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Este tipo de adopciones pueden romperte el corazón, por favor evítalas

Escrito por Dr. Karen Shaw Becker
diferencias entre gatos callejeros y silvestres

Historia en Breve -

  • Si hay gatos callejeros o silvestres en tu vecindario, tal vez ya has considerado llevarlos contigo a casa, especialmente durante el invierno
  • Existe una gran diferencia entre los gatos callejeros y los silvestres que cualquiera que considere rescatar uno debería saber
  • En términos generales, los gatos silvestres no son tan buenos como mascotas, pues hay mejores formas para cuidar de ellos
  • Los gatos callejeros se pueden integrar en las familias que comprenden sus necesidades únicas

Si eres como yo, la imagen de un gato corriendo por ahí en el vecindario probablemente te hace sentir triste, especialmente durante el invierno.

Si estás pensando en llevarlo a casa contigo, puede que también te estés preguntando si un gato callejero o posiblemente silvestre, puede ser feliz viviendo con humanos después de estar por las calles por quién sabe cuánto tiempo. Lo primero que debes hacer es determinar si el gato es callejero o silvestre, ya que esto será un factor muy importante en cómo se adapte a vivir en casa con humanos.

¿Gato callejero o salvaje?

Los gatos callejeros han vivido en algún momento con personas. Estos gatos de alguna manera han sido separados de sus humanos y no tienen hogar, pero si no han estado sueltos por mucho tiempo, aún se les puede acercar y tratar.

Por otro lado, los gatos silvestres son lo que denominamos “salvajes”. Técnicamente son gatos domesticados que volvieron a un estado indomable o de vida libre. La mayoría de los gatos salvajes nacen en la naturaleza, aunque un pequeño porcentaje sean callejeros que por alguna razón volvieron a la naturaleza con el tiempo.

A diferencia de los callejeros, los gatos silvestres no confían en la gente y no permitirán que te acerques a ellos. No comerán si estás cerca, y su conducta alimentaria tiende a ser apresurada y furtiva.

Normalmente, los gatos silvestres se esconden durante el día y deambulan por la noche. Encuentran lugares apartados para descansar y dormir, lugares para esconderse donde no serán molestados. Los gatos silvestres a menudo viven en colonias que brindan refugio, comida y agua, así como alrededor de contenedores de basura. También se les conoce como gatos de la comunidad.

La principal diferencia entre los gatos callejeros y los silvestres es que, como regla general, los gatos callejeros pueden volver a socializar y ser colocados en nuevos hogares permanentes, mientras que los gatos silvestres de más de 8 semanas son considerados no aptos para adopción. Según la ASPCA:

“La realidad es que la mayoría de los gatos silvestres presentan un comportamiento salvaje, tímido o temeroso y es imposible predecir cómo o si es que se acostumbrarán a la vida doméstica. Mientras que un gato de comunidad puede lucir exactamente como uno doméstico, el de comunidad sobrevive al evadir la interacción humana. Cuando se les cuida bien, los gatos de comunidad son más felices afuera en su propio territorio”.1

Existe una zona gris donde algunos gatos de la comunidad en realidad son callejeros, pero que no son tan tímidos como la mayoría de los gatos silvestres. Por alguna razón desconocida, no temen mucho a los humanos como pasa normalmente, pero a muchos les falta la capacidad de sobrevivir solos y con frecuencia son rechazados por colonias ya establecidas. Es posible que algunos de estos gatos les guste socializar, pero depende de su confianza con los humanos.

Algunos gatos callejeros han socializado y puede que hayan sido castrados o esterilizados y hayan recibido atención veterinaria. Obviamente, tu primera parada debería ser una clínica veterinaria para que revisen al gato. Los gatos callejeros pueden contraer serias enfermedades contagiosas como la tiña, leucemia felina, rabia, entre otras que pueden infectar a otras mascotas y humanos.

