidas las mascotas jóvenes, están siendo diagnosticadas con cáncer
  • Los tipos de cáncer más comunes en perros y gatos incluyen los tumores de linfoma y mastocitos
  • Los síntomas de cáncer en mascotas también se observan en muchos otros trastornos y requieren atención veterinaria inmediata
  • Existen algunas medidas que todo dueño puede tomar con el fin de ayudar a reducir el riesgo de su mascota de desarrollar cáncer

Por desgracia, nunca antes en la historia habíamos visto tantos casos de cáncer en mascotas incluidos los perros y gatos jóvenes. Según la Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA por sus siglas en inglés), alrededor de 1 de cada 4 perros desarrollará neoplasia en algún momento de sus vidas y casi la mitad de los perros mayores de 10 años desarrollarán cáncer.

A pesar de que no hay mucha información disponible sobre las tasas de cáncer en gatos, lo que sí sabemos es que ciertos tipos de cáncer, como el linfoma, por ejemplo, son más comunes en gatos que en perros.

Cuando se habla de cáncer en mascotas, es muy importante entender el significado de ciertos términos médicos de uso común. Neoplasia es el término médico usado para describir el crecimiento anormal y descontrolado de células o tejidos en el cuerpo; mientras que la palabra neoplasma describe el crecimiento anormal en sí. Los neoplasmas pueden ser benignos o malignos.

Por lo general, los neoplasmas benignos crecen lentamente y pueden desplazarse, pero no suelen invadir los tejidos circundantes, ni diseminarse a otras partes del cuerpo. Los neoplasmas malignos se comportan de manera menos predecible, crecen a varios ritmos (incluso muy rápido), invaden los tejidos circundantes y se diseminan (metastatizan) a otras partes del cuerpo.

Otros términos relacionados incluyen tumor y masa, ambos se utilizan para describir la apariencia física de un neoplasma. Con frecuencia, se utiliza la palabra cáncer en lugar de neoplasia; pero técnicamente, solo los neoplasmas malignos son cáncer.

Tipos comunes de cáncer en mascotas

Cáncer de la glándula mamaria — El cáncer de glándula mamaria o mama es común en perros y gatos. Es el tumor más común en perros y el tercero más común en gatos.

Uno de los supuestos beneficios de la esterilización temprana de mascotas es que reduce el riesgo de cáncer de la glándula mamaria. Sin embargo, un estudio publicado en Journal of Small Animal Practice encontró que no existe evidencia suficiente que respalde la teoría de que la esterilización a cualquier edad reduce el riesgo de cáncer de mama.

Linfoma — El linfoma es un cáncer incurable del sistema linfático, el cual forma parte del sistema inmunológico. En los gatos, uno de cada tres diagnósticos de cáncer es linfoma, que se desarrolla con mayor frecuencia en el tracto gastrointestinal (GI). Los perros también desarrollan linfoma.

Para evitar contribuir con el riesgo de linfoma de tu perro o gato, asegúrate de que tu mascota no esté expuesta al humo de cigarro o sustancias químicas para el césped, en especial, al tipo de productos aplicados por compañías profesionales para el cuidado del césped.

Tumores de mastocitos — El tipo más común de cáncer de piel en mascotas es el tumor de mastocitos (MCT). El MCT es mucho más común en perros que en gatos. En gatos, los tumores de mastocitos se observan con mayor frecuencia en la piel de la parte de la cabeza o el cuello, pero pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo.

Los gatos con estos tumores suelen ser de mediana edad en adelante. Por desgracia, los gatitos con tumores de mastocitos en el interior de sus cuerpos, que por lo general se desarrollan en el tracto gastrointestinal o el bazo, tienen un pronóstico mucho peor en comparación con los tumores que se desarrollan en la piel.

En perros, los tumores de mastocitos se encuentran con mayor frecuencia en el tronco, las extremidades y entre los dedos de las patas. El pronóstico depende de la ubicación del tumor, la extensión, el grado y el tipo de tratamiento administrado. Los tumores de mastocitos de piel son muy diferentes en perros que en gatos. La cirugía para extirpar el tumor es menos invasiva en el caso de los gatos, y el pronóstico para una recuperación completa es mucho mejor en gatos que en perros.

