Esto puede ser más duro para tu mascota de lo que crees

perros leen la cara

Historia en Breve -

  • En un estudio reciente se confirmó que sin duda tu mascota puede leer las emociones de tu expresión facial
  • Dependiendo de las expresiones faciales que se les mostraron, los perros del estudio respondieron con un aumento o relajación en la frecuencia cardíaca, además de girar la cabeza hacia la izquierda o derecha
  • Los giros de la cabeza sugieren que los perros usan diferentes partes de sus cerebros para procesar las emociones humanas
  • Un estudio anterior se concluyó que los perros también pueden detectar las emociones humanas y ajustar su comportamiento como consecuencia

Por la Dra. Karen Shaw Becker

En un estudio reciente se confirmó lo que algunos de los que tenemos perros ya sabemos: los compañeros caninos son capaces de leer las expresiones faciales de los humanos. Y no solo eso sino que nuestros perros se comportan de manera diferente cuando ven ciertas emociones en nuestras caras.

Como parte del proceso de domesticación y de miles de años de contacto cercano con los humanos, los perros han desarrollado ciertas habilidades que les permiten interactuar y comunicarse con las personas. Hay investigaciones recientes que sugieren que el cerebro canino puede leer las señales emocionales contenidas en la voz, el olor corporal y la postura de una persona.1

El estudio sobre la expresión facial, publicado recientemente en la revista Learning & Behavior,2 involucró a tres investigadores de Italia y 26 perros. Los científicos pusieron comida para los perros y, mientras comían, les mostraron fotos de los rostros de dos humanos (un hombre y una mujer).

Las imágenes se colocaron deliberadamente a los lados de la línea de visión de los perros, las cuales mostraron a los humanos expresando con intensidad una de seis emociones a la vez: enojo, miedo, felicidad, tristeza, sorpresa y disgusto. Mientras tanto, una segunda cara mostraba una expresión neutral (no emocional).

Los perros prestan especial atención a los rostros que muestran enojo, miedo y felicidad

Los investigadores observaron que cuando los perros vieron expresiones faciales como enojo, miedo y felicidad, ocurrieron ciertas cosas:

  • Sus ritmos cardíacos se aceleraron
  • Giraban la cabeza hacia la izquierda
  • Tardaron más en querer a comer que cuando se les mostró la cara neutral

Los científicos concluyeron que los perros experimentaron más estrés cuando se les mostraban estas tres expresiones faciales en particular, y propusieron que la cara feliz les causaba estrés porque instintivamente perciben como amenazantes los dientes descubiertos. Lo interesante es que cuando se les mostraban expresiones faciales de sorpresa, permanecían relajados y tendían a girar la cabeza hacia la derecha.

No mostraron ningún “sesgo lateral” con sus cabezas cuando se les mostraron imágenes de tristeza, disgusto o una expresión neutral.

Los perros usan distintas partes de sus cerebros para entender las emociones humanas

Los resultados de este estudio son una prueba más de qué tan conectados están los perros con las personas. Según los investigadores, el hecho de que los perros giren la cabeza hacia la izquierda o derecha también sugiere que nuestros compañeros de cuatro patas usan diferentes partes de sus cerebros para procesar las emociones humanas.

El lado derecho del cerebro juega un papel más importante en la regulación del flujo de simpatía hacia el corazón y es fundamental para controlar la respuesta de lucha o huida que es necesaria para la supervivencia.

Las emociones que son evidentemente negativas parecen ser procesadas por el hemisferio derecho del cerebro de un perro y las emociones más positivas por el izquierdo” comentó para Science Daily, Marcello Siniscalchi de la Universidad de Bari Aldo Moro en Italia.3

Los perros también pueden “oler” nuestras emociones

De acuerdo con otro estudio reciente, los perros también pueden percibir nuestras emociones a través de la increíble sensibilidad de sus narices. Una vez que tu compañero canino olfatea tu estado de ánimo, ajusta el suyo en consecuencia.