La salud de los gatos silvestres implica un mayor riesgo y, en realidad, estos gatos son más propensos a contraer alguna enfermedad. Después de todo, muchos han nacido y vivido completamente al aire libre y es probable que no hayan tenido atención veterinaria en lo absoluto a menos que hayan sido recogidos por parte de un programa de captura, esterilización y liberación (TNR, por sus siglas en inglés). Hablaremos más de esto en breve.

¿Pueden los gatos silvestres hacerse domésticos?

En términos generales, la respuesta de muchos expertos es no, lo cual es muy difícil de aceptar para los amantes de los gatos que no tienen experiencia con los gatos silvestres. Es duro entender por qué un gato silvestre que luce idéntico a tu mascota no puede ir contigo a casa para vivir tan cómodamente como tu propio gato.

“Si adoptas un gato silvestre, te estás preparando para que te rompan el corazón”, dice el veterinario especialista en medicina interna, el Dr. Ann Hohenhaus. “No digo que nunca deberías llevar a un gato silvestre [a tu hogar] pero piénsalo bien antes de hacerlo”.2

De acuerdo con organizaciones que trabajan con poblaciones de gatos silvestres, el instinto de supervivencia de estos gatos lo lleva a evitar la interacción humana. Si satisfacen sus necesidades básicas de supervivencia, les va mejor viviendo fuera por sí solos. Jesse Oldham, directora principal administrativa de la ASPCA, describe su propia experiencia con gatos silvestres de esta manera:

“Yo, como muchos rescatistas primerizos, traté de socializar con un gato silvestre. Permaneció bajo mi cama por casi un año antes de siquiera poder tocarlo. Con tantos gatos domésticos en adopción y mininos siendo felices en casa, el hacer que un gato silvestre socialice no debería ser un objetivo”.3

Personalmente, conozco muchos gatos que alguna vez fueron silvestres y que se han adaptado bastante bien a la vida en casa, así que es importante recordar que las generalizaciones aplican a todas las situaciones.

Cuidado para los gatos de la comunidad

Los programas de captura, esterilización y liberación están diseñados no sólo para el control de la población, sino también para mejorar la salud general y el bienestar de los gatos silvestres. El TNR es considerado el método más barato, humanitario y efectivo por muchas organizaciones con el fin de controlar las poblaciones de gatos silvestres.

Los gatos silvestres que son parte de los programas TNR son más saludables que los gatos de colonias no monitoreadas. Los gatos esterilizados que viven en colonias monitoreadas pueden tener un rango de vida que excede los 10 años.

Los programas de captura, esterilización y liberación también benefician ciudades y vecindarios al reducir la población de gatos silvestres y eliminar los comportamientos molestos que van de la mano con gatos no esterilizados.

En el TNR, los gatos son atrapados, transportados a clínicas veterinarias o de castración/esterilización, esterilizados, marcados en las orejas con propósitos de identificación, vacunados contra la rabia y devueltos a sus colonias.

Los programas TNR también cuentan con cuidadores de colonias que proporcionan refugio, comida y agua para los gatos, monitorean su salud, remueven gatos que han socializado y callejeros de la colonia para acogerlos y ser adoptados y organizan los servicios del TNR para los que se unen a la colonia.

Para más información sobre el control de la población de gatos silvestres o para saber cómo ayudar a estos gatos, Neighborhood Cats y el Feral Friends Network de Alley Cat Allies son buenos lugares para comenzar.

De forma alternativa, muchos albergues tienen programas híbridos para gatos silvestres esterilizados en los cuales son transportados a graneros y complejos industriales que luchan por controlar las poblaciones de roedores.

Creo que estos programas son la mejor opción para los gatos silvestres, ya que se les proporciona un entorno semi-protegido y comida, lo que también reduce el número de aves cantoras y otros animales matados por gatos silvestres.