Los tumores de mastocitos con un pronóstico generalmente desfavorable son los que se encuentran en el músculo, alrededor del hocico, en los órganos internos, en el torrente sanguíneo, en la médula ósea y cuando se trata de tumores ulcerados. Los tumores de mastocitos que causan ulceración GI o que son grandes, de rápido crecimiento o recurrentes también tienen un pronóstico mucho peor.

Osteosarcoma — El osteosarcoma es un cáncer de huesos agresivo que, por lo general, invade los huesos largos de los perros de razas grandes y gigantes. Incluso con la amputación de la extremidad afectada y la quimioterapia, que es el tratamiento estándar hoy en día, la tasa de supervivencia promedio es de solo un año.

10 síntomas de cáncer en perros y gatos

Las mascotas pueden desarrollar neoplasia en casi cualquier parte del cuerpo, por lo que los síntomas varían según los tejidos y órganos involucrados, así como por la gravedad de la neoplasia. Si tu mascota muestra una o más de las siguientes 10 señales de advertencia de cáncer, haz una cita con tu veterinario de inmediato:

1. Inflamaciones inusuales que no desaparecen o que crecen — La mejor manera de descubrir bultos, inflamación o hinchazón en tu perro o gato es acariciarlo.

2. Llagas que no se curan — Las llagas que no se curan pueden ser un signo de infección o cáncer y deben ser evaluadas por un veterinario.

3. Pérdida de peso — La enfermedad podría ser la razón por la que tu mascota está bajando de peso a pesar de no estar a dieta.

4. Pérdida de apetito — La renuencia o la negativa a comer es otro signo de una posible enfermedad.

5. Sangrado o secreción — El sangrado puede ser causado por muchas razones, de las cuales la mayoría son señal de problema. Los vómitos y la diarrea inexplicables también se consideran secreciones anormales.

6. Mal olor — Un olor desagradable es un signo común de tumores en el ano, hocico o nariz.

7. Dificultad para comer o tragar — Este es un signo común de cáncer de hocico o cuello.

8. Renuencia al ejercicio o bajo nivel de energía — Muchas veces, esta es una de las primeras señales de que una mascota no se siente bien.

9. Cojera persistente — La cojera tiene muchas causas, incluidos el cáncer de nervio, músculo o hueso.

10. Dificultad para respirar, orinar o defecar — Estos síntomas deben ser evaluados por tu veterinario lo antes posible.

Muchos de estos síntomas también se presentan con otros trastornos y enfermedades, pero independientemente de esto, si una mascota muestra cualquiera de estos síntomas significa que necesita atención veterinaria inmediata. Al igual que con cualquier enfermedad, cuanto antes se diagnostique a tu perro o gato, mayores serán las posibilidades de un resultado positivo.

Medidas que puedes tomar para ayudar a reducir el riesgo de cáncer de tu mascota

1. No permitas que tu perro o gato tenga sobrepeso — Los estudios demuestran que restringir la cantidad de calorías que come un animal previene o retrasa la progresión del desarrollo de tumores en todas las especies. Menos calorías hacen que las células del cuerpo bloqueen el crecimiento del tumor, mientras que demasiadas calorías pueden causar obesidad, y la obesidad está estrechamente relacionada con un mayor riesgo de cáncer en los seres humanos.

Existe una relación entre el exceso de glucosa, el aumento de la sensibilidad a la insulina, la inflamación y el estrés oxidativo, todos los cuales son factores en la obesidad y el cáncer. Es importante recordar que la grasa no solo se asienta en el cuerpo de tu mascota de manera inofensiva. Produce inflamación que, a su vez, puede promover el desarrollo tumoral.