Un equipo de investigadores en Italia y Portugal se propuso responder a la pregunta: “¿Acaso los olores del cuerpo humano (señales químicas) producidos bajo situaciones emocionales de felicidad y miedo proporcionan información detectable por los perros domésticos (Labradores y Golden Retrievers)?"4

Para este estudio 8 voluntarios revisaron un video de 25 minutos que estaba diseñado para provocar estados emocionales de miedo o felicidad. El sudor producido por los voluntarios se acumuló en almohadillas mientras miraban el video. Después de eso, se juntaron las muestras para obtener combinaciones de “sudor de miedo” y “sudor de felicidad”. También hubo una muestra de control que no tenía aroma.

Los 40 perros de estudio fueron Labradores y Golden Retriever equipados con monitores de frecuencia cardíaca. Cada perro fue colocado en una habitación pequeña con su dueño y con un extraño que no hubiera proporcionado una muestra de sudor. Las dos personas estaban sentadas, leyendo revistas, sin interactuar de forma directa con el perro.

Las muestras (ya sea sudor de miedo o felicidad, o sin olor) se difundieron en la habitación desde un vial abierto que contenía las almohadillas de sudor. Los perros pudieron oler el contenido del vial, pero no pudieron tocar las almohadillas.

Detrás de escena, durante períodos de 5 minutos, los investigadores evaluaron la frecuencia cardíaca, lenguaje corporal, movimientos de acercamiento y alejamiento por parte del dueño y el extraño, y los comportamientos relacionados con el estrés de los perros. El objetivo era descubrir si los perros mostrarían un conjunto consistente de comportamientos en respuesta a las tres situaciones emocionales.

El aroma del miedo que desprende un humano hace que su perro sienta miedo

Los perros que fueron expuestos a la muestra de sudor de felicidad tuvieron menos interacciones con sus dueños y de menor duración, y más interacciones con los extraños en la habitación. Esto sugiere que los perros se sintieron lo suficientemente relajados como para acercarse a los extraños y no tuvieron que buscar consuelo por parte de sus dueños.

Por el contrario, los perros que fueron expuestos a la muestra de sudor de miedo mostraron comportamientos relacionados con el estrés de mayor frecuencia y duración, en algunos casos, durante todo el período de los 5 minutos. Además éstos perros buscaron a sus dueños en lugar de a los extraños, lo que indica que estaban buscando consuelo porque se sentían estresados.

Los perros que fueron expuestos a la muestra de sudor de miedo también tuvieron frecuencias cardíacas más altas y con mayor consistencia que los perros expuestos a la muestra de sudor de felicidad y a la muestra de control.

Aunque los perros respondían claramente al olor del miedo”, escribe el experto en perros Stanley Coren Ph.D. “parecía como si su respuesta reflejara la emoción que estaban detectando ya que ellos mismos estaban actuando de manera temerosa”.

No hubo evidencia de que hubiera agresividad hacia el propietario, el extraño o el aparato dispensador de fragancias”.5

Para mí como veterinaria, una pregunta más importante es: ¿Cómo la exposición a largo plazo al estrés humano y los desequilibrios emocionales en el hogar (miedo, enojo, frustración, etc.) afectan inadvertidamente la salud de nuestras mascotas?

En la serie documental sobre cáncer en perros que Rodney Habib y yo creamos, casi todos los investigadores que entrevistamos mencionaron el papel que juega el estrés en la enfermedad canina. Un tema que no se ha estudiado. Este estudio italiano plantea la cuestión sobre cómo las emociones humanas negativas desempeñan un rol en la salud y patrones de enfermedad de las mascotas.

Evaluar el ambiente emocional de tu hogar es una buena idea. Tengo el presentimiento de que las investigaciones futuras validarán aquello que sospechamos que es cierto: que las mascotas en hogares felices tienden a ser más saludables y más equilibradas que las mascotas que viven en hogares estresados o enfermizos.

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