Cómo integrar exitosamente un gato nuevo en casa

Los gatos son muy sensibles a nuevos entornos, sonidos, gustos y aromas, y se estresan fácilmente por cualquier cambio en su rutina. Cuando lleves a un nuevo gato a casa, especialmente uno de la calle, te recomiendo instalarlo en su propio “departamento” pequeño por lo menos la primera semana. Esto le permitirá ajustarse bajo sus propios términos, que es la manera en que los gatos prefieren las cosas. Esto también te da tiempo para hacer pruebas de enfermedades infecciosas antes de introducir a tu gato a otros animales y al resto de la casa.

Pon la cama, caja de arena, comida y juguetes de tu nuevo gato en un cuarto o baño separado, y mantén el ruido y las visitas al mínimo. Introduce a otros miembros del hogar uno a la vez en situaciones tranquilas, silenciosas y de poco estrés. No dejes al gato desatendido con otras mascotas en casa hasta que tengas absoluta confianza en que se ha acostumbrado a otros animales y viceversa.

Todos los gatos prosperan en una rutina diaria con la que puedan contar y esto es verdad en particular para un gato que ha vivido en la calle. Interactúa con tu gato de forma constante y limpia su caja de arena al menos una vez al día. Es importante ganarse su confianza y el preocuparte por sus necesidades básica de forma regular le ayudará a sentirse cómodo en su nuevo hogar.

Cada vez que interactúes con tu gato, debes ser tranquilo, alentador y gentil. Habla suavemente, muévete de forma lenta y no te le quedes viendo ya que esto puede ser percibido como amenazador.

Cuando sea posible, ponte a su nivel para interactuar con él y déjalo que vaya a ti. El construir la confianza es lo más importante que puedes hacer cuando lleves a un nuevo gato a casa. Tócalo sin forzar el contacto, y acarícialo gentilmente alrededor de la cabeza, orejas y cara.

Nunca lleves tu mano directamente a la cara de tu gato, ya que esto lo puede asustar. En lugar de eso, acércate a él con cuidado por un lado o por atrás. Si tu gato se escabulle cuando camines cerca de él, intenta darle la espalda cuando pases.

Usa comida deliciosa y saludable para alentar a tu gato a relacionarse contigo. Dale una alimentación fresca, nutricionalmente balanceada y apropiada para su especie. Ofrécele sabrosos y saludables premios para que interactúe contigo. La meta es lograr que haga un relación positiva entre tú y la comida.

He encontrado que muchos gatos de la calle pueden hacer la transición a los alimentos frescos fácilmente si este cambio ocurre antes de que se vuelvan adictos a la “comida rápida” altamente procesada que se vende en tiendas de mascotas.

Nunca obligues a tu gato a hacer algo. No lo saques de su escondite o sostengas en contra de su voluntad (a menos que haya una emergencia de algún tipo y necesites moverlo). Los gatos están más cómodos cuando sienten que tienen el control de lo que los rodea y de sus interacciones, así que mantén eso en mente cuando te acerques a tu nuevo gato. Anímalo a ir hacia ti y, hasta que lo haga, acarícialo e interactúa con él bajo sus términos.

Agenda sesiones de juego con tu gato lo más frecuente que puedas, especialmente si le motiva el jugar. Usa juguetes interactivos, no amenazantes para animar su instinto natural de acechar a la presa. El sacar ese “cazador interno” en un gato puede ayudar bastante en su confianza.

Para mejorar la comunicación entre tu gato y tú, aprende a interpretar su lenguaje corporal, expresiones faciales y vocalizaciones. Un buen lugar para empezar es: “30 maneras en las que tu gato se comunica contigo”.

Recuerda que, con un gato nuevo, especialmente un callejero, el tiempo y la paciencia son tus más grandes aliados. Toma el proceso de socialización paso a paso y repite los pasos tanto como sea posible hasta que tu gato esté cómodo. Observa su lenguaje corporal con cuidado para señales de miedo, incluyendo el esconderse, paralizarse y encorvarse para parecer más pequeño.

+ Fuentes y Referencias
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