2. Dale una dieta antiinflamatoria — Todo lo que crea o promueve la inflamación en el cuerpo aumenta el riesgo de cáncer. Las investigaciones actuales sugieren que el cáncer es en realidad una enfermedad inflamatoria crónica, promovida por el consumo de carbohidratos. El proceso inflamatorio crea un ambiente en el que proliferan células anormales.

Para crecer y multiplicarse, las células cancerosas necesitan de la glucosa de los carbohidratos, por lo que debes eliminar esa fuente de energía del cáncer. Los carbohidratos que debes eliminar de la dieta de tu mascota incluyen granos procesados, frutas con fructosa y verduras con almidón como las papas.

Toma en cuenta que todo el alimento seco o croquetas ("comida rápida") contiene alguna forma de almidón altamente procesado y potencialmente carcinogénico. Puede estar libre de granos, pero no puede estar libre de almidón porque no es posible fabricar croquetas sin usar algún tipo de almidón. La correlación entre consumir comida rápida y el cáncer se ha establecido en seres humanos, así que mi consejo es que incorpores la mayor cantidad de alimentos frescos y sin procesar que te sea posible dentro de la alimentación de toda tu familia.

Por lo general, las células cancerosas no pueden usar las grasas obtenidas de la alimentación para obtener energía, por lo que el alto consumo de grasas de buena calidad es beneficioso para los perros que luchan contra el cáncer, así como lo es reducir la cantidad de proteínas y eliminar el consumo de carbohidratos.

Otra de las causas principales de los problemas de salud inflamatorios es una dieta rica en ácidos grasos omega-6 y baja en omega-3. Los omega-6 aumentan la inflamación, mientras que los omega-3 la reducen. El alimento procesado para mascotas suele contener una alta cantidad de ácidos grasos omega-6 y muy pocos ácidos grasos omega-3.

Una dieta saludable para tu mascota, es decir, una que sea antiinflamatoria y ayude a combatir el cáncer, consiste en alimentos reales, enteros y de preferencia, crudos. Debe incluir proteínas de alta calidad como carne de músculos, órganos y huesos.

También debe incluir altas cantidades de grasa de origen animal, altos niveles de EPA y DHA (ácidos grasos omega-3) y algunos vegetales frescos de bajo índice glucémico. Esta dieta apropiada para especies tiene un alto contenido de humedad y no contiene granos ni almidones.

También te recomiendo asegurarte de que la dieta sea equilibrada al seguir las recomendaciones de la dieta ancestral, que tienen estándares mucho más rigurosos (cantidades más altas de minerales y vitaminas) que nuestras recomendaciones alimentarias actuales para mascotas (AAFCO).

Algunos suplementos beneficiosos como los probióticos, hongos medicinales, enzimas digestivas y alimentos súper verdes también pueden ser muy beneficiosos para mejorar la función inmunológica.

3. Reduce o elimina la exposición de tu mascota a las toxinas — Estos incluyen pesticidas químicos como preventivos contra pulgas y garrapatas, químicos para el césped (herbicidas), humo de cigarro, productos ignífugos, limpiadores para el hogar y productos para aromatizar el aire como velas y difusores.

Debido a que vivimos en un mundo tóxico y evitar toda exposición química es casi imposible, también te sugiero ofrecerle a tu mascota un protocolo de desintoxicación regular.

4. Si tu mascota es un perro, en especial de raza grande o gigante, espera a que tenga de 18 meses a 2 años de edad para esterilizarla o castrarla — Los estudios han relacionado la esterilización y la castración con el aumento de las tasas de cáncer en perros. Aún mejor, investiga formas alternativas para esterilizar a tu mascota sin alterar su equilibrio hormonal.

5. Evita vacunas innecesarias — Los protocolos de vacunas deben adaptarse para minimizar el riesgo y maximizar la protección, teniendo en cuenta la raza, los antecedentes, el estado nutricional, el estilo de vida y la vitalidad general de la mascota. Sabemos que las vacunas pueden causar cáncer y sabemos que la prueba de títulos de anticuerpos es una forma responsable de garantizar que tu mascota tenga la inmunidad adecuada en lugar de vacunarla en exceso cada año.